Encuentro con el Prelado: «Todos estamos en primera línea»

Mons. Fernando Ocáriz ha pasado cerca de un mes en Pamplona. Antes de regresar a Roma, se celebró una tertulia a la que acudieron varios miles de personas, fundamentalmente familias relacionadas con las actividades apostólica del Opus Dei en Navarra, el País Vasco, La Rioja y Soria. Tuvo lugar el pasado jueves, día 23, en el polideportivo de la Universidad de Navarra.

En sus palabras iniciales, comentando el evangelio de la misa de ese día, el Prelado animó a los asistentes a apoyarse en Cristo ante las dificultades: «Sin Él no podemos hacer nada, pero contamos siempre con su fuerza, con su ayuda. Nunca estamos solos. No podemos pensar que las exigencias de la vida cristiana, del trabajo, de la familia, nos superan. A veces nos pueden superar humanamente, pero, con el Señor no, porque tenemos su gracia». 

También recordó el reciente viaje a España del Santo Padre, y animó a vivir esa cercanía sobre todo a través de la oración por él: «Podéis pensar en el enorme trabajo que tiene encima, que es toda la Iglesia; en el fondo, todo el mundo, porque la Iglesia está para el mundo. Y nada hay ajeno tampoco para nosotros, en particular ahora la guerra y los sufrimientos de muchas personas».

Como es habitual en este tipo de encuentros, de tono festivo y familiar, distintas personas contaron al Padre cómo procuran mejorar su vida cristiana o le pidieron consejo para involucrarse en iniciativas de evangelización. 

La visita del papa León XIV a España el pasado mes de junio y la preparación del centenario del Opus Dei fueron dos puntos de referencia mencionados en distintos momentos. De hecho, sobre esta fecha señalada trató la primera intervención de la tertulia que hizo Ana, investigadora de la Universidad de Navarra, donde le planteó a Mons. Ocáriz cómo preparar y prepararse para ese aniversario con la vista en los primeros miembros del Opus Dei.

Don Fernando respondió subrayando el protagonismo de las personas de la Obra de todos los momentos, no solo de los más cercanos en el tiempo a san Josemaría: «Estamos todos en primera línea. No podemos considerar a los primeros como parte de una época heroica de tiempos pasados. Sobre todo, porque somos siempre contemporáneos con Jesucristo, que es la causa fundamental de todo. Sin Él, ninguna institución serviría para nada». 

Pensando en los miembros del Opus Dei, les animó a valorar su vocación con una actitud agradecida y activa: «Conviene tomarla como algo muy propio; no debemos pensar simplemente “Estoy en la Obra”, sino “Yo soy la Obra”».

La parte musical del acto corrió a cargo del coro del Colegio Mayor Goroabe de Pamplona, que interpretó diversas canciones, entre otras «Eso que tú me das», del grupo español Jarabe de Palo.

Las responsables de dos iniciativas que ayudan a familias y personas jóvenes pudieron explicar al Prelado sus proyectos: desde Bilbao, María Eugenia, directora del centro de formación profesional Arangoya, recordó que este año han celebrado su 50.º aniversario y mostró su alegría por el camino recorrido y por el gran panorama que tiene el centro por delante, pues la formación profesional es un ámbito muy demandado actualmente. 

Por otra parte, Ainhoa, voluntaria de la asociación Lagundu Arakil de Burlada, dio algunos detalles de la labor social y cultural realizada allí durante más de treinta años para ofrecer formación integral a las familias y apoyo escolar a los niños y niñas, muchos en riesgo de exclusión.

Un momento entrañable del encuentro fue el relato de José María, vendedor de juegos y apuestas del Estado de Pamplona, a quien san Josemaría tuvo en brazos cuando era un bebé y que después ha conocido a todos sus sucesores en distintas situaciones de su vida. Aprovechó para preguntar al Padre sobre la importancia de la formación como cristiano para mejorar día a día. 

El Padre al final del encuentro con un par de jóvenes
El Padre al final del encuentro con un par de jóvenes

Don Fernando recalcó que los actividades de formación son necesarios siempre, porque su finalidad es «identificarnos con Jesucristo». «Necesitamos formación —afirmó— para formar a Cristo en nosotros. Por eso no termina nunca. No se dice: “Yo ya he llegado al máximo, ya no necesito formarme más”. Siempre se puede mejorar; por eso acudimos a los medios de formación: para estar más unidos a Cristo».

En la hora que duró el encuentro hubo algunas intervenciones más. Mons. Ocáriz aprovechó para pedir a los asistentes que le acompañaran con la oración en su próximo viaje a Guatemala, Honduras, El Salvador y Uruguay, que se desarrollará en el mes de agosto.