Al Cielo de dos en dos

A veces, las iniciativas más sencillas nacen de una conversación entre amigas. Así ocurrió cuando, en medio de una plática sobre el noviazgo, un grupo de jóvenes decidió encomendarse a Tomás y Paquita Alvira y promover una novena que, poco a poco, fue llegando a familiares, amigos y conocidos.

Me llamo Clau y vivo en una residencia universitaria. Hace un tiempo empecé a dar un círculo, las asistentes tenían entre 24 y 29 años y, poco a poco, nos fuimos haciendo amigas.

Cada cierto tiempo salíamos a cenar después del círculo y una de esas veces terminamos hablando del noviazgo: algunas tenían pareja y otras no. La mayoría estaba preocupada porque no “encontraban” novio y sentían que se iban haciendo mayores; querían casarse y les daba miedo no hacerlo o no saber elegir bien.

Me acuerdo que estábamos cenando tacos y terminamos hablando de Tomás y Paquita. Les conté que era un matrimonio en proceso de canonización y también la historia de la hermana de una amiga, que rezaba pidiendo “uno como Tomás” y terminó conociendo al que luego sería su marido, quien, a su vez, pedía “una como Paquita”.

Al final de la cena, ya habían llegado a una conclusión: querían hacer una novena a Tomás y Paquita pidiendo por esta intención. Además, querían hacer algo que ayudara a más gente a rezar por su futuro esposo o esposa y a prepararse para ese momento.

Una de ellas había participado en una novena promovida desde otro país, organizada a través de grupos de WhatsApp. Allí se compartía cada día una explicación y una oración. Querían hacer algo parecido en Guatemala, así que empezaron: se repartieron la biografía del matrimonio Alvira para extraer de ella un texto para cada uno de los nueve días; una pidió a su hermana que hiciera ilustraciones del matrimonio y, entre todas, se encargaron de difundir la iniciativa entre sus amigos.

Se pusieron una fecha límite para que todo estuviera listo y así poder empezar a crear los grupos. Querían comenzar la novena el día del cumpleaños de Paquita, el 1 de abril.

Mientras tanto, en el chat del círculo iban compartiendo todos los avances. Se creó el primer grupo de WhatsApp y, en un solo día, ya había más de 500 personas. Al día siguiente se alcanzó el límite de participantes —1,200—, por lo que hubo que abrir otro grupo… y luego otro más.

En total, participaron alrededor de 3,500 personas de Guatemala, México, Colombia, Argentina, Chile, El Salvador, España e Italia.

En la descripción del grupo aparecía esto:

“¡Al Cielo de dos en dos!
Uno como Tomás. Una como Paquita.

Una novena por la intercesión de Tomás y Paquita para pedir por futuros noviazgos, matrimonios santos e intenciones personales.

Próxima novena: del 1 al 9 de abril”.

Imagen para difundir la Novena

El chat se inauguró con una explicación sobre quiénes fueron Tomás y Paquita y cuál era la finalidad de la novena. Después, durante nueve días, enviaban un texto sobre algún aspecto de sus vidas para reflexionar, junto con la oración de la estampa.

Al terminar la novena, mucha gente les escribió para agradecerles; otras personas les contaron cuánto les había ayudado o que habían conocido a alguien y, en algún caso, ¡hasta les pidieron consejo para el noviazgo!

A los pocos meses recibieron un mensaje desde Italia pidiendo permiso para traducir la novena al italiano y, poco después, las contactaron desde la Oficina de Información del Opus Dei para pedirles autorización para difundirla en la web. No cabían de alegría.

Comparto la respuesta de Sofia, una de las participantes, a esa solicitud:

“En respuesta a su solicitud, queremos agradecerles principalmente por habernos contactado con respecto a la novena ‘Uno como Tomás y una como Paquita’.

Para nosotras es un gran honor recibir la noticia de que esta iniciativa, que nació con tanto amor, siga creciendo. Nos motiva que la vida de dos supernumerarios como Tomás Alvira y Paquita Domínguez continúe siendo ejemplo y testimonio para muchas personas, especialmente para matrimonios que buscan la santidad.

Esperamos que esta novena sea un medio de bien para todos los que la necesitan y, también un recurso más para que, como católicos, recemos con fuerza por la próxima beatificación de este ejemplo de amor.

Por todo ello, damos nuestra autorización para el uso de los textos y dibujos realizados, con el deseo de que esta novena dé muchos frutos en el corazón de muchas personas”.

Pero las más beneficiadas por la novena fueron quienes la promovieron: hoy, más de dos años después, tres de ellas ya se han casado y otras dos lo harán a finales de este año.

María Sofía el día de su boda

Llevamos más de dos años celebrando compromisos y bodas; el tema de la tertulia del círculo ha terminado con bastante frecuencia en wedding planners, vestidos, menús, música para la Misa…

Incluso se creó “la leyenda” de que, si ibas a ese círculo, te casarías pronto y, cada vez que se incorporaba alguna nueva, la introducían en la devoción a Tomás y Paquita, aclarando siempre que la primera vez que rezaran la novena debía ser para prepararse para un futuro noviazgo.

Ahora todas han pasado a un círculo de la labor de San Gabriel pero seguimos reuniéndonos y la próxima reunión contará con una nueva integrante: Catalina, una bebé de tres meses, hija de una de ellas.

Sofia el día de su boda

Pido a Tomás y Paquita por estos matrimonios, para que lleguen al Cielo de dos en dos y, a través de ellos, lleven a muchos más. Y que, así como a los Alvira, Dios les conceda el don de la vocación a ellos y a sus hijos.