Haciendo una pillería a San Josemaría

- ¿Sabéis de alguien a quien San Josemaría nunca le rechaza nada? Así comenzó una "travesura" de esta familia con apuros económicos, para que el fundador del Opus Dei les ayudará a conseguir dos trabajos.

Como casi todos los españoles de a pie, la crisis económica estaba afectando a mi familia. Si además le añadimos que tengo cinco preciosos hijos y otros problemas personales que no paraban de crecer durante el curso, el 2014 se convirtió en un año horrible para todo mi hogar.
Aunque no nos faltaba la fe y tratábamos de aprender y sacarle fruto a cada contrariedad, deseábamos de forma imperiosa que el viento que agitaba a mi familia cesara en ese instante.
Mi mujer fomenta el trato con San Josemaría dentro de nuestro hogar, y el fundador del Opus Dei se ha convertido en uno más de la familia. Viendo que esta situación de angustia se prolongaba en el tiempo, mi mujer junto con nuestros cinco pequeños, decidió hacerle una pillería a San Josemaría, una pequeña travesura que seguro haría terminar con esta mala racha.
Mi mujer, que rezaba a diario estampas al Fundador del Opus Dei junto a mis hijos un día les preguntó - "¿sabéis de alguien a quien San Josemaría nunca le rechaza nada?" -los niños no supieron contestar-, pero la madre insistía: "¿Cuál es la persona a la que más quiere San Josemaría, por la que gastó su vida y desde el cielo lo sigue queriendo con locura y siempre lo querrá y no es capaz de negarle nada?". Los chavales se encontraban desconcertados ante semejante pregunta, y fue en ese momento cuando la madre con una gran sonrisa pronunció: "¡¡¡AL PAPA!!!!", San Josemaría cumplirá fielmente las peticiones del Santo Padre, no tenía la menor duda.
Desde ese momento la familia empezó a urdir un plan: hacerle llegar al Papa Francisco los currículum de mamá y papá pidiéndole que solamente los rezara. Mientras los currículum llegaba a su destino la familia comenzó la novena del trabajo y en su petición le recordaba la pillería familiar.
Y el milagro no tardó más de unos días en aparecer, a los pocos días madre le salió un pequeño trabajo en un internado de verano donde todos los días aprendía algo nuevo, y antes de que terminara el mes de julio (19 de julio del 2015) al padre lo llamaron de una gran empresa para desempeñar un trabajo de responsabilidad, un trabajo para el cual se había estado preparando toda la vida y que le venía como anillo al dedo.
Ahora sólo me queda agradecer al Papa Francisco el haber rezado el currículum y a San Josemaría que se dejará hacer una pillería.