Encontrar el núcleo atómico, hacer las cosas por amor

#fórmula3 átomo: unidad constituyente más pequeña de la que se compone un elemento de la materia. Su núcleo está compuesto por partículas más pequeñas llamadas protones y neutrones, y en él se concentra el 99% de la masa total. También posee otras partículas, los electrones, que se mantienen en movimiento girando alrededor del núcleo.

Opus Dei - Encontrar el núcleo atómico, hacer las cosas por amor

Así como esa minúscula unidad, el átomo, tiene la mayor parte de la masa en su núcleo, así nuestra vida encuentra su peso en nuestra unión con Dios en el Sagrario, en la Eucaristía.

Protones y neutrones nunca nos faltarán, si ponemos a Jesús –la Eucaristía– en el núcleo de nuestro corazón. De este modo, como los electrones, las partículas de nuestra vida, las tareas y ocupaciones de cada jornada, pueden seguir girando, porque gozan de un núcleo que les da estabilidad.

Guadalupe procuraba tener muy presente a Jesús, que nos espera siempre en el Sagrario, para dar estabilidad al núcleo atómico en su vida y en la de los demás…

“Padre: En este momento estamos casi todas escribiéndole, con la ilusión de que el día 19 le dé un poco de alegría que en México tiene ya bastantes hijas, pequeñas y grandes, pidiéndole a Dios a través de la Virgen de Guadalupe (aquí todo se le pide a Ella siempre), y de S. José, para que le conceda lo que usted le pedirá, y más. Estoy segura que [sic], al recorrer ese día todos los países, en donde tiene ya Sagrarios la Obra, le gustará saber concretarle al Señor cómo vamos y lo que nos falta. Por eso, mi felicitación por su santo quisiera que fuese un rato de vivir entre nosotras aquí en la Residencia”. Escribe a san Josemaría Escrivá desde México, el 15 de marzo de 1951.

Ya puedes figurarte lo que desde esta casa pediremos al Señor por ti el día 25; y estoy segura de que, como seremos muchas a pedir, nos oirá y te dará toda la energía y el corazón que necesites

A Encarnita Ortega Pardo le escribe en marzo de 1946: “Querida Encarnita: Ya puedes figurarte lo que desde esta casa pediremos al Señor por ti el día 25; y estoy segura de que, como seremos muchas a pedir, nos oirá y te dará toda la energía y el corazón que necesites para ayudar con Nisa [Narcisa González] mucho al Padre, y que nos empujéis a todas por este nuestro caminito tan sencillo y tan difícil para no torcernos nunca y avanzar..., mejor volar ¿no te parece? Si vieras cómo se nota al Señor en esta casa; nos ayuda hasta en los detalles más pequeños. Las chicas están muy contentas y majísimas por todos estilos. Además, nos queremos de verdad, como le gusta al Padre. Y si esto fuera poco, Dora [del Hoyo] y Concha [Andrés], volcadas ¿No te parece un sueño?”

El 28 de abril de 1946, después de que Nisa se traslada a Madrid y Guadalupe queda en Bilbao dirigiendo la administración doméstica de la residencia Abando, escribe: “Querida Nisa: procuro no ser nunca yo solita la que decido; y en esos momentos, el Señor está a mi lado de una manera clarísima, y parece que me dice lo que debo hacer ¡Qué bueno es!”

A Consuelo Gutiérrez-Castañeda Gómez, escribe el 14 de diciembre de 1949: “Querida Chelo: Ayer, al pasar por Madrid, de vuelta de ejercicios [espirituales], que hicimos en Molinoviejo, recogí tus cartas. Perdóname que no te haya escrito antes. Terminamos el día de mi santo, y noté horrores que mucha gente pedía por mí. Los hemos hecho juntas 19; unas han venido de fuera y hacía bastante que no las veíamos. Han sido unos días maravillosos. ¡Si vieras cuánto me acordé de ti!

Para colmo, ha nevado y estaba la sierra toda blanca y salíamos a pisar nieve. La casa es, como ya te he dicho, muy agradable. Por eso, el Padre [san Josemaría] ha puesto, en una viga del techo del cuarto de estar, una frase el latín que dice algo así: “Dios hizo estos lugares de descanso para nosotros”. Para que sepamos ser agradecidas, la Obra es así; se ocupa de que no nos falte nada de nada y somos nosotras las que, en mil pequeños detalles, tenemos que vencernos para ir ofreciendo al Señor constantemente esos sacrificios que pasan completamente inadvertidos para todo el mundo, pero que cuestan mucho si no se hacen con cariño y pensando que es Dios quien nos los va pidiendo.

Chelo, así, sin darle casi importancia, como lo más natural del mundo, tenemos que ser santas. Ya verás. Es el único programa que merece la pena. Tengo verdaderas ganas de que estés aquí.

