La noche ya había caído sobre Montevideo el sábado 22 de agosto, cuando el avión en el que viajaba el Padre tocó suelo uruguayo, después de varios días de visita pastoral por Guatemala, Honduras y El Salvador. El vuelo aterrizó unos minutos antes de lo previsto, como si también quisiera acortar una espera que llevaba ya mucho tiempo.
En el aeropuerto lo recibieron Fernando y Guadalupe, junto a sus hijos, y Daniel e Isabel, también con su familia, en representación de tantos uruguayos que esperaban con alegría su visita.
Entre globos y carteles de bienvenida estaba también la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del país. Uno de los niños había preparado algo especial: tomó su violín y tocó una canción para el Padre que se detuvo sonriente a escucharlo y a saludar a cada uno antes de continuar.

Se trata de la primera visita del Padre a Uruguay desde que fue elegido prelado del Opus Dei, un viaje especialmente esperado porque completa las visitas pastorales que, en los últimos años, realizó a los demás países de la región del Plata. Su llegada coincide, además, con un año especial: en octubre se cumplirán 70 años desde la llegada de los primeros miembros del Opus Dei a Uruguay.
Durante los próximos días mantendrá encuentros con familias, jóvenes, sacerdotes y personas que participan en distintas iniciativas educativas y sociales inspiradas por el mensaje de san Josemaría en el país.
