Burgos, 1938. San Josemaría descubre a Saxum.

Comunicación presentada por María Jesús Coma del Corral y Adelaida Sagarra Gamazo en el Congreso con motivo del Centenario de Álvaro del Portillo, en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (12-14 de marzo de 2014).

Algunos biógrafos [1] de Josemaría Escrivá de Balaguer han descrito la etapa que vivió en Burgos desde el 8 de enero del 38, hasta el 27 de marzo del 39. Salvador Bernal dedica un apartado para «Días de Guerra en España»[2]. Andrés Vázquez de Prada, en su primera biografía incluyó “Burgos”[3] en el capítulo «Años de Guerra Civil». El portugués Hugo de Acevedo subtituló «periodo de Burgos» este tiempo[4], el alemán Berglar, escribió sobre «Burgos o la preparación para tiempos de paz»[5] y el francés François Gondrand tituló «La vida en Burgos», y «Prosigue el trabajo apostólico» las páginas dedicadas a este periodo[6]. Ana Sastre tituló su capítulo 15 «Bajo el cielo de Castilla»[7] y José Miguel Cejas llama al suyo VI «Burgos»[8]. Pedro Casciaro[9], y otros estudiosos como John Coverdale[10] y sobretodo, Pedro Rodríguez[11] aportan numerosas y valiosas fuentes sobre esta etapa. En la “biografía máxima”, Andrés Vázquez de Prada, consolida el título de «Época de Burgos» para este periodo[12]. Por nuestra parte, desde fuentes burgalesas documentales, prensa, bibliografía, y relatos orales, aportamos datos de hechos acaecidos en Burgos, de trascendencia universal[13].

Separado de Isidoro Zorzano –«ese hijo que es, para sus hermanos, como un padre»[14]– que quedó en Madrid, el Padre[15] pensó en Juan Jiménez Vargas como especial apoyo, hasta que la Providencia le hizo ‘encontrar’ en 1938, en Burgos, a Álvaro del Portillo. Aunque Salvador Bernal[16] y Javier Medina[17] hablan de «la guerra civil» y «una temporada en Burgos y sus alrededores» queremos consolidar por extensión la “época de Burgos” de don Álvaro –14 de octubre de 1938 a 27 de marzo de 1939– ya que los hechos providenciales y su correspondencia personal hicieron que san Josemaría le descubriera en esta ciudad como saxum: la roca firme para apoyar al Padre.

1.- Álvaro del Portillo Diez de Sollano y Burgos: los vínculos familiares.

La relación de los Diez de Sollano con Burgos se originó por la Revolución Mexicana, cuando Ramón Diez de Sollano, y su mujer María de los Ángeles del Portillo, abuelos de Álvaro, se exiliaron a Madrid, y después a Burgos. Su hija Clementina –la madre de Álvaro– había conocido antes en la Granja de San Ildefonso a Ramón del Portillo. Casados en Cuernavaca en 1908, se instalaron en Madrid. Allí nacieron sus hijos Ramón (1910), Francisco (1911) y Álvaro[18], el 11 de marzo de 1914. En Burgos, donde residían por entonces los abuelos, nacieron Pilar, (1916) y José María (1918)[19]. La tía Lola, se casó con Luis García–Lozano[20], abogado y político burgalés.

En los recuerdos infantiles de Álvaro, Burgos va unido a una decisión: quería ser torero u obispo. Eligió el toreo, cuando vio las pompas fúnebres del Arzobispo de Burgos[21]. Quizá fue por entonces cuando estudió en el Colegio del Niño Jesús[22]. Pudo haber presenciado los cortejos del Arzobispo Cadena y Eleta[23] –12 de junio de 1918– o el de Juan Bautista Benlloch[24], el 18 de febrero de 1926. En el primer caso, Álvaro tenía cuatro años, y en el segundo 11, y cursaba 2º curso de bachiller en Madrid. Parece más probable que fuera el de Mons. Cadena.

Burgos reaparece en los relatos familiares por la guerra. Escribe Pilar del Portillo[25] «Llegamos a Burgos, a mitad del mes de noviembre de 1937 Ramón, Pepe, Ángel, y yo […] Nos instalamos en la Avenida de la Isla, nº 15, en casa de mi tía Lola»[26]. Cuando su padre falleció en Madrid el 14 de octubre de 1937, su madre y sus hermanos Tere y Carlos se reunieron con los instalados en Burgos. «Como ella era mexicana y tenía el pasaporte en regla, no tuvo ninguna dificultad»[27] para salir de Madrid. Llegaron a Burgos por Valencia, Marsella, y San Sebastián. Vivieron en la plaza de Santa María nº 4, y después se trasladaron al nº 1.

San Josemaría llegó a Burgos, tras pasar a pie los Pirineos, el 8 de enero de 1938. El Padre veló, también en Burgos, por la familia de Álvaro. Pilar, que trabajaba como enfermera de guerra[28], refleja que les visitaba, comía con ellos, orientaba a doña Clementina, estudiaba con los pequeños... «No recuerdo que nos contara nada de la Obra; no había recibido todavía la primera aprobación eclesiástica, y procedía siempre con gran prudencia y discreción»[29]. Las madres de Álvaro y de Vicente Rodríguez Casado, a su vez, preparaban lienzos litúrgicos para cuando se pudiera volver a Madrid[30]. Ni el Padre ni los Portillo tenían noticias de Álvaro: «No sabíamos nada»[31], el Padre «se escribía con Isidoro pero las circunstancias de la guerra imponían un severo laconismo y un obligado lenguaje figurado»[32]. No obstante, a través de Francia e Isidoro Zorzano, Álvaro del Portillo y san Josemaría pudieron cruzar algunas cartas[33].

2.- ‘Jeannot y el negocio familiar’: Juan Jiménez Vargas, ‘sucesor’ del Padre.

Durante el año y medio pasado en zona republicana el Padre comprobó la valentía, la fidelidad y madurez de Juan Jiménez Vargas. Por sus cualidades de decisión y mando, lideró la expedición de los Pirineos. Jiménez demostró una fortaleza extraordinaria durante la crisis de Pallerols; custodió la Rosa de Rialp hasta que san Josemaría llegó a Burgos –«Juan, guárdala con cuidado»[34]– la cual también era para él[35]: la rosa era la respuesta de la Virgen a las dudas del Padre y confirmaba a Juan en su decisión de obligar al Padre a seguir adelante. «En Burgos se fraguó la expansión del Opus Dei»[36] y al Padre, Juan se le hizo necesario[37]: «decidido a hacer lo posible y aun lo imposible para traer a Juan a mi lado. ¡Es preciso!» escribe[38] el 27 de enero 1938. El 7 de febrero le pedía «¿Cuándo podrás venir, hijo?»[39]. El 24, desde Zaragoza, le ponía al corriente de la situación de otros chicos de la Obra o amigos, de sus planes, y de la buena influencia de las cartas del propio Juan[40]. Le confió detalles de su enfermedad, que los médicos no lograban diagnosticar, y añadía que «dejándose formar, Jeannot [Juan] será su inmediato sucesor en el negocio familiar»[41]. Es decir, en lenguaje de guerra, la tarea de formación y apostolado de la Obra.El Padre buscaba su consejo y opiniones y quería formarle, pero las circunstancias impedían la convivencia. Álvaro refugiado en Madrid y Juan en el frente de Teruel trataban de realizar la voluntad de Dios. El primero esperaba y pensaba en Japón[42] el segundo en Burgos; pero ni a Burgos ni a Zaragoza[43] pudo ir Juan, ya que le denegaban los permisos[44].