Por Carmen, pido mucho y que sea lo que Dios quiera. Por ti, ya sabes que hago todo lo que puedo para ayudarte. Un abrazo muy fuerte de Guadalupe”

cuando hables al Señor en tu oración, te acordarás un poco de pedir por nosotras para que seamos lo que Dios quiere

A Genoveva Abdalá, una futura residente de Copenhague, residencia en la ciudad de México, le escribe el 28 de marzo de 1950:

“Querida Genoveva: Aunque no te conozco, por Armida sé que quieres venir a México el verano próximo y como todavía falta demasiado tiempo, pienso que si nos empezamos a escribir ahora como dos amigas, podrías conocernos antes. Yo procuraré contarte cosas de nuestra vida, sencilla, corriente, pero totalmente al servicio de Dios, que te ayuden a comprender el espíritu del Opus Dei. Así, además, cuando hables al Señor en tu oración, te acordarás un poco de pedir por nosotras para que seamos lo que Dios quiere y así, dentro de poco, habrá en todos los rincones de América grupos de gente que, haciendo una vida igual, al parecer, que todo el mundo, lleve tanto Amor de Dios por dentro que se les salga y lo contagien. No sé si te será fácil entender mi carta; si te resulta difícil mi letra o mi manera de escribir, dímelo y yo procuraré hacerlo de otro modo. Ten mucha confianza conmigo: soy una muchacha como tú (quizá un poco mayor), también estoy estudiando (Químicas) y aunque ya estoy completamente entregada a Dios para toda mi vida, soy corriente en todo. Ya te habrá dicho Armida que tenemos una Residencia para muchachas universitarias. Todavía no está terminada de poner, cada día llegan muebles, cortinas, etc... Tenemos un sencillo oratorio; allí está el Dueño de la casa y la Virgen de Guadalupe, y yo, desde que Armida me habló un poco de ti, pido allí por Genoveva, para que Dios te dé lo mejor. Bueno, ya te dejo por hoy pero ya sabes que estoy dispuesta a escribirte todo lo que quieras. Espero tu carta. Un abrazo muy fuerte de esta nueva amiga, Guadalupe”

Marichu Arellano Catalán, al poco llegar a Venezuela para iniciar allí la labor apostólica de las mujeres del Opus Dei, recibe una carta de Guadalupe desde México:

“Querida Marichu: De Roma me envían vuestra dirección y os escribimos enseguida. ¿Qué tal el viaje? ¿Cómo marcha todo? Escribidnos para que estemos en contacto. Además va a ir de aquí una de las nuestras. ¿Cuándo llega Josefina a Colombia? De Dorita tuve carta el otro día, y con Sabina y Nisa tenemos ya mucha correspondencia. ¿Verdad que parece imposible todo? Os encomendamos mucho para que el principio sea estupendo. Por aquí todo va marchando. Acabamos de instalar [el centro de] la Asesoría[1] en una casa bastante buena. Para el 19 queremos tener el oratorio. Encomendadlo. Será el noveno Sagrario que tenemos en México.” (México, 26 de febrero de 1954)

A Rosario Carballo de Fausto, que viajó a Roma, le sorprendió con la siguiente bienvenida: “Querida Rosario: Quisiera que esta carta te esperara en Roma, a tu llegada a casa. ¿Cómo va ese viaje? Hace mucho que no sabemos de ti. Aquí te recordamos mucho todas; de vez en cuando se oye: ¿dónde estará Rosario?, ¡cómo se nota que no está Rosario!, etc... ¡Ves qué importante eres...!

Bueno, ahora paso a las noticias que me figuro querrás saber para seguir todo como si estuvieras en México. Ya hicimos ejercicios espirituales todas, en Montefalco. Fueron unos días de pedir intensamente al Señor, primero, santidad para nosotras y para todas; luego, para recordarle todas esas cosillas que hay entre manos. Yo creo que sí nos oyó bastante, porque todo va saliendo.” (México, 15 de mayo de 1956).

El Señor se quedó en el Sagrario por primera vez el día siguiente de llegar nosotras, así que le hemos pedido por todo

“Queridas Encarnita y todas: Como verás, estamos en La Pililla; no te haces idea de cómo está esto. La casa es preciosa -la hemos estrenado-. El Señor se quedó en el Sagrario por primera vez el día siguiente de llegar nosotras, así que le hemos pedido por todo, desde este oratorio que es muy bonito, las primeras. Ya lo verás cuando vengas. ¿Qué tal por Inglaterra? Nos acordamos muchísimo. ¿Qué noticias de Roma? ¿Japón? ¿Kenya?” escribe a Encarnita Ortega Pardo, desde Ávila, el 24 agosto de 1960.

“Querida July: Recibí tu carta; ya veo que estáis trabajando mucho. Espero ver pronto a Anita en Pamplona, cuando llegue a S. Sebastián. ¿Tú no vendrás por aquí unos días? ¿Qué tal todos? Ya tengo ganas de que llegue septiembre y veros. Os recuerdo mucho y pido para que estos meses os ayuden también. El estar más pendientes y esforzaros más para vivir todo es también agradable al Señor.” (Carta a Julia de Pinedo y Angulo, desde Pamplona, 11 de agosto de 1962).



[1] Hace referencia a la asesoría de México, órgano de gobierno del Opus Dei que colabora con el prelado en la dirección las actividades de formación cristiana y apostólica. Leer más en https://opusdei.org/es/article/organizacion-de-la-prelatura/.