De Chiclayo a Logroño: testigos de León XIV en España

El Papa León XIV trajo esperanza a miles de españoles. Dos chiclayanas, Emy y Vanessa, testigos del viaje a España, narran sus vivencias y recuerdan su paso por Chiclayo, donde ambas conocieron el Opus Dei.

Crédito: conelpapa.es
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Me llamo Emy Alza y soy de Chiclayo. Desde joven, frecuenté el Centro Cultural Alcorce. A través de la formación y de la amistad, fui descubriendo la misión de Dios en mi vida, hasta que me decidí a pedir la admisión como supernumeraria.

Años después vine a vivir a España, donde contraje matrimonio con Àngel. Actualmente tenemos un hijo, Álvaro. Desde hace once años vivo en Logroño, una ciudad muy querida para mí y especialmente significativa en la biografía de san Josemaría.

En mi familia, cuando nos enteramos que el Papa León XIV vendría a Madrid, nos dio una alegría inmensa y muchas ganas de verlo. Recordar que después de ser nuestro Obispo en Chiclayo, ahora es el Papa, no me lo creía, yo vivía en Lambayeque cuando el Papa Francisco lo designó Obispo y asistí a su ordenación episcopal.

Siempre he recordado cómo san Josemaría nos inculcaba el amor al Papa, «Gracias, Dios mío, por el amor al Papa que has puesto en mi corazón», escribió en el punto 573 de Camino.

Siempre he recordado cómo san Josemaría nos inculcaba el amor al Papa, «Gracias, Dios mío, por el amor al Papa que has puesto en mi corazón», escribió en el punto 573 de Camino.

Emy en Madrid con su familia

España tenía “hambre” del Papa

En Madrid, me impresionó el ambiente en las calles en esos días. Había personas de todas las edades y procedencias, compartiendo la misma ilusión, de ver y escuchar al Santo Padre.

Me llamó especialmente la atención los rostros de alegría, llenos de gozo, la actitud de los jóvenes y sí, ahí estábamos la juventud del Papa; el clima de respeto, fe y esperanza que se vivía entre la multitud, pensaba España tenía hambre del Papa, son experiencias inexplicables, hay que vivirlas, ¡es un poco difícil describir los sentimientos de aquellos momentos, insisto hay que vivirlos para darse una idea!

Jóvenes en el estadio Olímpico de Barcelona Crédito: conelpapa.es

Despertar deseos de acercarse más a Dios

Lo que más me impresionó de León XIV fue su cercanía, alegría y serenidad, han sido jornadas intensas y siempre tenía una sonrisa, parecía incansable.

Sus palabras durante el viaje fueron una invitación a vivir la fe con confianza y a no perder nunca la esperanza, a que seamos muy humanos, a que hagamos la cosas con amor.

Ha defendido la vida, que las leyes deben estar al servicio de la dignidad humana, porque toda vida merece respeto y protección, experimenté que su mensaje llegaba directamente al corazón de miles de personas.

Personalmente, este viaje ha supuesto una experiencia de renovación espiritual. También creo que ha sido una ocasión especial para que muchas personas en España despierten deseos de acercarse más a Dios, de rezar por la Iglesia y de vivir con mayor profundidad su fe cristiana.

Estoy muy agradecida de vivir esta experiencia con mi familia y la guardo como un regalo de Dios para España y Europa.

El Papa bendijo cientos de niños durante sus recorridos Crédito: conelpapa.es

Una vocación para la que Dios me fue preparando

Soy Vanessa Ramos, chiclayana y conocí el Opus Dei durante mis años universitarios gracias a una amiga que, poco a poco, me fue invitando a las actividades en el centro cultural de Chiclayo, Alcorce.

Sin saberlo, la Obra estuvo presente en mi vida de distintas maneras. De niña, recuerdo las estampas de san Josemaría, cuando aún era beato, que un tío mío llevaba a casa.

Más adelante, como mi colegio pertenecía a la diócesis de Chiclayo, recibíamos cada cierto tiempo la visita del obispo: primero, monseñor Ignacio María de Orbegozo y después monseñor Jesús Moliné. Sin embargo, yo era demasiado pequeña y, más tarde, una adolescente con pocas inquietudes espirituales; Dios apenas tenía espacio en mi vida.

Afiche de la visita Apostólica del Papa a España. Crédito: conelpapa.es

La Obra es un inmenso mar de gracia

Fue en la universidad cuando Dios salió nuevamente a mi encuentro a través de la amistad de una persona de la Obra. Gracias a ella descubrí que me llamaba por ese camino.

Conocer la Obra supuso un despertar, una nueva forma de mirar la vida y de comprender que Dios, efectivamente, hace nuevas todas las cosas. Comencé a vivir un plan de vida, a frecuentar el centro y a descubrir que el trabajo y las ocupaciones cotidianas pueden dar mucha gloria a Dios cuando se realizan por amor.

Entendí también que mi trabajo es un medio para acercar otras almas a ese inmenso mar de gracia que es la Obra.

