“Es posible sufrir, es posible llorar, pero ¿estar tristes?, no"

Catequesis del Prelado del Opus Dei en Panamá, con jóvenes que participan en la Jornada Mundial de la Juventud 2019. “Cuando una persona se cierra mucho en sí misma no está contenta. En cambio, cuando piensa más en los demás, cuando está por los demás, es cuando está alegre”.

Opus Dei - “Es posible sufrir, es posible llorar, pero ¿estar tristes?, no" La imagen de Santa María la Antigua, patrona de Panamá, estuvo junto al Padre durante la tertulia con jóvenes de distintos países del mundo que acuden a medios de formación del Opus Dei.

El Padre se trasladó hoy (25 de enero) temprano, por la mañana, desde la zona de Cerro Azul, en las montañas cercanas a Tocumen, hacia el Centro Universitario Entremares, centro del Opus Dei localizado contiguo a la Cinta Costera o Campo Santa María La Antigua como empezó a llamarse en estos días, en el epicentro de algunas de las principales reuniones de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

En Entremares celebró la Santa Misa. En la breve homilía hizo alusión a la festividad de la Conversión de San Pablo, que se celebra hoy, y animó a los presentes a pedir al apóstol San Pablo por la conversión de tanta gente joven que se encuentra en la JMJ.

No tanto por conversiones de la incredulidad a la fe −también− sino de dar pasos adelante en la cercanía al Señor. Rezar mucho por el apostolado de todo el mundo, de la gente joven y recalcó que “todos tengamos mentalidad universal” pensando en la Iglesia, el Papa y las vocaciones en todo el mundo.

Continuó diciendo que es lógico pensar siempre en la conversión permanente. “Como San Pablo, nos encontrarnos continuamente con el Señor, quien nos dice: ¿Qué esperas? ¿Por qué te retrasas? Pidamos al Señor que nos haga reaccionar. ¿Qué esperas para decidirte?”. Pidamos ayuda, acudamos a Santa María y no dejemos de pedir por la misión de la Iglesia en todas partes y por los cristianos que se encuentran en especiales dificultades, animó.

Al terminar, desayunó con muchos de los que acudieron a la Santa Misa y partió hacia el Centro de Convenciones Vasco Núñez de Balboa del hotel El Panamá, en donde tuvo su primera tertulia de catequesis dentro del marco de la JMJ.

“Alegres, siempre alegres”

El auditorio estaba a capacidad de las jóvenes que fueron a la catequesis con el prelado del Opus Dei en el marco de la JMJ 2019, en Panamá.

En el centro de convenciones, el Prelado dedicó unos minutos a la delegación de Venezuela antes de pasar al recinto. Al entrar al lugar, el Padre fue recibido por las chicas de San Rafael −labor dedicada a la gente joven− que lo esperaban con las banderas de sus países. Había unas 1,500 procedentes de distintas partes del mundo, incluyendo Filipinas, por lo que el lugar estaba lleno. Las chicas agitaban sus banderas, mientras le cantaban al Padre.

El Prelado, con su gran sonrisa, empezó su intervención recordando que esta tertulia se realizaba en el marco de la JMJ y animó a todas a rezar más por el Papa. También habló sobre la alegría, diciendo que “nuestra finalidad es querer cada día más al Señor” y que estando cada una en su sitio podemos ser felices.

“Podemos ser felices si amamos… Para ser felices lo que hay que hacer es amar Dios y a la Iglesia”, dijo el Padre. “Cuando una persona se cierra mucho en sí misma no está contenta. En cambio, cuando piensa más en los demás, cuando está por los demás, es cuando está alegre”.

Antes de darle paso a las preguntas, las chicas le dijeron al Padre que querían darle la bienvenida haciendo una “ola especial”, en alusión a los dos mares (Atlántico y Pacífico) en los que se encuentra Panamá. Y poco a poco se fueron levantando, fila por fila, desde el frente hasta atrás, con sus banderas y brazos arriba, mientras gritaban: “¡Hola, Padre!”.

Zugeilys, de Panamá, hizo la primera pregunta. Después continuaron María José (Colombia), Natalia (Brasil), Guadalupe (Uruguay), Sofía (El Salvador), Karin (Chile), Regina (México), Tita (Guatemala) y María Gabriela (Brasil). No hubo tiempo para más, la tertulia que empezó a las 9:30 a.m. había transcurrido muy rápido entre anécdotas, risas y lo que compartió el Padre durante la catequesis que duró unos 45 minutos.

“Es posible sufrir, es posible llorar, pero ¿estar tristes?, no", dijo el Padre en varias ocasiones.

Guadalupe Ortíz (uruguaya) preguntó sobre la alegría y cómo estar felices como lo hizo su "tocaya".

También habló sobre la vocación que Dios tiene para cada una y dijo que hay que tener “valentía para querer, no solo para ver”. “Cuando decimos sí, al Señor, es por una gracia interior”.

“Hemos de poner de nuestra parte para ese ‘sí quiero’. Luego, hay que dejarse aconsejar”, hacer oración y acudir con toda la frecuencia que puedas a la Eucaristía”, animó.

El Prelado dedicó un espacio al tema de la libertad. “Para comprometerse hay que hacerlo libremente”. “El compromiso es un modo de ejercer la libertad”, recordó.

“Todos tenemos la libertad limitada. Todos tenemos la libertad, sin embargo, ante las limitaciones podemos ser libres queriendo, amando”, explicó.

“El amor de Dios lleva consigo un plan para cada uno. No hay ninguna persona en el mundo que le sea indiferente”.

Y cuando falten las fuerzas, “pedirle ayuda al Señor”. “No confiar en nuestras propias fuerzas”, dijo.

Finalmente, el Prelado mencionó la importancia de la amistad. “Cuando hay verdadera amistad, hay interés por la otra persona”. Si es verdaderamente amiga, ella se interesará por tus cosas, ese es un punto de partida y, poco a poco, la amistad se convierte en apostolado. “Intenta transmitir la propia experiencia, con la amistad”.

La tertulia se realizó en el Centro de Convenciones Vasco Núñez de Balboa, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud 2019, en Panamá.