Viterbo está situada sobre el hermoso valle del río Risaralda a 988 mts sobre en nivel del mar, en un triángulo de convergencia de ciudades como Pereira, Cali y Manizales con las que se comunica fácilmente.
Viterbo basa su economía en las explotaciones agropecuarias y el turismo. Precisamente una hermosa finca “paisa” acogió a las 26 asistentes a la actividad procedentes de las ciudades del occidente colombiano: Cali, Manizales, Medellín, Pereira y Bogotá.
Las estudiantes trabajaron con la comunidad de Viterbo, en un hogar de 90 niños y en un asilo de 70 ancianos. Hicieron curaciones a los abuelos, les ayudaron a armar el pesebre y sobretodo escucharon sus largas y amenas historias. Uno de esos días el Sacerdote que atendía la Promoción Rural celebró la Misa en el ancianato y los abuelos pudieron hablar con él.
El papá de Sara, alumna del colegio labor personal en Manizales, había preguntado con anterioridad a su hija qué necesitaban para la actividad. Al enterarse que iban a trabajar con ancianos, la familia entera participó en la elaboración de unos kits con todo lo necesario para el aseo personal. Sara quedó tan impactada por lo que vio en el ancianato que llamó a su tía que trabaja en el hospital, para que organizara con sus compañeros una brigada de atención y consiguiera medicinas pues la mayoría carecen de ellas.
Trabajaron también en la reconstrucción de la fachada de una casa y ayudaron a decorar la de una pareja de mendigos a los que la parroquia cedió una vivienda porque vivían en la calle. El sacerdote de esa parroquia tiene un grupo juvenil al que se unieron las estudiantes para visitar a todos los enfermos de la zona. Las participantes de la Promoción Rural prepararon la merienda típica de Navidad en nuestro país: buñuelos y natilla para “endulzar” estas visitas. Por iniciativa propia, algunas propusieron a las personas que visitaban hacer un rato de oración, como Diana y Mariana, o rezar el Santo Rosario. Una de las señoras que visitó Natalia le explicó que su estado se debía en parte a que sólo podía hacer una comida al día, Natalia hizo un mercado con su dinero y se lo llevó al día siguiente.
Organizaron dos dispensarios de ropa a los que se acercó mucha gente gracias al perifoneo que hicieron dos de las estudiantes por todo el pueblo. Contaban con abundante ropa porque las jóvenes la habían recogido previamente en sus ciudades. Con la plata de la primera venta, compraron algunos mercados para familias necesitadas, medicinas para los enfermos y cubrieron los gastos de arreglos de las dos casas que ayudamos a mejorar.
Unos días después, el periódico regional incluía en su edición este titular: Alumnas de Cerezos demostraron su amor por los demás, participaron de una Promoción rural en Viterbo junto con otras 26 jóvenes de Medellín, Pereira, Cali y Bogotá.