Trabajar la confianza (IV): adolescentes y salidas nocturnas

¿Puedo salir esta noche? Es la pregunta que todos los adolescentes plantean antes o después a sus padres. Es un momento para que aprendan a gestionar su libertad. Cuarto vídeo de la serie "Trabajar la confianza".

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Guía para aprovechar el vídeo

La pregunta ¿puedo salir esta noche? es una de las más temidas entre los padres de los adolescentes. Sin embargo, cuando los niños y niñas van creciendo es cada vez más patente la necesidad de espacios de libertad, en los que poder desarrollarse y relacionarse con personas diferentes de las que tratan habitualmente. Para los jóvenes de todas las épocas, las salidas nocturnas han ocupado siempre un lugar especialmente atractivo.

No hay fórmulas mágicas y las medidas de prudencia varían

Afrontar esta cuestión puede ser una buena oportunidad para que los padres enseñen a sus hijos a gestionar su libertad. Como en todos los temas que tienen que ver con educación, no hay fórmulas mágicas y las medidas de prudencia varían en función de los entornos socioculturales en los que se mueve cada familia.

Proponemos algunas preguntas que pueden ayudaros a sacar partido al vídeo, cuando lo veáis con amigos, en la escuela o en la parroquia:

Preguntas para el diálogo

  • ¿Cómo comenzar a gestionar las salidas de los hijos, de modo progresivo?, ¿Cómo valorar la proporcionalidad de los planes teniendo en cuenta todos los factores que entran en juego (edad, horario, responsabilidad personal, dinero, etc.)?
  • ¿Deben los padres establecer previamente unas condiciones cerradas –en cuanto a permisos, horas de llegada, etc.- o deben estar abiertos al diálogo con sus hijos para establecerlas?
  • ¿Cómo gestionar las pequeñas o grandes mentiras de los hijos en cuanto a planes y salidas?
  • Propuestas para la acción

  • Antes de hablar con un hijo, es muy positivo que los padres estén de acuerdo y sean razonables sus motivos, coherentes con el planteamiento de vida que tienen y procuran transmitir a sus hijos. Además, para tomar decisiones correctas, es necesario conocer el entorno que rodea a los hijos y cómo les afecta, y no dejarse llevar por el chantaje emocional de “lo hacen todos mis amigos”.
  • Conocer los detalles de los planes que hacen o quieren hacer tus hijos y las expectativas que tienen; sobre todo, hablando con ellos. Escuchar más allá de las “conversaciones interrogatorio”. Facilitarles que hablen y ayudarles a reflexionar sobre sus propias ideas, sin impornerles las propias.
  • Plantear las conversaciones sobre salidas con antelación y dedicales tiempo. Los adolescentes necesitan margen para pensar y asimilar los planteamientos de sus padres. Razonar los noes y explicar los por qués.
  • Es importante hablar de los riesgos - el abuso del alcohol, las drogas, el sexo- pero hacerlo siempre desde una posición de diálogo. Intentar no abusar de planteamientos imperativos (no bebas, no llegues tarde) o de ejemplos de situaciones extremas.
  • Meditar con la Sagrada Escritura y con el Catecismo de la Iglesia Católica

  • Escuchad, hijos, la instrucción paterna, atended para tener discernimiento; porque os doy buena formación, no abandonéis mi enseñanza. También yo soy hijo de mi padre, entrañable e irrepetible para mi madre. Él me enseñaba diciéndome: «Que tu corazón retenga mis palabras; guarda mis mandatos y vivirás. Adquiere sabiduría, adquiere discernimiento (…)». (Proverbios 4, 1-5)
  • El hogar es así la primera escuela de vida cristiana y "escuela del más rico humanismo". Aquí se aprende la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdón generoso, incluso reiterado, y sobre todo el culto divino por medio de la oración y la ofrenda de la propia vida. (Catecismo de la Iglesia Católica, 1657)
  • Dios no ha querido retener para Él solo el ejercicio de todos los poderes. Entrega a cada criatura las funciones que es capaz de ejercer, según las capacidades de su naturaleza. Este modo de gobierno debe ser imitado en la vida social. El comportamiento de Dios en el gobierno del mundo, que manifiesta tanto respeto a la libertad humana, debe inspirar la sabiduría de los que gobiernan las comunidades humanas. Estos deben comportarse como ministros de la providencia divina. (Catecismo de la Iglesia Católica, 1884)
  • Corresponde a los que ejercen la autoridad reafirmar los valores que engendran confianza en los miembros del grupo y los estimulan a ponerse al servicio de sus semejantes. La participación comienza por la educación y la cultura. “Podemos pensar, con razón, que la suerte futura de la humanidad está en manos de aquellos que sean capaces de transmitir a las generaciones venideras razones para vivir y para esperar”. (Catecismo de la Iglesia Católica, 1917)
  • Meditar con el Papa Francisco

