Las palabras como armas de construcción masiva

Cuatro alumnas del colegio Orvalle (Las Rozas, Madrid) han descubierto que el lenguaje es una poderosa herramienta para el cambio, y que jugando con las palabras pueden transformar el mundo. Así lo han hecho al conquistar el I Torneo de Debate organizado por Ayuda a la Iglesia Necesitada: eligieron destinar el premio a ayudar a los sacerdotes de un país tan castigado como Venezuela.

Iniciativas sociales

Capitaneadas por Begoña, su profesora de Lengua y Latín, Gracia, Solete, Paloma y Natalia, alumnas del primer curso del programa de Bachillerato de Excelencia de Orvalle, se lanzaron a participar en el torneo que por primera vez organizaba la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, junto con otros once equipos procedentes de ocho colegios diferentes.

“Se nos planteó la cuestión de si todas las religiones deben tener los mismos derechos en un país, y nuestro equipo defendió la postura del sí”, explica Solete, que con 17 años lleva ya varios cursos ‘enganchada’ a esto de la oratoria y, al igual que sus compañeras, ha concursado en otros torneos como el de Las Rozas o el de la Comunidad de Madrid. Paloma se muestra satisfecha: han aprendido a buscar fuentes fiables, a contrastar argumentos, a defender sus ideas… Y a debatir sobre libertad religiosa.

Al comenzar, parecía que se enfrentaban a una competición dialéctica más, cargadas de argumentos y palabras. Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que lo importante en este caso no era tanto ganar o perder. “Lo importante era la causa por la que debatíamos, era ayudar”, considera Gracia. Los premios, de hecho, se destinarían a alguno de los proyectos promovidos por Ayuda a la Iglesia Necesitada gracias al dinero aportado por un benefactor, que prefirió mantenerse en el anonimato.

Tras una reñida final, las alumnas de Orvalle se alzaron con la victoria y decidieron por unanimidad destinar los 24.000 euros aportados por el donante anónimo a sufragar ayuda de emergencia para sacerdotes y religiosas de Venezuela. “Era el país que más lo necesitaba”, señala Natalia, que participaba por vez primera en un torneo de debate, y que no descarta dedicarse a algo relacionado con esta temática en el futuro.

La prueba de que Venezuela estaba muy necesitada de ayuda la tuvieron las estudiantes al poco tiempo de destinar su premio a este país. Los obispos de Margarita, monseñor Fernando Castro, y de Acarigua, monseñor Juan Carlos Bravo, les enviaron sendas cartas dándoles las gracias y explicándoles lo que esto significaba para sus diócesis y sus sacerdotes.

“Los sacerdotes de Margarita somos unos 31, y de muchas maneras trato de ayudarlos, con cosas muy básicas (comida, medicinas, seguridad, artículos de limpieza). (…) Gracias por la sensibilidad y generosidad que manifiestan. Venezuela y España están muy unidas, y lo que pasa aquí, repercute en España”, les escribió el obispo de Margarita.

Cartas de agradecimiento de obispos de Venezuela al Colegio Orvalle

El obispo de Acarigua, por su parte, les explicó que con su ayuda verían materializados importantes proyectos para su diócesis, entre ellos el mantenimiento de los sacerdotes, en medio de la gran crisis humanitaria que atraviesa el país. Además, con ese dinero el obispo adelantó que se comprarían 3.000 biblias latinoamericanas, fortaleciendo los equipos de la pastoral bíblica y la catequesis.

Las palabras del obispo impresionaron mucho a las cuatro estudiantes. “Nos llamó mucho la atención que en una situación tan grave no sólo usasen el dinero para cubrir las necesidades materiales, sino que siguieran cuidando lo espiritual. Está claro que en momentos de crisis hace falta lo material para subsistir, pero si no tienes esperanza no vas a ninguna parte. Y dar culto a Dios es fundamental en esa situación”, reflexiona Gracia.

Las palabras pueden usarse para dañar o para crear belleza y edificar un mundo mejor. Cuatro alumnas de primero de Bachillerato han demostrado que escoger la segunda opción está al alcance de cualquier bolsillo.