Viaje pastoral del prelado del Opus Dei a Sicilia

Del 31 de mayo al 3 de junio, Mons. Fernando Ocáriz realizó un viaje pastoral a Sicilia. En Palermo, saludó a numerosos fieles del Opus Dei y amigos.

Domingo 3 de junio

En su último día en Sicilia, el prelado del Opus Dei visitó la Residencia Universitaria RUME, en la que viven estudiantes de la Universidad de Palermo.

Allí, participó con las residentes una bendición eucarística con ocasión de la solemnidad del Corpus Domini. Luego, conversó un rato con las jóvenes que asisten a medios de formación cristiana.

Silvia preguntó a Mons. Ocáriz cómo saber qué quiere el Señor de nosotros. Vita María se interesó igualmente por la búsqueda de Dios en la vida ordinaria. El prelado invitó a ambas a que preguntasen a Jesucristo en su oración personal sobre el camino que les tiene preparado. "Tratadle especialmente en la Eucaristía: cerca de Él es más fácil descubrir la propia llamada y es más difícil desanimarse, porque las dificultades se ven como un regalo de Dios, que está siempre dispuesto a ayudarnos. Todo lo que Él nos pide, esconde siempre un don de Dios".

Chiara quiso saber cómo pueden hacer los jóvenes para descubrir el amor humano con toda su belleza. "Amar -respondió el prelado- no es siempre ese sentimiento agradable que nos da el estar con otra persona, sino sobre todo querer el bien del otro".

A primera hora de la tarde, y tras realizar un rato de oración, el prelado se trasladó al aeropuerto de Punta Raisi donde, antes de tomar el avión que le llevaría a Roma, se despidió de algunas familias que habían acudido para darle el último saludo de parte de todos los sicilianos.

Sábado 2 de junio

En un día festivo en Italia –la fiesta de la República-, el prelado viajó a Calarossa, una residencia donde se ofrece formación humana y espiritual, situada cerca de la localidad marítima de Terrasini, al noroeste de Sicilia.

En un pequeño anfiteatro, Mons. Ocáriz escuchó a un grupo de personas que había acudido para saludarle y respondió a algunas preguntas. Se habló sobre el matrimonio y los retos que afrontan las parejas jóvenes. El prelado invitó a los jóvenes que comienzan una familia a ser valientes, alegres y confiar en Dios.

El prelado invitó a los jóvenes que comienzan una familia a ser valientes

A primera hora de la tarde, catorce familias de localidades sicilianas -Messina, Catania, Siracusa, Caltanissetta y Palermo- compartieron un rato de conversación con el prelado. Entre ellos estaba Renato, cardiólogo, quien explicó cómo ha cambiado su vida desde que hace un año y medio, y como consecuencia de un grave infarto, se mueve en silla de ruedas. El prelado compartió con él, su mujer y dos hijas algunas palabras de ánimo.

El tercer sucesor de san Josemaría subrayó la necesidad de abandonarse en Dios para así ser capaces de emprender grandes proyectos: “Llevar a todos la alegría del Evangelio nos parecerá en muchas ocasiones una tarea que supera nuestras capacidades. Y es así: ¡es una tarea que está más allá de nuestro alcance! Pero no está fuera del alcance de Dios. Él lo puede todo. Tengamos fe. Seguramente recordaréis cómo san Josemaría, cuando caminaba un día por la City de Londres, y observaba aquellos edificios imponentes, aquella potencia económica que allí se reunía… pensó ‘¡No puedo! ¡Yo no puedo transformar este mundo!’; y entonces sintió en su corazón, en su alma, que el Señor le decía: ‘Tú no puedes, ¡pero yo sí!’. Ojalá experimentemos lo mismo”.

«desarrollemos la capacidad para discernir y usar esos medios exclusivamente cuando los necesitamos»

Otro de los temas que se abordaron fueron las tecnologías digitales y el riesgo de que invadan la vida familiar, el trabajo o la vida de oración. “Hace falta que cada uno se forme personalmente para descubrir, en cada momento, cual es el uso adecuado, útil, de esas tecnologías. No las podemos despreciar: simplemente, hay que usarlas bien. Internet tiene una potencia impresionante y ofrece posibilidades enormes, para informarnos, para comunicarnos instantáneamente con otros, etcétera. Pero, al mismo tiempo, existe siempre el riesgo de exponernos a contenidos inútiles, que nos hacen perder el tiempo; también hay otros que nos hacen daño al alma. Por tanto, desarrollemos la capacidad para discernir y usar esos medios exclusivamente cuando los necesitamos. Es importante que transmitáis a vuestros amigos y vuestros hijos este criterio, y que lo prediquéis con el ejemplo. ¡Seamos dueños de nosotros mismos!”.

A última hora, monseñor Fernando Ocáriz visitó la catedral de Monreal, una joya artística del siglo XII, decorada con mosaicos bizantinos. El párroco, don Nicola Gaglio, le guio a lo largo del recorrido.