Por carta supo Juan que san Josemaría había acudido a diversos facultativos y que D. Francisco Morán le había pedido «una nota, con los fines, origen, desarrollo y estado actual» de la Obra[45]. Le confiaba: […]«Y, de ti, ¿qué voy a decirte? Que es menester que, cada día, tengas trato más ín­timo con D. Manuel y su Madre: que te preocupes del abuelo y de tus hermanos: que estés decidido a todos los sacrificios, por sacar adelante nuestra Casa: y que empujes, por ese mismo camino de entregamiento y abnegación, a toda la familia»[46]. Le rogaba un gesto enérgico para que Pedro y Paco no se entrometieran en su mortificación, «has con­vivido conmigo más que nadie, y de seguro comprendes que necesito golpes de hacha»[47].Le pedía el Padre«que pongas los medios, para venir a Burgos […]. Hay mucho de qué hablar»[48]. Cinco meses después de separase en Burgos, tuvo que ser el Padre quien llegara hasta el frente para estar con él[49]. El 17 de mayo se entrevistaron en el frente y días más tarde, regresaron juntos a Burgos. Después, cartas sobre asuntos de la Obra, y detalles de su oración:«he descubierto un Mediterráneo: la Llaga Santísima de la mano derecha de mi Señor»[50].En septiembre Juan acudió a Burgos en viaje rápido. Después, san Josemaría desde Vitoria le escribió -también a Albareda[51]- señalando el conocimiento que Juan tenía de su carácter: «no es extraño que afirme seriamente el Dr. Vargas que tengo no sé qué itis en esa víscera» [el corazón][52].

Juan Jiménez Vargas ponderaba la energía sobrenatural y humana que infundía el Padre cuando iban a verle. «Comentaba, desahogándose, multitud de aspectos inmediatos, del momento, y también del futuro próximo o a largo plazo de la Obra […] Repetía que todo eso […] costaría muchos sacrificios y habría contradicciones y dificultades»[53]. Se percibe en el trato de san Josemaría con sus hijos empeño por forjar esa madurez humana necesaria: «[…] no se para, pero es indudable que, con gente más hecha en años, ahora se haría una obra estupenda»[54]. Algunos asuntos los comunicaba a más de uno. Pero a Vargas le planteó ser «su sucesor en el negocio», le requirió para cuestiones esenciales –itinerario jurídico de la Obra, apostolado, gobierno, formación– y le puso en antecedentes de cuestiones personales de salud, de vida interior, y preparativos para el retorno a Madrid[55]. Hay rasgos claros de un papel específico para Juan Jiménez Vargas como hijo mayor, homólogo al de Isidoro en Madrid, y más especialmente en caso de que le pasara algo al Padre.

Ricardo Fernández Vallespín, el director de la Residencia de Ferraz, fue otro apoyo para san Josemaría[56]. Tras un largo paréntesis de separación por la guerra, el 24 de enero de 1938 se encontraron en Salamanca[57]. En marzo, el Padre le escribía al frente de Madrid, donde estaba destacado: «pide luces, y piensa despacio y anota, cuando veas algo. Si comprendes que puedo yo hacer gestión práctica ahora, dímelo»[58].El 7 de junio fue herido en el frente, y el Padre acudió inmediatamente a verle[59]. El 16 de julio, durante el permiso de convalecencia, al regreso de Teruel donde estuvo con Jiménez Vargas, tras pasar por Burgos, se plantó en León donde estaba san Josemaría para acompañarle de peregrinación a Santiago[60]. El 13 de octubre, san Josemaría escribió aJuan —en el frente de Teruel— y a Ricardo —en el frente de Ma­drid— para comunicarles que la víspera tuvo que decirle a uno de los chicos que no podía seguir en la Obra[61]. El 26 de enero del 39 coinciden ambos con el Padre en Burgos y durante unos días; trabajaron proyectos apostólicos y decisiones de futuro[62]. San Josemaría frecuentemente se dirigía a Ricardo con la ex­presión «me apoyo en ti!»[63];el 5 de octubre del 38 le escribió sobre«nuestro negocio familiar»pero nada sobre la sucesión[64].

3.- Álvaro del Portillo y Burgos: los vínculos vocacionales.

Con el término “vínculos vocacionales” queremos significar que Álvaro del Portillo vino a Burgos para estar junto al Padre como habría acudido a cualquier otro lugar. El paso de del Portillo, Rodríguez Casado y Alastrué de una no fue una huida “común y corriente” sino muy providencial. Álvaro eligió una situación, no un lugar. Como escribió en Cigales, se trataba de cumplir la voluntad de Dios «[…] aquí y en Chinchón y en todas partes»[65]. Hasta el 2 de julio del 38, Álvaro había permanecido refugiado en la Legación de Honduras[66]. Isidoro les permitió salir cuando supo de forma sobrenatural –igual que el Padre, quien advirtió a doña Clementina– que cruzarían el frente el 12 de octubre, como así ocurrió[67]. Cuando llegaron, el Padre pidió a Álvaro que escribiera cuanto antes el relato de la evasión: De Madrid a Burgos, pasando por Guadalajara[68], que él mismo prologó y mecanografió[69].

Desde Soria llamaron el 14 de octubre a Luis García-Lozano «para preguntarle si avalaba a un miliciano que decía ser su sobrino y llamarse Álvaro del Portillo»[70]. Sus tíos, su madre y su hermana Pilar salieron inmediatamente pero en el viaje se cruzaron con los fugitivos. Cuando llegaron Álvaro, Eduardo y Vicente, el Padre y Albareda estaban en el hotel[71], y en seguida avisaron a Casciaro y Botella. Álvaro y Vicente estaban muy delgados[72]. Cenaron todos en el hotel con las familiares de Álvaro y Vicente incluida su hermana Amparito, que residían en Burgos[73]. Se iniciaba así con tanta naturalidad como sobrenaturalidad la “época de Burgos” de don Álvaro del Portillo.

