Un centro de salud para mujeres en el corazón de Palestina

Hace un año se inauguró en Belén el primer centro de diagnóstico específico para el tratamiento del cáncer de mama en Palestina. Su historia es una demostración de cómo el espíritu de servicio es capaz de cruzar fronteras y llegar a las periferias, tanto existenciales como geográficas.

Iniciativas sociales

Un puente entre lo grande y lo pequeño

El sueño de San Juan XXIII y de San Josemaría, cuando se planteó el centro ELIS, era dar vida a una realidad que acercara lo grande a lo pequeño, lo rico a lo pobre y que fuera capaz de construir un puente entre los suburbios y los lugares “más céntricos” del mundo.

Este sueño comenzó a tomar forma en Tiburtino, un suburbio de Roma, y hoy en día perdura mucho más allá de los límites geográficos del barrio donde nació.

Hoy el sueño de estos dos santos ha llegado a uno de los territorios que más viven la condición de los suburbios: Palestina.

En 2018, el día después de la Inmaculada Concepción, el 9 de diciembre, cerca de Belén, se inauguró la primera Unidad de Mama de Palestina en el hospital público de Beit Jala. Un proyecto en el que se han unido las fuerzas del ELIS, la Universidad Campus Bio-Médico de Roma y la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo.

La Unidad de Mama

La Unidad de Mama es un centro de diagnóstico de cáncer de mama y una herramienta importante para la prevención y el tratamiento de este tipo de enfermedades.

Se trata de un tipo de atención médica que, aunque de importancia fundamental, no existía en la región. Esta carencia obligaba a las mujeres enfermas (casi el 17% de todos los casos de cáncer en Palestina son cánceres de mama) a buscar tratamiento y diagnóstico en otros países, lo que implicaba un esfuerzo económico que a menudo era imposible de asumir.

Este nuevo centro de diagnóstico nació para cruzar las fronteras de la periferia, tanto geográficas como existenciales, donde viven las mujeres palestinas. No sólo les resultaba muy difícil curarse a sí mismas, sino que la falta de conocimiento de la enfermedad traía consigo el miedo y una tendencia generalizada a ocultar la enfermedad.

Aunque se inauguró en diciembre, la Unidad de Mama lleva más de un año en funcionamiento, durante el cual ha sido posible ayudar a más de mil mujeres.

Dedicación, cuidado y servicio a los pacientes

Lo primero que se necesita para combatir enfermedades como el cáncer de mama es un diagnóstico temprano, y aquí se centra el trabajo de la Unidad del Seno: “si recibes un diagnóstico temprano es mucho mejor para tu vida, para tu familia y también para tu país”, dice el Dr. Nafez, director del centro.

Pero el trabajo de la Unidad de Mama comienza en primer lugar sobre el terreno y es uno de los médicos del centro, el Dr. Ghadeer, el que se ocupa de ello. Gran parte de su tiempo lo dedica a ponerse en contacto con la gente y los centros de salud de la zona con el fin de concienciar e invitar a las mujeres a Beit Jala para que se sometan a la prueba de detección. Es un método probado, especialmente por su capacidad de conocer a futuros pacientes: “cuando las mujeres ven a un médico, se preocupan menos por hacer este tipo de exploración. Y son felices porque encuentran a alguien con quien sienten que pueden comunicarse”.

Las herramientas vitales en este desafío son la dedicación, el cuidado y el servicio a los pacientes. Ellas mismos lo confirman: Ghada, de 43 años, estaba en tratamiento en Beit Jala y estaba muy contenta con cómo le fue. “Lo primero, una vez que pedí una cita con la administradora del caso, fue la ecografía, luego me hicieron una biopsia con una eco-guía. Al principio tenía miedo de sentir dolor, pero luego fue muy bien”.

Ghada estaba muy preocupada porque a su madre le sucedió lo mismo y, al no existir aún la Unidad de Mama, tuvo que viajar a Jordania para el tratamiento. Pero tan pronto como entró en contacto con el personal del centro, la preocupación desapareció.

“Los médicos -formados en los procedimientos junto con un equipo de la Universidad del Campus Bio-Médico- se acercaron a la sala de espera, nos saludaron y hablaron con nosotros. ¡El director del hospital también vino!”. El Dr. Kawa, el director, entró y preguntó a las señoras que esperaban si todo estaba bien y si necesitaban algo: “nos sentimos muy arropadas", recuerda Ghada.

Un puente entre Italia y Palestina: la cooperación más allá de las fronteras

“El ELIS se ocupa de la cooperación internacional desde hace más de 30 años -dice Daniele Maturo, Vicepresidente de la Asociación de Centros ELIS- y en nuestro ADN existe el deseo de comprometernos a llevar la esperanza allí donde falta y donde hay malestar.

Partimos de Tiburtino, pero nuestra misión también nos empuja fuera de Italia, en todo el mundo. Sea cual sea la etnia, la religión, la cultura de las personas que encontramos... San Josemaría, que ha inspirado y sigue inspirando nuestro trabajo hoy, dijo: ¡Sólo hay una raza, la raza de los hijos de Dios!

También estamos convencidos de que no es posible ser verdaderamente solidarios sin partir de la vida cotidiana de las personas, hecha de cosas pequeñas y muy concretas. Cosas que son verdaderamente comunes a todos”.

Además, el proyecto de la Unidad de Mama nació y tomó forma gracias a la cooperación de entidades italianas con el gobierno palestino. Por eso, el centro ELIS, la Universidad Campus Bio-Médico y la Agencia Italiana de Cooperación al Desarrollo (perteneciente al Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia), además de poner en marcha una iniciativa a favor de la salud de las mujeres, han conseguido establecer un contacto entre profesionales de dos países diferentes que, además del enriquecimiento humano, ha permitido un provechoso intercambio de conocimientos y experiencias.

De hecho, todo el desarrollo del proyecto, que incluía fases de formación e intercambio entre médicos italianos y palestinos, fue seguido por el Ministerio de Salud de Palestina. Jawad Awwad, ministro en el momento de la inauguración, lo recuerda: “la Unidad de Mama es el emblema del intercambio de experiencias entre médicos, especialistas y técnicos en radiología de dos pueblos: el italiano y el palestino. Esto ha permitido introducir, por primera vez en Palestina, nuevos métodos que han dado resultados excepcionales, demostrando la importancia de la comunicación y del compartir más allá de las diferencias culturales. Aquí en Palestina ahora tenemos el honor de poder ofrecer a la población un servicio comparable a los estándares italianos y europeos”.