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Introducción. Corazones que vuelven a arder
La Pascua nos sitúa en el centro de la fe cristiana. Cristo ha resucitado y su victoria llena de esperanza la vida del mundo. «Esta es la victoria que vence al mundo nuestra fe» (1 Jn 5,4). En medio de las incertidumbres y dificultades de cada época, la Resurrección nos recuerda que la última palabra no la tiene el mal ni la muerte, sino el amor de Dios. Por la Cruz llegamos a la gloria y, unidos a Cristo, descubrimos que también nuestras luchas y sacrificios pueden abrirse a una vida nueva en el Espíritu Santo.
El Evangelio de los días pascuales nos presenta a los discípulos sorprendidos por la presencia del Resucitado. En el camino de Emaús, después de escuchar al Señor, se preguntan con asombro «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino?» (Lc 24,32). Esa experiencia sigue siendo posible hoy. Cristo vive y se hace cercano en la Palabra que escuchamos, en la Eucaristía que celebramos y en las personas con las que compartimos la vida. Encontrarle de nuevo en esas realidades cotidianas nos invita a una conversión siempre renovada, a recomenzar con confianza apoyados en la paciencia del Señor.
La Pascua es también tiempo de alegría. No una alegría superficial, sino la que nace de sabernos acompañados por Cristo vivo. Él se presenta en medio de los suyos con un saludo lleno de consuelo «La paz sea con vosotros» (Jn 20,19). Esa paz se convierte en una fuerza interior que nos impulsa a vivir con serenidad, a afrontar con esperanza los retos del trabajo, de la familia y de la sociedad, y a transmitir a otros la certeza de que Dios sigue actuando en el mundo.
Que este retiro nos ayude a contemplar de nuevo el misterio de la Resurrección, a dejar que el Señor encienda nuestro corazón y a vivir con la alegría propia de quienes saben que Cristo camina a su lado. Así podremos renovar cada día nuestra fe y participar con más plenitud en la vida nueva que brota de la Pascua.
🙏 Primera meditación
Opción 1. En la escuela del Espíritu Santo.
Opción 2. Nuevos Mediterráneos: No hable, oigale.
💡 Segunda meditación
Opción 1. María, maestra de virtudes.
Opción 2. María, modelo y maestra de fe.
🗣️ Charla. Camino al centenario con el prelado del Opus Dei.
📙 Lectura. Combate, cercanía y misión: Sembradores de paz y de alegría.
💭 Examen de conciencia
Acto de presencia de Dios
Consiste en ponernos bajo su mirada amorosa que nos acompaña y protege. Invocamos al Espíritu Santo para entender cómo hacer nuestra vida más grata a Jesús.
1. «Proclama mi alma las grandezas del Señor, y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador» (Lc 1, 46-47). Como la Virgen, ¿sé reconocer, asombrarme con lo bueno y grande que Dios hace en mí y en los demás (familia, amigos, etc.)?
2. «Porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava» (Lc 1, 48). ¿En qué aspectos podría crecer en humildad: en saber valorar, acoger, comprender y agradecer?
3. «Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón» (Lc 2, 51). Siguiendo el ejemplo de la Virgen, ¿cómo abro en la oración mi corazón al Señor, haciéndole partícipe de mis problemas y de mis alegrías?
4. Santa María intercede ante Dios por nuestras necesidades. ¿Rezo con piedad y confianza el santo rosario? En lo posible, ¿procuro reunir a mi familia para honrar a la Virgen con esta devoción?
5. «Haced lo que él os diga» (Jn 2, 5). «Muchas conversiones, muchas decisiones de entrega al servicio de Dios han sido precedidas de un encuentro con María» (Es Cristo que pasa, n. 149). ¿De qué modo acudo a María como aliada para acercar a las personas a Dios?
6. «Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y entendimiento, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor» (Is 11, 2). ¿Qué dones del Espíritu Santo podría pedir para mí o para otras personas, para asemejarnos a Cristo en las circunstancias en las que nos encontramos?
7. «En cambio, los frutos del Espíritu son: la caridad, el gozo, la paz, la longanimidad, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre, la continencia» (Gal 5, 22-23). ¿Cuál de estos frutos podría cultivar con la gracia de Dios?
Acto de contrición