A. Álvaro del Portillo en Burgos.

Álvaro pasó unas semanas con el Padre y los demás. Describió la postración del Padre y sus preocupantes síntomas[74]. Volvió a Soria para resolver «nuestra permanencia en Burgos»[75]. El Padre está enfermo –afónico, sangrando por la boca, levantándose sólo para celebrar Misa– «charlan con él»[76] o leen y hablan alrededor de su cama[77]. Cuando se restableció, el 21 de octubre, visitaron la Cartuja de Miraflores; al volver, hicieron juntos un rato de lección espiritual[78], el Padre dirigió la meditación y tuvieron tertulia[79]. El 23 de octubre san Josemaríales predicó un retiro espiritualen el hotel[80]. Al día siguiente, el Padre, Juan Jiménez Vargas y otros, –Álvaro probablemente– acudieron a Valladolid. San Josemaría explicó el Opus Dei al Arzobispo, Mons. Antonio García[81] con quien conversó durante una hora[82]. Durante el viaje hubo una «conversación entre tres o cuatro»[83], quizá los mismos –«el Padre, Juan, Vicente y yo (Álvaro)»[84]– que merendaron al día siguiente en Burgos, con el Padre nuevamente postrado. Merienda, una charla del Padre «verdaderamente sabrosa»[85], oración juntos, y luego, cada uno a su casa. Álvaro acudía a la de su madre.

Álvaro solicitó plaza para un curso de Alféreces Provisionales[86], en la Academia de Ingenieros de Fuentes Blancas, a unos 10 Km. de Burgos[87], y se presentó en la Jefatura de Obras Públicas para reincorporarse en el Cuerpo. A principios de noviembre terminó el relato del paso a la zona nacional[88]. Para san Josemaría, los hechos providenciales pudieron ser tan significativos como la Rosa de Rialp. Mantenía con Álvaro largas conversaciones[89], quizá las que no pudo tener con Juan, quien escribirá que paseos y diálogo fueron decisivos[90]: Álvaro se transformaba en saxum, la roca firme en la que podía apoyarse. El propio Álvaro lo reflejaba en el Diario «hacemos la oración paseando por el Espoloncillo; son estu­pendos estos paseos. Se queda uno fortificadísimo»[91]. En 1985, narraba «me dijo que llevaba muchos días metido en la Llaga de la mano derecha del Señor»[92]. Parece significativo que san Josemaría haga a Álvaro la misma confidencia que en junio hizo a Juan ¿Era una sutil invitación al intento de “otra” oración para aquel hijo? Del Portillo «tomó parte activa en toda la labor […] se ocupó de atender a sus compañeros de la Escuela Superior de Ingenieros de Caminos»[93]. El Padre escribía en Noticias «Álvaro Portillo nos proporcionará la información»[94] o «mandará Álvaro unas revistas»[95]. A la vez, intentaban sin éxito el traslado de Juan, haciendo el Padre gestiones en Valladolid[96].

El 10 de noviembre Álvaro y Eduardo Alastrué se incorporaron a su destino militar, en la Academia de Ingenieros[97]. El curso duró 55 días lectivos[98]. Del Portillo acudía a Misa de 7:00 a la Cartuja de Miraflores. A los 2,5 Km. se unían el frío, la oscuridad, los perros rabiosos y el madrugón –volvía antes del toque de diana–. Su ejemplo animó a otros –Félix Peig Plans[99] o Rafael Termes– hasta llegar a ser 30 quienes subían a Misa a diario[100]. Y ayudaba en los estudios a colegas como Basilio Rada[101].Pero su dedicación de fondo fue ayudar al Padre. San Josemaría, sin descartar la venida de Juan, comenzó a apoyarse cada vez más en Álvaro, a quien en los últimos meses de 1938 comenzó a llamar saxum[102], roca, y de quien esperaba una singular fidelidad[103].

A la dispersión geográfica de los miembros de la Obra se unían otras dificultades, como la necesidad de independencia, intimidad y espacio propio, algo cada vez más difícil en el Sabadell. Cuando se fueron Albareda y Casciaro se impuso buscar otro lugar más asequible, e incluso el Padre se planteó establecerse en Valladolid«si fueran (destinados) Juan y Álvaro»[104].Mientras, Álvaro fomentaba la unión con el Padre: «los que, […] estamos a su lado, tenemos la obligación de ayudarle por todos los medios»[105].Escribía a otros miembros del Opus Dei en dificultades –como José Ramón Herrero[106]–. El Padre empezó a pedirle opinión en importantes asuntos de la Obra. En el puente Besson[107] «un día[108], a finales de 1938 […] me preguntó si me parecía oportuno pedir a su madre y a su hermana que se ocuparan de la administración doméstica de nuestros Centros»[109]. La pregunta no sería a bocajarro; sino en un diálogo sobre la vida de familia –y quizá otras cuestiones– hasta entonces con serias carencias materiales y necesitada del calor de hogar que doña Dolores y Carmen podrían proporcionar.

Álvaro acudía a Burgos desde Fuentes Blancas siempre que podía; también visitaba a su madre y hermanos[110]. Esto implicaba estudiar y trabajar robando tiempo al descanso: «Álvaro […] después de una noche en vela, pasada con la cabeza pegada al tablero que sostiene el proyecto, […] se duerme»[111]. En diciembre ya estaban alojados en la pensión de la calle Concepción. Del Portillo acudió los días siguientes[112]. El Padre pasó esas Navidades con Álvaro, Eduardo y José María Albareda; en Nochebuena escribió aJuan.[113]

En enero don Josemaría terminó de mecanografiar De Madrid a Burgos pasando por Guadalajara. En el prólogo el Padre destacó que eran «Aventuras que apenas llenan cinco meses, pero que tienen el jugo y la plenitud de tres vidas jóvenes, que pusieron empeño en salir del infierno de la España roja, para mejor servir en este lado Nacional los designios de Dios»[114]. Los tres fugitivos, explicaba Álvaro en su relato, necesitaban reunirse con san Josemaría y ofrecer «nuestra colaboración personal en los asun­tos que el Padre quisiese»[115]. Otros lo hacían por ideales patrióticos «no podíamos nosotros, con […] ideales más elevados, permanecer escondi­dos»[116] si bien sabían «que eran más los que caían en la empresa que los que triunfaban en ella»[117].Este escrito –por el perfil de virtudes de los protagonistas, y la manifiesta ayuda de la Providencia– se empleó para la formación de los miembros jóvenes de la Obra en los años posteriores a la guerra[118].

Terminado el curso en Fuentes Blancas y nombrado Alférez Provisional, Álvaro del Portillo recibió destino militar en Valladolid[119]–capital, o algún pueblo de la provincia–[120]. Pensó que de ser en la ciudad, se podría instalar un centro[121]. Disponía de diez días de plazo para su incorporación. Días que pasó junto al Padre, estuvo en Salamanca para solicitar la readmisión en el Cuerpo de Ayudantes de Obras Públicas, y visitó en Alhama, Calatayud y Zaragoza a otros chicos de la Obra que estaban aislados[122]. El 8 de enero –un año del Padre en Burgos– se concretó el destino[123] en el Regimiento de Fortificación nº 3, y el día 11 se incorporó. Por entonces, mantenía una conversación epistolar con Jiménez Vargas, discurriendo ambos como ayudar al Padre. Álvaro le consultaba preocupado, pues no sabía si le comprendía bien. Y Juan le respondió desde su experiencia de decisión junto a san Josemaría «cuando Mariano deja libertad para decidir en alguna cosa, siempre habrá una solución que resulte más costosa. Creo yo que no se equivoca uno si escoge el camino más desagradable. Aparte que tu abuelo [san Josemaría] aunque no concrete, siempre deja ver con claridad qué es lo que quiere»[124]. Luego añadía algo que refleja su propia dificultad: «por las cartas no puedo formarme una idea exacta de los asuntos familiares […] así es que […] te basta con lo que dice tu abuelo»[125].