Viernes 1 de junio

Cuando una de las primeras fieles del Opus Dei de Palermo saludó a san Josemaría, éste se refirió a Sicilia como "la tierra del fuego". En efecto, la isla es tan calurosa cuanto el carácter de sus habitantes, que del 31 de mayo al 3 de junio han acogido al prelado del Opus Dei con mucha alegría.

El viernes, Mons. Fernando Ocáriz visitó la "Scuola Alberghiera Mediterranea" (SAME), una escuela de hostelería que ofrece formación desde hace 50 años. La dirección del colegio y algunos profesores acompañaron al prelado en su visita a las instalaciones, donde habló con algunas de las alumnas que estaban en las aulas didácticas de cocina e informática.

«Cuando se ofrece una buena formación profesional y humana, ningún esfuerzo se pierde»

Entre otras ideas, el prelado dijo que "cuando se ofrece una buena formación profesional y humana, ningún esfuerzo se pierde". En efecto, muchas personas que han pasado por la escuela de hostelería agradecen con el pasar de los años lo aprendido, que no solo les ha ayudado a encontrar un trabajo, sino también en su vida personal y de fe.

Tras escuchar algunas historias de profesoras y alumnas de la escuela de hostelería, el prelado dijo que "no podemos desanimarnos nunca, porque el Señor no pierde batallas". Contó además algunos recuerdos de los primeros años de su entrega a Dios, y de los obstáculos ordinarios que tuvo que superar. "Lo importante es que quien llama es el Señor: 'No sois vosotros quienes me habéis elegido, sino que yo os he elegido a vosotros', dice en el Evangelio".

Asimismo, recordó la figura del fundador del Opus Dei: "La primera vez que le conocí, vi una persona fuerte, de buen humor, alegre, con capacidad para querer a los demás; trataba a cada uno como esa persona necesitaba ser tratada, como lo hacen las madres, una capacidad que nace de la caridad y del amor de Dios".

«Cuando habléis con los demás, pedid a Dios que sea Él quien les hable en el corazón»

Más adelante, se reunió con un grupo de sicilianos que se están empeñando para que los jóvenes de esa tierra no tengan que abandonarla para encontrar un futuro mejor, sino que tengan a disposición allí los recursos necesarios para formarse y trabajar: "El Señor trabaja con vuestras manos; tenemos que aconsejar a los demás del modo más oportuno, no para convencerles, sino para ayudarles a encontrar la verdad, que es la felicidad. Cuando habléis con los demás, pedid a Dios que sea Él quien les hable en el corazón. Nosotros somos únicamente pobres instrumentos".

A primera hora de la tarde, acudió a visitar al arzobispo de Palermo, Mons. Corrado Lorefice. Luego, se trasladó a la Residencia Universitaria Segesta para charlar con un grupo de jóvenes sicilianos. "La fe -dijo a uno que le preguntó sobre las dificultades para mantener viva la confianza en Dios- sirve para superar todas las dificultades. Con la fe podemos mover las montañas, remover los obstáculos. La fe nos ayuda a tener certeza de algo que no vemos. Nos ayuda a entender no sólo que Dios existe, sino que nos ama y quiere nuestra felicidad".

Marco, uno de los jóvenes presentes, preguntó sobre qué responder a quienes afirman que la Iglesia es muy rica y no ayuda a los pobres. El prelado señaló que lo mejor es responder con los hechos, y acompañar a quien tiene esa opinión a algunas de las iniciativas que se desarrollan en las parroquias, en los centros de la Caritas, o en tantas otras iniciativas que los cristianos desarrollan en los cinco continentes. "Los que se tienen por últimos de la sociedad muchas veces no logran otro consuelo que el que les ofrece un sacerdote, una monja o un creyente que se detiene a charlar con ellos".

Luigi, de Catania, preguntó sobre cómo vivir un noviazgo cristiano en una sociedad que pone tantas dificultades: "En primer lugar, tienes que creer firmemente que vale la pena vivir el noviazgo de manera cristiana, por ejemplo, decidiendo tener con tu novia una relación casta. No se trata simplemente 'negarnos' algo que nos gustaría pero que nos obligamos a postergar en el tiempo, no; se trata de afirmar positivamente el amor, confiar en que Dios lo quiere así, y que de ese modo Él es feliz, porque a vosotros esa preparación os hace más felices".

Jueves, 31 de mayo

Mons. Fernando Ocáriz aterrizó en el aeropuerto Falcone e Borselino, de Punta Raisi, cerca de Palermo (Sicilia) a última hora del día. Algunas familias sicilianas lo estaban esperando en la terminal, para darle la bienvenida a la isla.

Al llegar a la sede de la delegación local del Opus Dei, el prelado saludó a Leonardo Urbani, uno de los primeros fieles de la Obra en Sicilia, que tiene 89 años.

Mons. Ocáriz conversó con algunos grupos que acudieron a encontrarle, quienes le contaron anécdotas del apostolado que realizan en Palermo para acercar a muchas personas a Dios. El prelado les animó a seguir con esa tarea de evangelización a través del trabajo bien hecho y la vida ordinaria, "sin prestar mucha atención a nuestros méritos, sino poniendo toda la confianza en Dios".