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Introducción. Atraídos por el amor de Dios
El corazón humano ha sido creado para amar y ser amado. Sin embargo, las preocupaciones de cada día o el peso de nuestras limitaciones pueden hacernos perder de vista lo esencial. El Evangelio nos recuerda que la vida cristiana es, ante todo, la historia de un Dios que sale continuamente a nuestro encuentro y nos atrae hacia sí con la fuerza de su amor.
La solemnidad de la Asunción de la Virgen nos invita a levantar la mirada hacia el cielo. En María contemplamos ya realizada la promesa que Dios ha preparado para todos sus hijos. Su glorificación es una señal de esperanza y nos recuerda que nuestra vida está llamada a culminar en la alegría definitiva de la unión con Dios. De la mano de nuestra Madre aprendemos a orientar toda nuestra existencia hacia la gloria de Dios y a recorrer con confianza el camino que conduce al cielo.
Por otra parte, la parábola del padre misericordioso nos muestra que nunca dejamos de ser hijos necesitados del amor de Dios. Como el hijo menor, también nosotros experimentamos la fragilidad, el pecado y la necesidad de volver una y otra vez a la casa del Padre, donde siempre nos espera el abrazo del perdón. La confesión sacramental es precisamente ese encuentro alegre con la misericordia divina que renueva nuestra esperanza.
Pero el Evangelio nos invita también a mirar al hijo mayor. A veces, nuestras propias ideas o sensibilidades pueden dificultar la acogida de los demás. El padre sale igualmente a su encuentro y le enseña a alegrarse por el bien de sus hermanos. Así aprendemos que la caridad se manifiesta en la comprensión, el perdón, la paciencia y la capacidad de abrir el corazón a todas las personas, especialmente en el ámbito de la propia familia.
Que este retiro nos ayude a dejarnos atraer de nuevo por el amor de Dios, a acudir con confianza a la intercesión de Santa María y a vivir con un corazón más agradecido, misericordioso y abierto a los demás.
🙏 Primera meditación
Opción 1. A Jesús por María.
Opción 2. La Virgen Santa, causa de nuestra alegría. (Texto y audio). Homilía de san Josemaría, pronunciada el 15-VIII-1961, fiesta de la Asunción de la Virgen María.
💡 Segunda meditación
Opción 1. Volver a la casa del Padre.
Opción 2.Agradar a Dios: hermanos que miran al Padre. (Texto).
🗣️ Charla. Trabajo y familia: pautas para conciliar.
📙 Lectura. Con el Papa León XIV en la Vigilia de oración con los jóvenes en Barcelona, martes 9 de junio de 2026.
También disponible en el ebook de la Visita del Papa a España.
💭 Examen de conciencia
Acto de presencia de Dios
Consiste en ponernos bajo su mirada amorosa que nos acompaña y protege. Invocamos al Espíritu Santo para entender cómo hacer nuestra vida más grata a Jesús.
1. «Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, la luna a sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas» (Ap 12, 1). ¿La Asunción y coronación de la Virgen como reina del cielo y de la tierra es una señal de esperanza para mí, pues ella está asociada a la victoria de su Hijo?
2. ¿Confío a la mediación materna de María mi vida y la de mi familia? ¿Le pido que en ella surjan vocaciones para la Iglesia y para la Obra?
3. «Concédenos que, aspirando siempre a las realidades divinas, lleguemos a participar con ella de su misma gloria» (Colecta de la Misa de la Asunción). ¿Procuro vivir de tal modo que los frutos de mi actuar contribuyan a la gloria de Dios?
4. «Un hombre tenía dos hijos. El más joven de ellos le dijo a su padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde”» (Lc 15, 11-12). Contemplando la historia del hijo pródigo, ¿me doy cuenta de que el pecado me roba la felicidad y me aleja de Dios?
5. «Recapacitando, se dijo…» (Lc 15, 17). ¿Pido al Espíritu Santo luces para ver la realidad de mi vida con la perspectiva de la fe? ¿Acudo a la confesión con la seguridad de que él me está esperando y me acoge con alegría?
6. El hijo mayor «se indignó y no quería entrar, pero su padre salió a convencerle» (Lc 15, 28). Mis propias carencias, ¿me ayudan a comprender y perdonar a los demás y a no juzgar? ¿Trato de dialogar con mi cónyuge, evitando discusiones que solo nos llevan a distanciarnos? ¿Corrijo a mis hijos con cariño y con paciencia?
7. El padre de la parábola respondió: «Ese hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado» (Lc 15, 31). ¿Le pido al Señor un corazón grande en el que entren todas las personas, también aquellas que más me cuesta tratar o las que me han hecho daño? ¿Me dan alegría los logros de los demás: materiales, humanos, espirituales…?
Acto de contrición