B. Álvaro del Portillo en Cigales.

Confirmado el destino rural –Cigales, cerca de Valladolid–, de su Regimiento, el Alférez del Portillo lo comunicaba a Burgos[126]. Truncado el proyecto de un centro vallisoletano, y de colaborar directamente con el Padre y los demás, se organizó para hacer compatibles sus obligaciones cas­trenses al mando de una compañía con sus prácticas de piedad[127]. No dejó sus estudios civiles y de idiomas; recibió revistas en alemán y en inglés, folletos en japonés y los datos para localizar un diccionario[128]. Entonces empezaron los viajes del Padre a Cigales –más cerca y más tranquilo que el frente de Teruel– y de Álvaro a Burgos. El 13 de enero de 1939, san Josemaría se desplazó a Valladolid y acudió a Cigales[129]. Estuvo con Álvaro[130], en la ciudad del Pisuerga resolvió asuntos del Patronato de Santa Isabel[131], y regresó[132]. Desde Burgos, el Padre le animó por carta al apostolado, al estudio de idiomas para la expansión, y a la fidelidad, suya y de todos: «Ayúdame tú a pedir y lograr eso»[133].Álvaro vuelve a escribir el 26 de enero, el mismo día que Juan Jiménez Vargas llega a Burgos[134]. Francisco Botella, Ricardo y Juan coinciden con el Padre en la pensión. Como san Josemaría ultimaba Camino, les pidió que prepararan el índice de conceptos. Él perseveraba incansable pasando las fichas a máquina[135].

En Cigales, Álvaro del Portillo dejó huella entre amigos, compañeros y subordinados, que apreciaban sus virtudes humanas y de buen cris­tiano[136]. El capellán del Regi­miento, don Román Sacristán, habla de su ejemplaridad[137].Se esforzaba por unirse a todos, buscando ratos para escribir a Miguel Fisac[138], a Pedro Casciaro[139], a Eduardo Alastrué[140]…. El Padre le escribía[141] e iba a verle cuanto podía, con frecuentes viajes a Valladolid[142]. Afortunadamente poco después, Vicente Rodríguez Casado llegó también destinado a Cigales[143]. El 10 de febrero san Josemaría fue a verles y les predicó una meditación, debajo de un árbol[144], sobre el pasaje del Evangelio en que Jesús otorga a Simón su nuevo nombre, Pedro. En el guión el Padreanotó«Tu es Petrus,… saxum –eres piedra,... ¡roca! Y lo eres porque quiere Dios»[145]. Más cartas para Álvaro[146], o para los dos – «¡Vicentín!: pide por tu Padre. ¡Saxum! confío en la fortaleza de mi roca»[147]. Según don José Luis Múzquiz este apelativo revelaba la visión que san Josemaría tenía del papel de Álvaro del Portillo en el Opus Dei[148]. El empeño de Álvaro por estar cerca del Padre es grande: el 15 de febreroacudió a Burgos desde Cigales[149], y luego a Vitoria, permaneciendo allí con él[150] hasta el día 18[151]. A partir del 27 de febrero, los viajes de Álvaro aumentan[152]: estuvo en Burgos el 1 y el 5 de marzo. El Padre se acercó a Cigales el 11 de marzo y Álvaro volvió con él en el mismo día[153]. «Por Burgos pasó últimamente PORTILLO. Es probable sea de los primeros que vean lo que ‘resiste’ de nuestra Casa de Madrid»[154]. Así sería, efectivamente, la mañana del 29 de marzo.

El Padre, mientras, procuraba salvoconductos que garantizaran la pronta llegada a Madrid de algunos de sus hijos movilizados[155] –Juan, Paco, Álvaro– y pensaba ya en Roma. Escribió a Jiménez Vargas con motivo de la elección de Pío XII «la próxima vez, andaremos por allí cerca tú y yo y otros que me sé»[156]. El 12 de marzo,el Padre, Álvaro, Vicente y Paco con Fisac al volante, salieron de Burgos hacia Soria, Calatayud, Alhama, Piedra y Calatayud[157] para llegar al día siguiente a Teruel[158] para ver a Juan, en una corta visita que «bastó para que me pusieran al corriente de cómo preparaban la entrada en Madrid»[159]. El regreso a Burgos ¡fue por Cigales![160] El 18, Burgos – Medina del Campo – Cigales – Burgos[161], a donde regresa con Álvaro del Portillo[162]. El Padre intensificaba todos los preparativos para el regreso[163].

De entonces podría datar una nota de Álvaro, redactada por indicación de san Josemaría, que muestra cómo concebía el trato con Dios[164]. Trata sobre la unidad y obediencia, la acción del Espíritu Santo, la Comunión de los santos y la perseverancia ante los obstáculos. En ella, aplicaba un concepto militar –conseguir el enlace–[165] a la fidelidad y la unidad con el Padre. Según del Portillo, el Espíritu Santo garantizaba ese poder resolver las cuestiones –aún sin poder consultar a quienes dirigen– con arreglo a lo que estos hubieran ordenado. Sería muy significativo conocer la fecha exacta de esta anotación para relacionar en el tiempo la consolidación de Álvaro como Saxum del Padre y su propio “conseguir el enlace” a base de correspondencia personal. El 23 de marzo le escribíasan Josemaría «Jesús te me guarde, Saxum. Y sí que lo eres. Veo que el Señor te presta fortaleza, y hace operativa mi palabra: ¡saxum! »[166].

Se acercaba el regreso a Madrid. Álvaro acudió a Burgos el 25 de marzo[167]. Experimentaba una progresiva filiación hacia el Padre[168]. Este no se encontraba bien –agotado, apenas comía–[169] pero ese día dirigió una meditación a los de Burgos[170]. El 27, abandonó la ciudad en un camión; durmió en Cantalejo[171], y entró en Madrid con la División 16 del Ejército Nacional[172]. Al ver a un sacerdote con sotana los transeúntes querían besarle la mano; él les tendía un crucifijo[173]. San Josemaría se reunió con su madre, Carmen y Santiago. En seguida llegaron José María González Barredo, Ricardo[174] y Álvaro que fue trasladado a Madrid[175], donde permaneció hasta el 9 de abril en que fue destinado en Olot. Fue en Olot donde acaeció el suceso por el cual nació la costumbre de rezar un ‘Acordaos’ por la persona de la Obra que más lo necesite, que san Josemaría llamó “oración saxum”[176]. Del 7 al 13 de junio y del 5 al 20 de septiembre estuvo en Valencia con el Padre y del 8 al 11 de julio en Vitoria. Regresó definitivamente a Madrid el 28 de julio y fue licenciado el 3 de septiembre, retomando su profesión civil y sus estudios. El 10 de octubre de 1939 fue nombrado Secretario General de Opus Dei.

A modo de conclusión.

