En el Colegio APDE Solalto, la clase de Religión no se queda solo en el aula. A través de los llamados proyectos DIR (Departamento Interdisciplinario de Religión), distintas materias se integran para que los alumnos descubran a Cristo también en su estudio y en las actividades del colegio.
Arte, Música, Matemáticas, Estudios Sociales, Historia y Lenguaje trabajan junto a Religión en la preparación de la procesión.
Uno de los proyectos más esperados del año es la organización del Vía Crucis del colegio. Durante semanas, distintas asignaturas se unen para hacerlo posible: Arte, Música, Matemáticas, Estudios Sociales, Historia y Lenguaje trabajan junto a Religión en la preparación de la procesión.
Los alumnos planifican el recorrido, diseñan el anda procesional y elaboran el guion que explica la alegoría de cada estación. Para muchos de ellos es también una manera de acercarse a una de las expresiones más características de la fe en Guatemala: las procesiones de Semana Santa, reconocidas por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Vía Crucis recorriendo el colegio
La actividad involucra a toda la comunidad educativa. Los alumnos graduandos lideran la organización, mientras que los padres de familia participan de manera especial, acompañando a sus hijos en un momento que también celebra los años compartidos en el colegio.
En cada estación, distintos grados y profesores rezan juntos las meditaciones del Vía Crucis.
El día del Vía Crucis comienza temprano. Después de la Santa Misa, la procesión avanza por el campus acompañada de música sacra. Algunos alumnos y familiares participan con trajes procesionales —cucuruchos y romanitos—, mientras el anda, adornada con la alegoría preparada por los estudiantes, recorre el camino guiada por el capellán. En cada estación, distintos grados y profesores rezan juntos las meditaciones del Vía Crucis.
Incienso, música y alfombras completan el ambiente de piedad. Las alfombras también son fruto del trabajo de los alumnos: desde días antes trazan los diseños con cal, preparan los materiales y organizan los turnos para elaborarlas.

Elaboración de alfombras en la que participan alumnos, profesores y familias
Todos tienen un papel. Los más pequeños ayudan en detalles de la procesión; los alumnos de segundo grado, que se preparan para la Primera Comunión, abren el recorrido con faroles; otros llevan incienso, matracas, navetas o participan en la banda. En clase de arte se preparan los adornos del anda; en matemáticas se calculan tiempos y distancias; en lenguaje se redacta el guion que explica cada escena.
Alegría compartida: trabajar juntos para acompañar a Cristo en el camino de la cruz.
Durante cerca de dos horas, el colegio entero se convierte en un pequeño reflejo de las procesiones de Semana Santa. El cansancio de la mañana —que comienza con los preparativos desde muy temprano— se transforma en alegría compartida: la de haber trabajado juntos para acompañar a Cristo en el camino de la cruz.
Para muchos alumnos esta experiencia deja una huella duradera. Cuando más adelante participen en las procesiones de sus parroquias o hermandades, recordarán que fue en el colegio donde aprendieron por primera vez a organizar, vivir y rezar un Vía Crucis.
