Entre tijeras, pinzas y espejos

En todos los lugares y a todas las personas las busca Dios, ¡incluso en una peluquería! Solo hace falta una amistad sincera y alegre.

A raíz de cambiar de domicilio, empecé a ir a una peluquería nueva. La propietaria es una chica joven, casada, con tres hijos, muy agradable, con la que pronto empecé a mantener algunas conversaciones –dentro de lo que el ambiente de una peluquería permite: ruidoso, con gente alrededor…– sobre su familia, sus preocupaciones, etc.

Un día me comentó que su marido se había quedado sin trabajo. Me lo dijo de una manera muy positiva: que podían vivir de los ingresos que obtenía ella y así él podía estar más tiempo con los niños…, realmente sin transmitir sensación de agobio.

su marido se había quedado sin trabajo. Me lo dijo de una manera muy positiva

Unos días después, aprovechando un momento en que no había más gente en la peluquería, y que estaba próximo el 26 de junio, le hablé de san Josemaría y le di una estampa diciéndole que yo también iba a rezarle por esa intención. Me impresionó que la apariencia previa de que no era un problema importante cambió totalmente: me dio un abrazo y llorando me dijo que lo que más le preocupaba era que su marido se desanimaba mucho con esta situación y que era un momento duro, por lo que me agradecía mucho que rezara por ellos.

En la siguiente ocasión que nos vimos me dijo: “estaba deseando verte para contarte que el día que me diste la estampa llegué a casa y empecé a decírselo a mi marido. Me interrumpió y me dijo: hoy me han llamado de mi empresa anterior para que fuera a hacer una sustitución”. Aunque el trabajo era por poco tiempo y no en muy buenas condiciones, sí era lo suficiente para que él se animara y las cosas fueran mejor, por lo que estaba muy contenta.

el día 6 de octubre su marido comenzaba en un trabajo bueno

Reconozco que en aquel momento –aunque obviamente me impresionó– no escribí este suceso como un favor de san Josemaría porque el trabajo era precario y le había pedido un trabajo estable. Pero el día 6 de octubre –aniversario de su canonización– me llamó por teléfono para decirme que quería darme las gracias por lo que rezaba y me interesaba por ellos, porque ese día su marido comenzaba en un trabajo con un contrato de buenas condiciones.

M. T. A. - España


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Photo: Adam Winger Unsplash