Las dificultades no han faltado, pero cuando tienes la certeza de estar donde Dios te quiere, sabes que nunca caminas sola y que cuentas siempre con el mejor Padre a tu lado.

Así, en 2006, pedí la admisión en el Opus Dei. Desde entonces, mi vida ha sido profundamente feliz. Las dificultades no han faltado, pero cuando tienes la certeza de estar donde Dios te quiere, sabes que nunca caminas sola y que cuentas siempre con el mejor Padre a tu lado.

Años después conocí, a distancia, a Daniel, quien hoy es mi marido y con quien tenemos un hijo. Por nuestras circunstancias, dejé mi ciudad y mi país, algo que nunca estuvo inicialmente en mis planes. Nos casamos, y vivimos durante varios años cerca de Torreciudad y he trabajado en el santuario, muy cerca de la Virgen, y hemos experimentado muchas veces su protección maternal.

Por una coincidencia, Emy y yo nos conocimos en Chiclayo y ahora vivimos en la misma ciudad de Logroño.

En Logroño con familias del colegio Alcaste - Las Fuentes con quienes Vanessa y su familia peregrinaron a Madrid.

Logroño: una vinculación especial con san Josemaría

Hace tres años, por motivos familiares, decidimos trasladarnos a Logroño, la ciudad natal de mi marido, para comenzar una nueva etapa.

Ahora que lo pienso, he tenido la suerte de vivir en lugares especialmente vinculados a san Josemaría.

Primero en Barbastro, donde el fundador del Opus Dei nació y creció, y ahora en Logroño, donde vio, siendo adolescente, las huellas en la nieve. Con el paso de los años uno descubre que ha recibido regalos inmerecidos que quizá no ha sabido agradecer lo suficiente.

Como decía san Josemaría: «Soñad y os quedaréis cortos». Eso es exactamente lo que siento cuando vuelvo la vista atrás y compruebo que no cambiaría ninguna de las decisiones que me han traído hasta aquí.

Como decía san Josemaría: «Soñad y os quedaréis cortos». Eso es exactamente lo que siento cuando vuelvo la vista atrás y compruebo que no cambiaría ninguna de las decisiones que me han traído hasta aquí.

León XIV y la alegría de los jóvenes de ver a Pedro

El viaje del Papa León XIV ha supuesto para mí una gran emoción: por ser chiclayana y porque visita también la tierra que hoy considero mi hogar, España, patria a la que he aprendido a amar y a querer como a mi querido Perú. Conservo aún el recuerdo de su ordenación episcopal en la catedral de Chiclayo y verlo ahora convertido en Pedro es algo difícil de expresar.

Sea quien sea el Papa, se le quiere desde el primer día; pero, en este caso, la emoción tiene además un componente muy personal. Pude verlo apenas unos segundos cuando se dirigía a la vigilia con los jóvenes en Madrid en la Plaza de Lima. Creo que ni la propia ciudad esperaba una afluencia tan grande de personas.

La fiebre del mundial de fútbol no fue ajena en el viaje del Papa Crédito: conelpapa.es
No hacía falta hablar: bastaban las sonrisas para saber hacia dónde nos dirigíamos todos.

El ambiente me recordó mucho al de una JMJ. En el metro, en el autobús o caminando por las calles, todo eran rostros alegres. No hacía falta hablar: bastaban las sonrisas para saber hacia dónde nos dirigíamos todos.

Había muchísimos jóvenes y, aunque solo pude verlo unos instantes, compartíamos la misma emoción. En mi caso, aquella experiencia me llevaba continuamente a rezar por los frutos apostólicos de su visita. Lo que más me impresionó fue la serenidad y sonrisa del Santo Padre.

Pensé muchas veces en el ritmo tan exigente de su agenda. Además, durante esos días hizo un calor intenso en Madrid, más propio de agosto que de la época del año en que nos encontrábamos.

Sin embargo, en ningún momento aprecié en el Papa un gesto de cansancio o impaciencia. Su actitud de entrega y acogida fue, sin duda, lo que más me llamó la atención. León XIV ha dicho muchas cosas en este viaje inolvidable y me resulta difícil quedarme con una sola.

Como nos recordó nuestro obispo el domingo durante la Misa, tras el viaje, sus discursos constituyen ya una auténtica carta encíclica. Ahora nos corresponde releerlos y ponerlos en práctica.

España fue una fiesta y el Papa se dejó querer Crédito: conelpapa.es

Barcelona: un abrazo paternal que hizo historia

Si tuviera que destacar algo, diría que más que sus palabras, han sido sus gestos los que han llegado al corazón de las personas en este viaje. Y, si debo elegir uno, me quedo con el abrazo paternal que dio a Desirée, una joven de Barcelona que le preguntó cómo podía perdonar a su padre por el daño que había causado a ella y a su madre.

El Papa León XIV no solo ha hablado con claridad y profundidad, sino que vive lo que predica

El Papa León XIV no solo ha hablado con claridad y profundidad, sino que vive lo que predica. Por eso estoy convencida de que esta visita supondrá una renovación espiritual y una confirmación en la fe para muchos españoles.

Emy Alza y Vanessa Ramos