  • Los mismos recursos de distracción que invaden la vida actual nos llevan también a absolutizar el tiempo libre, en el cual podemos utilizar sin límites esos dispositivos que nos brindan entretenimiento o placeres efímeros. Como consecuencia, es la propia misión la que se resiente, es el compromiso el que se debilita, es el servicio generoso y disponible el que comienza a retacearse. (Gaudete et exultate, 30)
  • El mundo nos propone lo contrario: el entretenimiento, el disfrute, la distracción, la diversión, y nos dice que eso es lo que hace buena la vida. El mundano ignora, mira hacia otra parte cuando hay problemas de enfermedad o de dolor en la familia o a su alrededor. El mundo no quiere llorar: prefiere ignorar las situaciones dolorosas, cubrirlas, esconderlas. Se gastan muchas energías por escapar de las circunstancias donde se hace presente el sufrimiento, creyendo que es posible disimular la realidad, donde nunca, nunca, puede faltar la cruz. (Gaudete et exultate, 75)
  • En este tiempo, en el que reinan la ansiedad y la prisa tecnológica, una tarea importantísima de las familias es educar para la capacidad de esperar. No se trata de prohibir a los chicos (…), sino de encontrar la forma de generar en ellos la capacidad de diferenciar las diversas lógicas y de no aplicar la velocidad digital a todos los ámbitos de la vida. (Amoris laetitiae, 275)
  • Meditar con san Josemaría

    Es necesario que los padres encuentren tiempo para estar con sus hijos y hablar con ellos
  • “Es necesario que los padres encuentren tiempo para estar con sus hijos y hablar con ellos. Los hijos son lo más importante: más importante que los negocios, que el trabajo, que el descanso. En esas conversaciones conviene escucharles con atención, esforzarse por comprenderlos, saber reconocer la parte de verdad —o la verdad entera— que pueda haber en algunas de sus rebeldías. Y, al mismo tiempo, ayudarles a encauzar rectamente sus afanes e ilusiones, enseñarles a considerar las cosas y a razonar; no imponerles una conducta, sino mostrarles los motivos, sobrenaturales y humanos, que la aconsejan. En una palabra, respetar su libertad, ya que no hay verdadera educación sin responsabilidad personal, ni responsabilidad sin libertad”. Es Cristo que pasa, n. 27
  • "Procurad que los niños aprendan a valorar sus actos delante de Dios. Dadles motivos sobrenaturales para que discurran, para que se sientan responsables; y no les mostréis desconfianza. Es preferible que os engañen alguna vez, a que destrocéis el cariño y la unión que tienen con vosotros". Guadalaviar (Valencia), 17.XI.1972
  • "Debéis administrar la libertad de los hijos, según la edad que tengan. No podéis tratar a todos de la misma manera. La justicia exige que tratéis de manera desigual a los hijos desiguales, pero de modo que no tengan celos. Son desiguales por la edad, por el temperamento, por la salud, por sus condiciones intelectuales… Así, con vuestra ayuda, llegan a ser iguales y a quererse mucho, a portarse bien, a tener las virtudes de sus padres, y a ser buenos hijos de Santa María". Guadalaviar (Valencia), 17.XI.1972
  • "Haz esto con tus hijos. No te des por enterado, si te engañan alguna vez. Compréndelos, discúlpalos: ¿acaso tú y yo no hemos hecho lo mismo con Nuestro Señor, y hemos vuelto? Que se den cuenta de que eres el mejor amigo, de que nadie les quiere tanto como su padre y su madre. Verás cómo los chicos están orgullosos de esto. Pero no pretendas que sean santos de pies a cabeza. Santos en la tierra no hay ninguno". El Prado (Madrid), 18.XI.1972
  • Textos y enlaces para seguir reflexionando

    Los jóvenes y la diversión: ocio y tiempo libre

    Hacer familia