Tras un paso providencial de los Pirineos, el Padre se instaló en Burgos. La entereza con que Juan Jiménez Vargas llevó a san Josemaría a cumplir – por encima de sus dudas– lo que la Rosa de Rialp confirmó que era voluntad de Dios, llevaron al Padre a pensar en él como especial apoyo en las tareas de formación y apostolado. La convivencia necesaria para la formación que esto requería, a pesar de ímprobos esfuerzos por ambas partes, fue imposible. No obstante y por carta, el Padre le consultaba, le contaba detalles de su vida de oración, su descubrimiento de la Llaga de la mano derecha del Señor... También le comunicó algo relacionado con el itinerario jurídico: la petición de don Francisco Morán de una descripción de la naturaleza del Opus Dei. En octubre del 38 después de otro paso providencial –tan significativo como el hallazgo de la Rosa– entre las dos zonas, llegó a Burgos Álvaro del Portillo; el Padre sigue tratando de traer a Juan. Hacia noviembre de 1938 surge la denominación “saxum” para Álvaro; en diciembre, le consultaba sobre cuestiones esenciales –la Administración– y le hizo la misma confidencia que a Vargas sobre la Llaga. En algún momento, le pidió que describiera la vida interior según el espíritu del Opus Dei. El Padre y Álvaro pusieron esfuerzo para coincidir durante sus destinos, en Fuentes Blancas y en Cigales: viajes, cartas, noches en blanco para ganar tiempo. En enero, Juan y Álvaro se cartean: del Portillo está preocupado por entender al Padre lo mejor posible y Jiménez Vargas le explicó su experiencia, a la vez que narraba su dificultad para hacerse cargo de los asuntos familiares desde el frente. Con naturalidad parecen asumir un relevo en el apoyo directo al Padre a pie de vida. San Josemaría no volvió a mencionar la sucesión por “Jeannot”; en cambio, el 10 de febrero en Cigales comentó el pasaje de Cristo llamando roca a Pedro; y el 23 de marzo, por carta, escribió «Saxum. Y sí que lo eres. Veo que el Señor te presta fortaleza, y hace operativa mi palabra»[177]. Estos argumentos bastan para mostrar que san Josemaría encontró en Álvaro, aquí en Burgos a saxum, el hombre fiel, basamento firme en quien apoyarse que era el objeto de esta comunicación.

María Jesús Coma del Corral MD, PhD* y Adelaida Sagarra Gamazo PhD**.

* Jefe de la Unidad de Investigación del Hospital Universitario de Burgos.

Mail: mjcoma@gmail.com

** Profesora de Historia de América de la Universidad de Burgos

Mail: asaga@ubu.es

Burgos, España

Burgos, 1938. San Josemaría descubre a Saxum.

Resumen

El río Arlanzón fue el rumoroso testigo de un encuentro de Mons. Álvaro del Portillo y san Josemaría Escrivá, con Dios, hablando sobre su peculiar vocación como piedra angular de la Obra de Dios, dirigida a la difusión de la llamada universal a la santidad: «¿Te acuerdas? -Hacíamos tú y yo nuestra oración, cuando caía la tarde. Cerca se escuchaba el rumor del agua. -Y, en la quietud de la ciudad castellana, oíamos también voces distintas que hablaban en cien lenguas, gritándonos angustiosamente que aún no conocen a Cristo. Besaste el Crucifijo, sin recatarte, y le pediste ser apóstol de apóstoles».

Ocurrió en la ciudad de Burgos una tarde a finales del año 1938, pocos días después de que Álvaro atravesara el frente de guerra, para alcanzar la zona de España donde había libertad religiosa y llegar junto a san Josemaría. Una travesía «de Madrid a Burgos pasando por Guadalajara», que hizo patente la fe y esperanza heroica de Álvaro, y ponía punto final a su etapa de fugitivo, y a la persecución, cárcel, ocultamiento, asilo en sedes diplomáticas, y extremas dificultades personales y penurias familiares desencadenadas en Madrid, a los doce meses de su incorporación al Opus Dei.

En Burgos habían vivido los abuelos maternos de Álvaro, nacido dos de sus hermanos y él mismo pasó temporadas en la ciudad castellana durante su infancia, donde tuvo ocasión de presenciar el cortejo fúnebre del Arzobispo de Burgos y estudiar en el Colegio del Niño Jesús. Entre 1917 y 1925 quizás se cruzara por la calle con Florencia Blanc Barón y Vicente Albás Blanc, que eran abuela y tío de san Josemaría. En 1938 Clementina, la madre de Álvaro y sus hermanos pequeños residían junto a la catedral y la familia de su tío Luis, anterior alcalde de Burgos, vivía frente al río Arlanzón. Pero Álvaro no vino a Burgos por motivos familiares, sino por acudir junto a san Josemaría.

Al cabo de largo tiempo sufriendo la soledad, al reencontrarle en Burgos, san Josemaría conoció que Álvaro era la roca firme que el Señor ponía a su lado para apoyarle en la expansión del Opus Dei. El punto 811 de Camino, alude probablemente a esa peculiar vocación de Álvaro del Portillo. En los cinco meses y medio que restaban, de la época de Burgos de san Josemaría, y ya para siempre, sería su más inmediato colaborador. Un hijo fidelísimo que viviría como “su sombra”, a quien san Josemaría comenzó en Burgos -donde se fraguó la expansión del Opus Dei- a llamar ‘Saxum’.

- Comunicación pronunciada por María Jesús Coma del Corral y Adelaida Sagarra Gamazo en el Congreso con motivo del Centenario de Álvaro del Portillo, en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (12-14 de marzo de 2014).

- ESC - Edizioni Santa Croce.


[1] La relación completa, está recopilada y publicada. JM FERNÁNDEZ MONTES ­­­─ O. DÍAZ HERNÁNDEZ ─ FM REQUENA, Bibliografía general de Josemaría Escrivá de Balaguer: Obras sobre san Josemaría (I) in «Studia et Documenta» 2 (2008), pp.425-479.

[2] S. BERNAL, Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer. Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid, 1976, pp. 213-224.

[3] A. VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador del Opus Dei, vol II, Rialp, Madrid, 1983, pp. 188-199.

[4] H. DE AZEVEDO, Uma luz no mundo, Ediçoes Orumo, Lisboa 1988, pp 140-152.

[5] P. BERGLAR, Opus Dei. Vida y obra del fundador Josemaría Escrivá de Balaguer, Rialp, Madrid, 1988, pp 188-195.

[6] F. GONDRAND, Au pas de Dieu. Josemaría Escrivá de Balaguer, fondateur de l´Opus Dei, France-Empire, Paris, 1982, pp 134-138.

[7] A. SASTRE. Tiempo de caminar. Semblanza de Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer, Rialp, Madrid, 1989, pp 224-238.

[8]JM. CEJAS, Vida del Beato Josemaría, Rialp, Madrid, 1992, pp 104-112.

[9]P. CASCIARO, Soñad y os quedaréis cortos. Rialp, Madrid, 1994, pp. 137-181.

[10] J. COVERDALE, La Fundación del Opus Dei, Ariel, Barcelona, 2002, pp. 235-262.

