Todas las personas tienen vocación

Tertulia en el Centro Universitario Miravalles con universitarios y bachilleres. San José, 29 de enero de 2019

Opus Dei - Todas las personas tienen vocación

La tertulia con universitarios y muchachos de colegio inició a las 6:10 PM en el auditorio del Centro Universitario Miravalles. El ambiente era de gran expectativa. Muchos habían visto al Padre y participado en la tertulia en Panamá en el marco de a JMJ. Otros no habían estado nunca con el Padre.

El Padre inició animando a que los presentes dieran gracias a Dios por la formación cristiana que reciben, sabiendo que la formación no termina nunca. El fin de esa formación es identificarnos con Jesucristo y esa formación debemos recibirla con actitud activa de tal forma que lleguemos a tener los mismos sentimientos de Cristo. Cuando no vivimos según Cristo, para eso está la confesión que nos puede levantar, perdonándonos. La fuerza viene de la Sangre de Cristo y por eso vale la pena apuntar a ser almas de Eucaristía.

Dos cosas, continuó el Padre diciendo, quería decirles: que recen mucho por el Papa pues lo necesita y él pide continuamente oraciones. Tiene mucho trabajo y muchas contrariedades. Y lo otro es rezar por todo el mundo pues hay sitios donde la están pasando verdaderamente mal. Esto nos mueve a tratar mejor a los demás y a cuidar la fraternidad.

Isaac contó de su trabajo en una finca lechera y de cerdos. Le comentó que estudia veterinaria y su pregunta tenía que ver sobre cómo hablar de la belleza de la pureza. El Padre le dijo que fuera muy amigo de sus amigos y que les hablara, no como quien da una lección, sino como alguien que también debe luchar. Que plantee este tipo de conversaciones siempre con sentido positivo. El sexo no es algo oscuro, por ser una realidad tan buena, tan grande, y tan noble su corrupción es fatal. En cambio si luchamos por vivir ordenadamente esa realidad, nos llenamos de alegría, de capacidad de pensar en los demás. Todos tenemos que luchar, sin desanimarnos y así será hasta el final de nuestros días.

José Luis le contó al Padre que es de Venezuela, que le faltan unos años para acabar la carrera y le pidió al Padre que rezara por su país. También le comentó al Padre que él quisiera volver para ayudar en todo lo posible a ese país. El Padre le dijo que él reza mucho por Venezuela para que no haya más penuria, ni violencia y por ser un país donde mucha gente no tiene que comer.

Nacho preguntó sobre cómo proteger y empoderar más a la mujer en una sociedad donde no se le respeta suficientemente; hay muchas faltas a su dignidad y no se les empodera lo suficiente en el trabajo. El Padre le dijo que era una buena inquietud y contó una anécdota de los esfuerzos de una persona por salvaguardar la dignidad de la mujer. Le animó a que con naturalidad estuviera cerca de sus amigos para ayudarles.

Tomas y Mariano regalaron al Padre una camiseta de la selección de Costa Rica -“la sele”- con motivo del aniversario de su elección y nombramiento como Prelado del Opus Dei. La parte de atrás de la “roja” decía “El Padre”.

Un herediano, Juan Félix, de manera divertida contó al Padre que él es Juan Felix 3, y que tanto su abuelo como su papá y él se llaman igual y los tres son supernumerarios. Comentó que recientemente había pedido la admisión y preguntó cómo mantener viva la ilusión de su vocación y no perder el entusiasmo. El Padre le comentó que todas las personas tienen vocación y que ninguno le es indiferente al Señor. “Dios para todos tiene un plan. No depende del entusiasmo; no hay que confundir la seguridad de la vocación con el entusiasmo”. El Padre aprovechó para recordar el punto de Camino 994: “«Se me ha pasado el entusiasmo», me has escrito. —Tú no has de trabajar por entusiasmo, sino por Amor: con conciencia del deber, que es abnegación.” La persona a la que se refería San Josemaría era don Álvaro, en aquel entonces un joven estudiante.

Leo se presentó como el mayor de sus hermanos y le contó de lo feliz que era al haber conocido la Obra. Seguidamente contó al Padre de las preguntas que le hacen en los distintos ambientes donde se mueve y que encontraba preguntas sanas, curiosas y otras con prejuicios. Le preguntó cómo explicar mejor la Obra. El Padre le habló del sentido del dolor, la alegría y cómo gracias a ese espíritu podía ayudar mucho a los demás. Le habló de transformar la vida ordinaria dirigiéndola hacia el Señor y cómo buscar al Señor en la vida ordinaria.

El año pasado Jimmy asistió al UNIV y al regresar se planteó vivir mejor la oración, pero las muchas cosas que tiene entre manos le dificultan hacerla. El Padre le habló del orden, de dedicar a cada cosa el tiempo necesario, a tener un plan de vida. Cuando había más prisa, tener más orden. Contó una simpática anécdota sobre el orden en una valija que hizo reír a todos.

“Buenas noches Padre. Me llamo Fernando Quesada, tengo 21 años y actualmente estudio Ingeniería Industrial.” Seguidamente formuló una pregunta sobre el respeto por la creación y cómo conjugarlo con la santidad. El Padre en su respuesta comentó cómo la santidad está en todo y que el respeto por la creación estaba tanto en no talar un bosque cuando no debía hacerse o talarlo cuando debía hacerse para el bien del ser humano. Que todo estaba en el orden con el que se hacían las cosas y hacerlas cuando se deben hacer.

Marco contó al Padre que había salido de El Salvador huyendo de las maras y que estaba feliz viviendo en Miravalles; su pregunta fue: Además de estudiar en la universidad, hago videos en YouTube y algunos dicen que soy un influencer. Preguntó sobre cómo influir cristianamente en las redes sociales e hizo una petición: Padre, hay algo que me gustaría hacer: un selfie con usted y todos los que estamos aquí. ¿Podemos tomar una foto desde el escenario después que nos dé la bendición?. El Padre le dio unos consejos sobre el uso de las redes para hacer el bien, accedió al selfie de todo el auditorio y con eso terminó la tertulia.