San José, Costa Rica: SACANDO SONRISAS Y MUCHO MÁS… historia de un títere

Todo surgió muy rápido, por un breve encuentro entre un títere y mi esposo Ricardo.

Opus Dei - San José, Costa Rica: SACANDO SONRISAS Y MUCHO MÁS…  historia de un títere

Todo surgió muy rápido, por un breve encuentro entre un títere y mi esposo Ricardo; el solo verlo nos remontó a nuestra niñez, a esa infancia guardada en lo más íntimo de cada uno, que en algunas personas salta de inmediato y, en otras, lleva su tiempo. Todos la tenemos, sólo hay que dejarla surgir. Al manipularlo irradiaba magia y despertaba los recuerdos de nuestra niñez.

El títere es la herramienta de trabajo de mi hija. Lo utiliza para llegar a otros niños y explorar sus emociones. En Ricardo y en mí, ese sentimiento caló rápidamente y ambos aprovechamos esta situación para iniciar una “conversación y un saludo” por el chat familiar. Vino luego la primera canción de cumpleaños a los sobrinos, dos sobrinos adultos. Esto generó muchos comentarios, pero, sobre todo, grandes sonrisas.

La inquietud afloró e iniciamos la búsqueda de otros títeres para hacerlos nuestros, pero su costo no era atractivo. Esto generó en Ricardo el deseo de explorar y encontrar la forma de hacerlo por sí mismo. Esta es una gran característica en él.

Por otro lado, pensamos en buscar algo que pudiéramos hacer juntos como una pequeña empresa para lograr el buen aprovechamiento del tiempo. Pedimos luces, lo pusimos en manos de Dios con el fin de encontrar algo que pudiéramos aprovechar ambos y que se adecuara a nuestro ritmo de trabajo y posibilidades.

Aprovechamos la tecnología para encontrar opciones en internet: modelos y guías, para lograr encontrar aquello que queríamos. Era cuestión de modificar un poco por aquí y por allá, buscar el tamaño y los materiales, usar la creatividad. Empezamos la aventura y diseñamos nuestros títeres para compartir en familia, con amigos y en clases con niños. Ahora mi esposo los “construye” y yo los “personalizo”. Ya tenemos poco más de un año de tener nuestra pequeña empresa. La página que diseñamos se llama “Títeres, volvamos a jugar”. De esta manera hemos logrado transmitir lo que desean nuestros clientes: ya sea un personaje particular, un familiar querido o un recuerdo de la niñez.

Muchas veces, al construir el títere, me imagino la alegría que transmitirá a las personas que lo manipularán y a los ojos que lo lleguen a admirar. Elevo así una pequeña oración con el fin de que sea un buen instrumento de valores y enseñanzas y además, que lleve mucha alegría a su alrededor. Aquí tengo presente las enseñanzas de San Josemaría de que “ en todos los sitios debemos estar con nuestra alegría…trasmitir la alegría de ser hijos de Dios”

He tenido la oportunidad de llevar a mi “Jessie” a las clases de religión que doy en los primeros grados de primaria. A los niños les encantan las historias sobre virtudes humanas, parábolas e historias de Jesús, de los santos y de la Virgen María.

Hemos tenido varios retos en la construcción de títeres. El más sorpresivo sucedió cuando el capellán de Iribó School y Preescolar Los Olmos, me pidió que le hiciera uno en particular: un sacerdote. Aquí está su experiencia:

¿Qué lo motivó pensar en usar un títere? ¿Cómo nació esa idea?

Conozco una persona que tiene una empresa de títeres, llamada Puppeticos. La idea de usar títeres para catequizar surgió al ver algunas funciones y videos que Puppeticos ha realizado, además de anécdotas que ellos mismos me han contado acerca del uso de títeres en Parroquias. Una vez entendido como funciona, quisimos hacer un títere de un sacerdote, usando camisa clerical, y francamente salió muy bien. Se lo he enseñado a otros sacerdotes y les ha parecido un títere muy digno.

¿Para qué está enfocado el uso del títere? ¿A quiénes se dirige?

Se dirige a niñas y niños de preescolar y de primeros grados de Primaria (1ero a 3er grado). Se ha utilizado para explicar algunos conceptos religiosos básicos: cómo hacer la señal de la Cruz, explicar alguna virtud, etc.

¿Para manipular el títere tenía una experiencia previa? ¿Tuvo alguna dificultad?

Es necesario practicar mucho todavía, más si no se tiene experiencia previa. Sobre las dificultades: por ejemplo cómo manejar la voz del títere y el movimiento de la boca.

¿Por qué fue necesario darle un nombre al títere?

Todo títere debe tener una “personalidad”, y debe tener un nombre para poder interactuar con él. En este caso, aprovechamos la reciente muerte de uno de los primeros capellanes de los Olmos, el padre Alberto Casals Basart, para “bautizar” al títere como “padre Alberto”, también llamado cariñosamente “Don Beto”.

¿Qué ha notado al usar al Padre Albertofrente a los niños de preescolar …o con las niñas de primaria del Colegio Iribó…con los adultos?

Sean pequeños o grandes, el “padre Alberto” siempre llama la atención. Obviamente en el caso de los adultos es una emoción más “razonada”. Pero en el caso de los chiquitines el padre Alberto causa “furor”, les atrae mucho. Sobre todo, lo que quieren es tocarle la cabeza, meterle la mano en la boca, tomarle de la mano.

¿Recomendaría el uso del títere como herramienta didáctica para transmitir valores espirituales y virtudes? ¿Por qué?

Claro que sí. Tenemos que usar los medios que mejor sirvan para transmitir el mensaje cristiano, y los títeres funcionan muy bien con los niños, porque les hace más divertida la enseñanza. (fin de la entrevista).

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Mi experiencia como educadora me ha enseñado que hemos de valernos de técnicas, actividades y materiales atractivos para el aprendizaje significativo en las primeras edades, y San Josemaría nos recuerda que hemos de dar lo que recibimos, enseñar lo que aprendimos, iluminar conciencias, buscar formas para preparar a los hijos para que sean buenos cristianos. Considero que valernos de los títeres para que el ambiente sea más agradable, despertar sueños e ilusiones escondidas y transmitir grandes enseñanzas para la vida, ha generado algo más que sonrisas. Estamos muy agradecidos con la acogida que hemos tenido y con lo que se ha logrado para el bien de muchas personas. Escucharlas cómo el títere les hace pasar momentos en familia y hacer el rato más ameno y alegre, saber que niños crecen en conocimientos, en la formación de virtudes y amor a Jesús, nos llena de satisfacción y nos motiva a seguir adelante.