[11] P. RODRÍGUEZ, Camino. Edición crítico-histórica, Rialp, Madrid 2004, pp 1-1237.

[12] VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, pp, 227-345.

[13] MJ. COMA. El rumor del agua. Recorrido histórico de san Josemaría Escrivá en Burgos, Cobel Ediciones, 2010.

[14] Carta de San Josemaría desde Burgos, 17 de febrero de 1938. Archivo General de la Prelatura (AGP), RHF, EF 380217-2. Citado en JM. PERO-SANZ, Isidoro Zorzano Ledesma, Palabra, Madrid, 1996, p. 233.

[15]Así llamaban a san Josemaría sus hijos y así nos referiremos a él algunas veces en este texto.

[16] BERNAL, Mons. Josemaría Escrivá, pp 53-66.

[17] J. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo: un hombre fiel, Rialp, Madrid, 2013, pp 147-164.

[18] MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo pp. 25 y ss.

[19] MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo pp. 35 y ss.

[20] Diputado por Burgos en las Cortes Republicanas (1931-1933), Presidente de la Comisión Gestora de la Diputación Provincial, y Alcalde de Burgos (marzo-diciembre de 1936). Encarcelado y juzgado por rebelión salió absuelto el 16 de marzo de 1937.

[21] Comunicación personal de D. Manuel Guerra Gómez, Pbro. 26 de junio de 2013 y 22 de enero de 2014. Diario16 de Burgos25-III-1994. D. Manuel desconoce a qué prelado se refería, aunque le parece inverosímil que pensara en ser obispo a los 4 años.

[22]Testimonio de María de Miguel Sancha. En el Colegio del Niño Jesús no hay archivo, ni conservan expedientes académicos de esos años.

[23] Revista Vascongada. 1918; 1: 515-516.

[24] Nombrado el 7 de enero de 1919 Arzobispo de Burgos. Cardenal el día 7 de Marzo de 1921. En 1922, intervino en el conclave para la elección del Papa Pío XI. Entre finales de 1923 y comienzos de 1924, visitó en nombre de Alfonso XIII, Ecuador, Perú, y Chile.

[25]Testimonio de Pilar del Portillo y Diez de Sollano “Mi hermano Álvaro. VI, En Burgos”. (AGP, T-0138).

[26] En dicha casa, ocupaban el 2º piso. Cfr. Padrón Municipal de Burgos, 1935. nº 7. Archivo Municipal de Burgos (AMBU) 345.

[27]Testimonio de Pilar del Portillo y Diez de Sollano “Mi hermano Álvaro. VI, En Burgos”. (AGP, T-0138).

[28] MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 147.

[29]Testimonio de Pilar del Portillo y Diez de Sollano “Mi hermano Álvaro. VI, En Burgos”. (AGP, T-0138).

[30] Testimonio de Mons. Javier Echevarría Rodríguez, AGP, APD T-19544 pp. 9-10. Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 148.

[31] Testimonio de Pilar del Portillo y Diez de Sollano “Mi hermano Álvaro. VI, En Burgos”. (AGP, T-0138).

[32] Testimonio de D. Francisco Botella Raduán. T00159-05b. AGP, serie A.5, leg. 200, carp. 1, exp. 2.

[33] Carta de Álvaro del Portillo a san Josemaría. Madrid (Legación de Honduras) 1-II-1938; AGP, sec B-1, leg 1, C-380201. Citado en RODRÍGUEZ, Camino, p. 1047.

[34] Cfr. Francisco Botella Raduán. Citado en VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 193. Cfr. también CASCIARO, Soñad, pp. 111.

[35] Testimonio oral de D. José Antonio Íñiguez Herrero (1929-2012), doctor arquitecto, doctor en Derecho Canónico y sacerdote de la Prelatura del Opus Dei, que en una ocasión preguntó directamente a Juan J. Vargas “Juan, ¿la Rosa era también para ti, verdad?”, y Juan dio una respuesta evasiva. Este testimonio lo reiteró en varias ocasiones y una de las autoras (AS) se lo escuchó en el Rincón, Tordesillas. (Valladolid). Diciembre 1991-Enero 1992.

[36] J. ECHEVARRÍA. Conferencia en el 29º Simposio Internacional sobre Teología del Sacerdocio. Facultad de Teología del Norte de España. Burgos 4-III-2005. Cfr. COMA, El rumor, p. 17.

[37] Nada más llegar a San Sebastián instó el Padre a Juan José Pradera para que recomendase el asunto al general Cabanellas, y al Obispo de Pamplona para que se pidiera al doctor Antonio Vallejo Nájera el destino de Juan en Burgos.

[38] San Josemaría. Apuntes Íntimos, n. 1513 de 27-I-1938. Cfr. VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 250.

[39] Carta de Josemaría Escrivá a Juan Jiménez Vargas, Burgos 7-II-1938; EF 380207-3. Citado en RODRÍGUEZ, Camino, p.142.

[40] Carta de Josemaría Escrivá a Juan Jiménez Vargas. Zaragoza 24-II-1938; EF 380224-1. Citado en RODRÍGUEZ, Camino, p. 699.

[41] Carta de Josemaría Escrivá a Juan Jiménez Vargas. Zaragoza 24-II-1938; EF 380224-1Citado en F. PONZ, O. DÍAZ, Juan Jiménez Vargas (1913-1997), in «Studia et Documenta» 5 (2011), pp. 245.

[42] Testimonio de D. Francisco Botella Raduán. T00159-05b. AGP, serie A.5, leg. 200, carp. 1, exp. 2.

[43] Quería gestionar la salida de sus padres de Madrid. Cfr.F. PONZ, O. DÍAZ, Juan Jiménez Vargas (1913-1997), in «Studia et Documenta» 5 (2011), pp. 245.

[44] Cfr. carta de Juan Jiménez Vargas a san Josemaría, Teruel, 24 de febrero de 1938, AGP, C148-B1-2. Cfr. F. PONZ, O. DÍAZ, Juan Jiménez Vargas (1913-1997), in «Studia et Documenta» 5 (2011), pp. 245.

[45] Carta de san Josemaría a Juan Jiménez Vargas, desde Burgos, en EF-380323-1. Citado en VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 79.

[46] Carta de san Josemaría a Juan Jiménez Vargas, desde Burgos, en EF-380323-1. Citado en RODRÍGUEZ, Camino, p. 255.

[47] Carta de san Josemaría a Juan Jiménez Vargas, desde Burgos, en EF-380430-1. Citado en CASCIARO, Soñad, pp. 152-153.

[48] Carta de san Josemaría a Juan Jiménez Vargas. 380323-1. Citado en S. DEL REY BARBA. La estancia de san Josemaría en Burgos 12- XII-1937 a 27-III-1939. Fuentes para su estudio y status quaestionis, Tesis de licenciatura, Universidad de Navarra, 2013 p. 26.

[49] La fecha del encuentro fue el 17 de mayo. Cfr. F. PONZ, O. DÍAZ, Juan Jiménez Vargas (1913-1997), in «Studia et Documenta» 5 (2011), p. 246.

