Mi petición insistente

Hace meses decidí pedirle a Guadalupe a diario con la oración de la estampa que mi hermano tuviera una muerte tranquila y sin ahogos.

En marzo de 2016 un hermano mío me comunicó que le acababan de diagnosticar una fibrosis pulmonar ideopática y los médicos le dijeron que podría durar de tres a cinco años. A la hora de decírmelo estaba muy sereno; le di importancia, pero también lo asumí tranquila, y rezando por él con todos mis hermanos.

El tiempo iba pasando y se le estaba notando progresivamente los efectos de la enfermedad. Llegó un momento en el que los médicos le fueron indicando la necesidad de tener que utilizar oxígeno. Poco a poco le iban prescribiendo más horas al día de llevarlo.

Cuando le veía empecé a recordar con horror que, cuando yo tenía unos catorce años, presencié la muerte de mi abuela que se estaba ahogando con grandes estertores, detalle que me conmocionó.

Cada vez que iba a verle a la ciudad en la que vivía, notaba que se esforzaba con naturalidad en poder respirar con la ayuda del oxígeno hasta que tuvo que llevarlo las 24 horas del día. Llamaba la atención a todos los que con él estábamos, la serenidad, paz y buen humor que habitualmente tenía.

Hace meses decidí pedirle a Guadalupe a diario con la oración de la estampa que mi hermano tuviera una muerte tranquila y sin ahogos. Conforme le iba viendo cómo empeoraba él, yo le insistía a Guadalupe con la seguridad de que me iba a escuchar: ¡estaba convencida de ello!

Los médicos de paliativos comentaron que, en otros casos, era conveniente sedar al enfermo, pero al ver lo sereno que estaba y cómo veían su paz, no lo harían hasta que los que le rodeaban lo vieran necesario. No hizo falta.

El momento llegó y, cuando entró en agonía -que duró algo más de tres días en los que estaba sin fuerzas y parecía dormido, yo redoblaba mi petición insistente a Guadalupe: me lo concedió con generosidad porque al final estaba con un sacerdote al lado que le administró los sacramentos de nuevo y, después de besar su crucifijo, falleció con paz el día 7 de enero de 2021. DEP.


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También puede comunicar la gracia que se le ha concedido mediante correo postal a la Oficina de las causas de los santos de la prelatura del Opus Dei (Calle Diego de León, 14, 28006 Madrid, España) o a través del correo electrónico ocs.es@opusdei.org.

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También puede enviar una aportación por transferencia a la cuenta bancaria de la Asociación Memoria Álvaro del Portillo.

ES59 2100 3059 9822 0101 9501 | Bizum: +34 649 697 318

Parte de estos fondos irán destinados al Proyecto Becas Guadalupe Ortiz de Landázuri, que facilitarán el acceso a carreras científicas a estudiantes africanas (www.harambee.es)