María Jesús participa en los medios de formación cristiana en un centro de universitarias del Opus Dei. En estas líneas entrega su testimonio de unos días que resume una idea: “Dios ama por sorpresa”.
“Con un golpe de calor veraniego empezó esta JMJ en Lisboa. Las incomodidades fueron varias: un alojamiento en un gimnasio, lejos de los puntos de encuentro, sin muchos baños ni enchufes, pero todas estas molestias desaparecieron al encontrarnos con ese calor de tantos corazones encendidos por amor a Cristo.

No fue mi primera JMJ, tuve la oportunidad de ir a Panamá el año 2019 y lo que me llevo de ambas experiencias, es volver a poner mi confianza en Él.
“Hay que correr el riesgo de amar” dijo el Papa en su llegada a Portugal. Una frase tan concreta y radical, que se contrapone a un mundo que muchas veces nos alienta a seguir un camino distinto encerrado en la opacidad del “uno mismo”. En esta misma línea y por casualidad participé de una charla sobre la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II realizada por Cristopher West, un conocido autor y conferencista estadounidense que se ha especializado en hacer accesible al público general la profundidad y lo revolucionario del mensaje del santo sobre este tema.

El mensaje se centró en la diferencia entre mirar (desde lo superficial) y ver de verdad al otro. Me quedo con esta idea: “Dios ama por sorpresa. No está programado. El amor de Dios es sorpresa. Es sorpresa. Siempre sorprende. Siempre nos mantiene alertas y nos sorprende”, y creo que para mí como para muchísimos otros, esta JMJ fue ver y vivir eso”.



#TodosEnLisboa
Los jóvenes son protagonistas de diferentes encuentros en la JMJ donde buscan intercambiar experiencias que los harán crecer en fraternidad, paz y unión con Jesús. Aquí compartimos una nota en la que distintos reporteros en terreno contaron cómo vivían cada día de este encuentro.