[50] Carta de san Josemaría a Juan Jiménez Vargas, Burgos 6-VI-1938, en EF-380606-1. Citado en VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 289.

[51] S. DEL REY BARBA. Comunicación personal. 9 de febrero de 2013.

[52] Carta de san Josemaría a sus hijos de Zaragoza. Vitoria 4-IX-1938; EF-380904-2. Citado en VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 321.

[53] Testimonio de Juan Jiménez Vargas. T04152-06. AGP, serie A.5, leg. 221, carp. 1, exp. 6.

[54] Carta de san Josemaría a Juan Jiménez Vargas. Burgos, 6-IV-1938; EF-380406-2. Citado en VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 280.

[55] Carta de san Josemaría a Juan Jiménez Vargas. Burgos, 6-IV-1938; EF-380406-2. Cfr. RODRÍGUEZ, Camino, p.641.

[56]RODRÍGUEZ, Camino, p.342.

[57] San Josemaría. Apuntes Íntimos, n. 1506 de 22-I-1938, y n. 1509 de 24-I-1938 . Cfr: VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 257.

[58] Carta a Ricardo Fernández Vallespín, Burgos 27-III-1938; EF 380327-2. Cfr. RODRÍGUEZ, Camino, p. 641.

[59] Cfr. VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 295.

[60] Asociación Anciles. “San Josemaría Escrivá, Fundador del Opus Dei, por tierras de León”. Online http://www.anciles.org/anciles/fundador.html . Visto el 26-IV-2008. Cfr. también RODRÍGUEZ, Camino, p.1051 y VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 298.

[61] Carta a Juan Jiménez Vargas, Burgos 13-X-1938; EF 381013-3. Idem a Ricardo F. Vallespín, Burgos 13-X-1938; EF 381013-1: Cfr. RODRÍGUEZ, Camino, p.251.

[62] RODRÍGUEZ, Camino, pp.80-82.

[63] RODRÍGUEZ, Camino, p.496.

[64] Carta de san Josemaría (Burgos) a Ricardo Fernández Vallespín, 381005-2. Cfr. DEL REY BARBA, La estancia, p. 25.

[65] Carta de Álvaro del Portillo a Pedro Casciaro, AGP, APD C-390129. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo pp. 158-159.

[66] Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 698.

[67] Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 139.

[68] Testimonio de D. Francisco Botella Raduán. T00159-05a. AGP, serie A.5, leg. 200, carp. 1, exp. 1.

[69] VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 327.

[70] Testimonio de Pilar del Portillo.

[71] Cfr. E. GUTIÉRREZ RÍOS. José María Albareda: una época de la cultura española, Magisterio Español, Madrid 1970, pp 138-9.

[72] Testimonio de Pilar del Portillo.

[73] Testimonio de Pilar del Portillo.

[74] Escribió el diario del 15 al 19 de octubre y del 26 de octubre al 3 de noviembre. Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 149.

[75] Diario de Burgos, anotación del 17-X-1938 AP, APD T17123. Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 148.

[76] P. RODRÍGUEZ. Comunicación personal (email) a una de las autoras (MJC) , de 21 de marzo de 2005.

[77] P. RODRÍGUEZ. Comunicación personal (email) a una de las autoras (MJC) , de 21 de marzo de 2005.

[78] Leyeron unas páginas de la Instrucción de sacerdotes del cartujo del siglo XVI Antonio de Molina, los capítulos 12-15 del tratado III, sobre la pausa y gravedad con que se ha de celebrar la Santa Misa.

[79] Cfr. RODRÍGUEZ, Camino, p. 678.

[80] RODRÍGUEZ, Camino, p. 679.

[81] Nombrado para la Sede vallisoletana el 4 de febrero de 1938, en la que entró el 8 de abril.

[82] Testimonio de D. Francisco Botella Raduán. T00159-05b. AGP, serie A.5, leg. 200, carp. 1, exp. 2. Cfr. VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 333.

[83] Testimonio de Juan Jiménez Vargas. T04152-06. AGP, serie A.5, leg. 221, carp. 1, exp. 6.

[84] Diario de Burgos, anotación del 26-X-1938 AP, APD T17123. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 149.

[85] MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 149.

[86] Boletín Oficial del Estado (BOE) 27-X-1938. Instrucción de la Jefatura de Movilización, Instrucción y Recuperación.

[87] El edificio que fue residencia de Jesuitas y sanatorio antituberculoso quedó abandonado, y ha desaparecido. Cfr. M DE FRUTOS, El sanatorio antituberculoso de Fuentes Blancas. Un edificio de usos múltiples, Burgos, 2012.

[88] Cfr. RODRÍGUEZ, Camino, pp. 254-255.

[89] RODRÍGUEZ, Camino, p. 908.

[90] Testimonio de Juan Jiménez Vargas. T04152-06. AGP, serie A.5, leg. 221, carp. 1, exp. 6.

[91] Cfr. RODRÍGUEZ, Camino, p.908.

[92] Álvaro del Portillo. Palabras pronunciadas en una reunión familiar, 7-IV-1985; AGP, Biblioteca, serie B.1.4 T-850407. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 149.

[93] Testimonio de D. Francisco Botella Raduán. T00159-05b. AGP, serie A.5, leg. 200, carp. 1, exp. 2.

[94] Testimonio de D. Francisco Botella Raduán. T00159-05b. AGP, serie A.5, leg. 200, carp. 1, exp. 2.

[95] Testimonio de D. Francisco Botella Raduán. T00159-05b. AGP, serie A.5, leg. 200, carp. 1, exp. 2.

[96] El 9 de noviembre se desplazaronaValladolid, el Padre, Álvaro, Vicente y Javier Lahuerta para ver al Dr. Enríquez de Salamanca y procurar el traslado de Juan. Exposición “San Josemaría y Valladolid. La huella de un santo”. Monasterio de San Jaquín y Santa Ana. 12-19 de mayo de 2011.

[97] Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p.151.

[98] DE FRUTOS, El sanatorio, p. 98.

[99]Testimonio de Félix Peig Plans, AGP, APD T-0403, pp. 1 y 2. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 152.

[100] BERNAL, Mons. Josemaría Escrivá, p. 61.

[101] Testimonio de Basilio Rada Martínez, AGP, APD T-1219, p. 1. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 153.

[102] El término, saxum, remite al pasaje del Evangelio en que Jesús otorga a Simón su nuevo nombre, Pedro. Cfr. Mt 16:18.

[103] Testimonio de Francisco Botella AGP. RHF. T00159-05b. “Recuerdo que me lo dijo muy emocionado y con pocas palabras.”

[104] Carta a José María Albareda Herrera. Burgos, 10-XII-1938. EF-381210-1. Citado en VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 339.

[105] Carta de Álvaro del Portillo a Manuel Pérez Sánchez, AGP, APD C-381210. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 154.

[106]Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo, pp. 153-154.

[107] Cfr. Relación testimonial de María de Miguel Sancha, sobre la entrevista que mantuvo con Mons. Álvaro del Portillo, el 30-III- 1978 en Roma con toda su familia. Valladolid, 18 de mayo de 1994.

