Iniciativa a prueba de cortocircuito

Estudiantes de ingeniería colaboran en la reforma de las instalaciones eléctricas de las chabolas en uno de los barrios más pobres de São Paulo.

El Centro de Estudios Universitarios del Sumaré viene promoviendo, entre estudiantes universitarios, una actividad de voluntariado con un objetivo inmediato muy concreto: reformar las precarias en inseguras instalaciones eléctricas de las chabolas de la favela Santa Catarina, uno de los barrios más pobres de la ciudad de São Paulo.

La idea partió de Rodrigo, un estudiante de Ingeniería Civil de la Universidad de São Paulo (USP), que reside en Sumaré. Con algunos amigos comenzó a trabajar hace más de un año, dedicando los sábados por la mañana.

Las chabolas están construidas, frecuentemente, con restos y desechos de madera y, a veces, cubiertas con simples hojas o láminas de plástico, por lo general obra de los propios favelados. Y las instalaciones eléctricas, muy rudimentarias, están hechas con restos de hilos y otros materiales de desecho, lo que constituye una amenaza permanente de incendio.

Los participantes en esta actividad son, en su mayoría, alumnos de Ingeniería de la Universidad de São Paulo (USP) como Diogo, Denis, Nilton, Alberto y Eric. Otros vienen de más lejos, como Flávio, que recorre cada sábado casi cien kilómetros para llegar de Santos a São Paulo. Los trabajos están supervisados por tres ingenieros con experiencia profesional: Vinicius, ingeniero de Computación; Matheus, de Telecomunicaciones y Charles Vladimir, teniente del ejército e ingeniero eléctrico.

A propósito de la instalación

La mayoría de los voluntarios son alumnos de la Universidad de São Paulo

En cada visita a la favela, los voluntarios se dividen en grupos de dos o tres estudiantes, y cada equipo se ocupa de una chabola diferente, empezando por los barracos que parecen más necesitados. En el primero que visitaron, reside doña Helena con su marido —casi siempre ausente pues es portero de un edificio en un barrio distante— y cinco hijos. El primer día recibió con recelo a los estudiantes, temerosa de que fueran inspectores de la “Prefeitura”. Pocos meses después, en Navidad, pidió la dirección de todos los estudiantes, y les envió una felicitación hecha a mano, con un mensaje diferente para cada uno: quería expresar así su agradecimiento, el de su familia y el de los demás favelados .

En cada chabola, primero se revisa la instalación eléctrica existente —para cubrir los puntos más peligrosos—, y a continuación se hace toda la instalación nueva, sin suprimir la vieja antes de terminarla. Así la “barraca” no se queda sin luz en ningún momento. La instalación se rehace con materiales nuevos, obtenidos durante la semana, mediante donativos en tiendas y mayoristas cercanos al barrio. Al terminar la reforma —que suele durar cuatro semanas de media— se retira la instalación antigua.

El Centro de Estudios, cuyas actividades de orientación cristiana están confiadas a la prelatura del Opus Dei, promueve también clases de matemática y portugués para alumnos de escuelas públicas que residen en esa misma favela, dadas también por universitarios de diversas especialidades. Además, los estudiantes de Medicina que frecuentan el centro del Sumaré están promoviendo un ambulatorio médico en colaboración con una ONG que se ocupa de la promoción social de las personas de la periferia de otro barrio de las cercanías de São Paulo.