Personalidad oxigenante

#Fórmula4: El oxígeno es una molécula presente en la naturaleza y que es esencial para la vida. Una personalidad oxigenante da aire. Es aquella que facilita, con su amistad y con su cercanía, que los demás tengan una vida alegre, una vida con Dios.

Opus Dei - Personalidad oxigenante

La verdadera amistad potencia y llena de vitalidad nuestros días. Esto se puede descubrir en la correspondencia de Guadalupe con otras personas.


Adelantarse

A Sabina Alandes le manifiesta su cercanía cuando se traslada a Argentina para comenzar el trabajo apostólico del Opus Dei en ese país: "Querida Sabina: Hace mucho tiempo que sabemos que estás en Argentina, pero no teníamos tu dirección. Escríbenos enseguida para saber que recibes las cartas, y mandarte direcciones de chicas de ahí que conocen las nuestras de aquí.

Cuéntanos cosas de tu vida. ¿Estás sola, o vino alguien más de España? Aunque estamos lejísimos, el ser todo América, hace pensar que estamos más cerca y más unidas. Te estamos encomendando horrores. Cuenta cosas de cómo es todo por ahí. Pienso que se debe parecer mucho a México.

Aunque estamos lejísimos, el ser todo América, hace pensar que estamos más cerca y más unidas. Te estamos encomendando horrores.

Aquí estamos ahora en Orizaba todas las que tú conoces (Manolita, Mª Ester, Piquiqui y yo) y un montón que no conoces. [...] El 2 de octubre, en la Misa de media noche, se llenó el oratorio de pura gente de casa, éramos más de 60. Todo parece un sueño. Te cuento esto para que estés segura de que ahí pasará igual. No creas, la primera temporada también fue muy dura aquí; y ahora mismo los problemas son tremendos, sobre todo económicos. [...] Bueno Sabina, que contestes enseguida para mandarte direcciones y estar en contacto. Un abrazo de, Guadalupe" (México DF, 5 de octubre de 1953).

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Guadalupe estaba pendiente de hacer favores y buscaba adelantarse a lo que los demás pudieran necesitar: "Queridísima Cristina: Ayer llegó tu carta y, como ves, te contesto enseguida, aunque me figuro que ya recibirías la anterior ¿no?, y en ella te decía que recibí el giro de 350, y luego otro de 50 con la lista de rifa del centenario. Si no te lo ponía, perdona, fue un olvido, y no volverá a pasar. Mil gracias por todo. ¿Te llegaron a ti las velas?

He leído tu carta despacio, y ya veo que no faltan problemas; no te preocupe tenérmelos que contar; ya sabes que precisamente, el saber todo lo que pasa, da mucha tranquilidad. Estoy dando vueltas al asunto, pero ten un poco de paciencia, ¿quieres?, y veremos el mejor modo de hacerlo. Te encomiendo constantemente, ¡te lo aseguro!, y me gustaría poder estar contigo para que no te entre nunca ¡desaliento! al ver esto o aquello. Somos todas de barro, y malo, y cuando nos tocan, en vez de sonido de cristal de bacarrá, tin..., suena a cacharro roto, tromp..., pero a pesar de todo, nos quiere Dios. Así que a querernos nosotras también, aunque a veces cueste un poquito, ¿de acuerdo? Ocúpate mucho de las nuestras (de todas). Procura que nunca haya caras largas. [...]

Te encomiendo constantemente, ¡te lo aseguro!, y me gustaría poder estar contigo para que no te entre nunca ¡desaliento!

Procura estar buena. Eso que el estómago reaccione cuando te preocupa algo, pasa, pero me da la impresión de que con fuerza de voluntad, y no dejándote llevar demasiado de la preocupación (se hace lo que se puede por evitar lo que no debe ser, pero sin perder la paz), creo que, si no del todo, se evita bastante. Lo sé por experiencia. [...] Bueno, Cristina, que estés contenta, y segura de que se está haciendo la voluntad de Dios en Culiacán.

Por Hamburgo va todo despacio, pero bien. Ya nos diseñó D. Pedro el altar; quedó precioso, todo dorado (nos va a costar un ojo de la cara), pero no importa. (Ya nos lo sacaremos). Un abrazo muy fuerte de Guadalupe" (México DF, 18 de febrero de 1954)

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"Queridos hermanitos y sobrinos: No sé si estará mamá con vosotros -yo la he escrito a Madrid- pero ya me diréis. ¿Cómo está toda esa familia? Aquí todo va marchando. Esta época fue de puros ejercicios: D. Ernesto vino a dar algunas tandas, y estuve hablando con él. Os recuerda muchísimo a los dos. Es estupendo y está moviendo mucho a la gente en Monterrey y de aquí. No te puedes figurar la impresión que les hace a la gente que le conocían antes de ir a España al ver su transfiguración en todos los sentidos.

¿Qué hacen mis sobrinos? Ya, todos grandes. Estuve varias veces en Santa Clara, que es una hacienda del Estado de Morelos, en el corazón de México, con tandas de ejercicios. Es una especie de Molinoviejo, pero muy distinto, porque es tierra caliente con palmeras y limones y muchísimos mangos. Tiene también culebras de tres metros y algún que otro animal molesto. Pero no preocuparos: llevamos rifle y muchas chicas saben tirar; y, además, la casa está muy bien acondicionada. Además, de algo hay que morir... Yo no tengo ya miedo a esas cosas. Pero, no os asustéis: soy prudente y todas esas cosas.

¿Qué planes tenéis? Trabajar mucho, claro. ¿Estudian mucho los niños? Yo le pido a Dios que sean buenos y muy estudiosos

¿Qué planes tenéis? Trabajar mucho, claro. ¿Estudian mucho los niños? Yo le pido a Dios que sean buenos y muy estudiosos (es muy importante, ¿verdad?). ¿Se les ve inclinación para alguna carrera? Manolito ya empezará a decir ¿no?

Laurita, si vieras cómo te recuerdo. Fíjate que yo estoy ocupándome de las señoras y trato con un grupo estupendo: todas con niños en cantidad, así que sé mucho de sus problemas. Un abrazo muy fuerte de vuestra, Chona" (Carta a Eduardo Ortíz de Landázuri y familia, desde México DF, 25 de abril de 1954).