[108] Se puede conjeturar que era el domingo 11 de diciembre de 1938. Cfr. COMA, El rumor p. 90.

[109] Á. DEL PORTILLO, Entrevista sobre el Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid, 1992, p. 91.

[110] Cfr. Testimonio de Pilar del Portillo.

[111] Cfr. Diario de Burgos. Anotación del 17-XII-1938. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 154.

[112] Cfr. RODRÍGUEZ, Camino, p. 70.

[113] Cfr. VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 336.

[114] RHF, D-15376. Citado en VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 337.

[115] Cfr. Álvaro del Portillo. De Madrid a Burgos pasando por Guadalajara, AGP, APD D-19114, p. 2. Cit MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 136.

[116] MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 138.

[117] MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 142.

[118] Testimonio de Francisco Ponz Piedrafita, AGP, APD T-0755, pp 6-7. Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 137.

[119] BOE de 1 de enero de 1939. Pág. 8 y 9.

[120] Cfr. Carta de Álvaro del Portillo a Juan Jiménez Vargas. Burgos, 5-I-1939. AGP, APD C-390105. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 156.

[121] Cartas de Álvaro del Portillo a Juan Jiménez Vargas y a Ricardo Fernández Vallespín. Burgos, 2-I-1939, AGP, APD C-390102. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 156.

[122] Cfr. Oficio de la Delegación de Servicios Hidráulicos del Tajo, al Subse­cretario de Obras Públicas, (Salaman­ca, 4-1-1939). Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 155.

[123] BOE nº 8, págs. 154-155.

[124] Cfr. F. PONZ, O. DÍAZ, Juan Jiménez Vargas (1913-1997), in «Studia et Documenta» 5 (2011), p. 247.

[125] Cfr. F. PONZ, O. DÍAZ, Juan Jiménez Vargas (1913-1997), in «Studia et Documenta» 5 (2011), p. 247.

[126] Carta de Álvaro del Portillo a Francisco Botella Raduán. AGP, APD C 390105. Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 156.

[127] Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 157.

[128] BERNAL, Mons. Josemaría Escrivá, p.62.

[129] Itinerario del Fundador del Opus Dei. Epacta de san Josemaría. AGP, serie A.2, leg. 180 (En adelante, Itinerario). Anotación 390013.

[130] Diario de Burgos, anotación del 14-I-1939. Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 157.

[131] Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 157.

[132] Exposición “San Josemaría y Valladolid. La huella de un santo”. Vid supra.

[133] Carta de San Josemaría a Álvaro del Portillo, Burgos 19-1-1939. AGP, serie A.3.4, leg. 256, carp. 2, carta 390119-01. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 157.

[134] RODRÍGUEZ, Camino, p. 80.

[135] RODRÍGUEZ, Camino, p. 80.

[136] MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 159.

[137] Testimonio de Román Sacristán Virseda, AGP, APD T-0025, p. 1. Cit en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 159.

[138] Carta de Álvaro del Portillo a Miguel Fisac Serna, AGP, APD C-390129. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 158.

[139] Carta de Álvaro del Portillo a Pedro Casciaro Ramírez, AGP, APD C-390129. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 158-159.

[140]Carta de Álvaro del Portillo a Eduardo Alastrué, AGP, APD C-390218. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 160.

[141]DEL REY BARBA, La estancia.

[142] Cfr. Itinerario. Anotación 390222, 390210, 390201 etc.

[143] Diario de Burgos, anotación del 9-II-1939: AGP, APD D-17123. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 160.

[144] San Josemaría. Guión de predicación. AGP, sec A, leg 50-13, carp 2, exp 3. Cfr.RODRÍGUEZ, Camino, p. 136.

[145] San Josemaría. Guión de predicación. Texto citado en BERNAL, Mons. Josemaría Escrivá, p.67.

[146]DEL REY BARBA, La estancia.

[147] Carta de San Josemaría, a Álvaro del Portillo. Vitoria 13-II-1939. AGP, EF 390213-04. Citado en VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 342.

[148] Cfr. Testimonio de José Luis Múzquiz, AGP, APD T-17519, p. 10. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 160.

[149] Cfr. Diario de Burgos, anotación del 15-II-1939. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 163.

[150] Carta de Pedro Casciaro a Francisco Botella, Calatayud 22-II-1939; AGP, sec N-2, leg 149, carp D, exp 6. Cfr. RODRÍGUEZ, Camino, p. 92.

[151] Cfr. Itinerario. Anotación 390318.

[152] Cfr. Diario de Burgos, anotación del 5-III-1939. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 163.

[153] Cfr. Itinerario. Anotación 390311. Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 163.

[154] Publicado así en Noticias. Cfr. Testimonio de Francisco Botella Raduán. T00159-05b. AGP, serie A.5, leg. 200, carp. 1, exp. 2.

[155] VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 343.

[156] Carta de san Josemaría a Juan Jiménez Vargas. Burgos, 3-III-1939. EF-390303-2.Citado em VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 346.

[157] Cfr. Itinerario. Anotación 390312.

[158] Cfr. Itinerario. Anotación 390313.

[159] Testimonio de Juan Jiménez Vargas. T04152-06. AGP, serie A.5, leg. 221, carp. 1, exp. 6.

[160] Cfr. Itinerario. Anotación 390314.

[161] Cfr. Itinerario. Anotación 390318.

[162] Cfr. Diario de Burgos, anotación del 18-III-1939. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 163.

[163] Testimonio de Juan Jiménez Vargas. T04152-06. AGP, serie A.5, leg. 221, carp. 1, exp. 6.

[164] Álvaro del Portillo. Nota sobre la eficacia apostólica de la Obra. AGP, APD D-10154, pp. 2-3. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo pp. 161-162.

[165] "Enlace": se empleaba para designar a quien decide según la mente de los mandos, cuando no se pueden recibir las órdenes directamente.

[166]Carta de San Josemaría a Álvaro del Portillo, Burgos, 23-III-1939. AGP, serie A.3.4, leg. 256, carp. 2, carta 390323-05. Citado en VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, pp. 340-341.

[167] Cfr. Diario de Burgos, anotación del 5-III-1939. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 163.

[168]Cfr. Testimonio de Mons. Javier Echevarría Rodríguez, AGP, APD T-19544, pp. 58-59. Citado en MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 163.

[169] Testimonio de Francisco Botella. AGP. RHF. T00159-5ª. Cfr. también RODRÍGUEZ, Camino, p. 93.

[170]Testimonio de Juan Jiménez Vargas. T04152-06.AGP, serie A.5, leg. 221, carp. 1, exp. 6.

[171] Cfr. Itinerario. Anotación 390327.

[172] Cfr. PERO-SANZ, Isidoro p. 259.

[173] Cfr. VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 349.

[174] VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 350.

[175] Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 164.

[176]Cfr. MEDINA BAYO, Álvaro del Portillo p. 165-167.

[177]Carta de san Josemaría a Álvaro del Portillo, Burgos, 23-III-1939, AGP, serie A.3.4, leg. 256, carp. 2, carta 390323-05. Citado en VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador, p. 340-341.