Javier Cotelo nació en Madrid el 16 de agosto de 1932. Mientras se preparaba para estudiar arquitectura conoció a varios estudiantes y profesores del Opus Dei. En febrero de 1952, pidió la admisión como numerario.
En 1953, con 21 años, conoció a san Josemaría en Roma. En 1962 se trasladó a la Ciudad Eterna, donde vivió el resto de sus días. Allí trabajó como arquitecto en la construcción de Villa Tevere y Cavabianca, y acompañó a san Josemaría conduciendo el coche en el que el fundador realizó numerosos viajes apostólicos por Italia y varios países de Europa. Luego continuaría con esta tarea automovilística por muchos años tanto con el beato Álvaro del Portillo como con mons. Javier Echevarría.
Era un gran dibujante y pintor. En la Casa del Vicolo, su centro, preparaba cada Navidad pequeñas caricaturas de cada uno para decorar la sala de estar, y hacía lo mismo en algunos cumpleaños especiales. Durante muchos años pintó paisajes que hoy forman parte de la decoración de muchas casas y centros de la Obra. En 1980, por deseo de san Juan Pablo II, realizó el proyecto para poner una imagen de la Virgen en la plaza de San Pedro: el actual mosaico Mater Ecclesiae, que se ve a la derecha de la fachada de la basílica.
Javier vivió como un hijo que se sabía querido y como un hermano mayor que se sentía responsable de dar a los demás todo lo que había recibido de Dios, en la vida diaria, en las cosas pequeñas y con mucho cariño.

