Los incendios forestales que afectaron gravemente a distintas localidades del centro-sur de Chile dejaron a miles de personas damnificadas, viviendas destruidas y familias golpeadas por la pérdida y la incertidumbre. Lirquén, en la región del Biobío, fue una de las zonas más afectadas por el fuego, en una emergencia que movilizó a voluntarios, instituciones y jóvenes de distintos lugares del país.
En medio de esta grave emergencia, un grupo de colegialas de Santiago y Concepción viajó a Lirquén para acompañar y ayudar a familias que perdieron sus casas.

"Ayudamos removiendo escombros de las casas para facilitar luego su reconstrucción, pero sobre todo estuvimos ahí para acompañar y acoger en su dolor a tantas personas que lo perdieron todo", explica una de las encargadas. Sin embargo, considera que el principal aporte estuvo en acompañar, escuchar y acoger el dolor: “Ayudar a sacar escombros era importante, pero lo que más necesario fue estar con las personas, escucharlas y hacerles sentir que no estaban solas”.

La experiencia fue profundamente conmovedora para las jóvenes. Pudieron ver de cerca la solidaridad desinteresada de tantos chilenos con sus compatriotas que sufren. "Nos han marcado profundamente las historias de cada familia y la forma en que han salido adelante gracias al apoyo de otros y de sus seres queridos", señala una de las estudiantes.
Quienes estuvieron estos días en Lirquén explican que también fue una oportunidad para detenerse y pensar en lo que realmente importa en la vida. “Volvimos agradeciendo mucho más todo lo que tenemos, especialmente la familia y amigos que Dios nos ha regalado”.



