Un congreso itinerante recorre cinco capitales europeas

El palacio de Schönbrunn, de Viena, ha sido escenario de la clausura de un congreso centroeuropeo organizado con ocasión del centenario del nacimiento del beato Josemaría que se ha desarrollado en distintas ciudades de Europa Central.

Inaugurado el 9 de enero por el cardenal Schönborn con una misa solemne en la catedral de Viena, el congreso ha celebrado sus sesiones, con carácter itinerante, en cinco capitales de países centroeuropeos: Viena, Praga, Bratislava, Budapest y Zagreb; en otras cuatro ciudades austriacas: Graz, Innsbruck, Linz y Salzburgo; y en Brno (República Checa). La última sesión del congreso tuvo lugar en la sala de conciertos Orangerie del palacio de Schönbrunn, en Viena, el pasado 22 de junio.

El tema de estudio, La grandeza de la vida ordinaria, ha sido el mismo que el del congreso que tuvo lugar en Roma en torno al 9 de enero. El acto en la Orangerie comenzó con la lectura de un mensaje de saludo de la ministra de Educación, Elisabeth Gehrer, quien presentó al fundador del Opus Dei, "apóstol de nuestro siglo y preclara figura de la Iglesia en el siglo XX", como un redescubridor del papel de los cristianos laicos en la sociedad.

La primera intervención corrió a cargo del neuropatólogo Jordi Cervós. Al hablar del beato Josemaría como alguien que "amó al mundo apasionadamente", explicó que este amor no consiste en algo abstracto, sino que es inseparable del cariño humano. Algo que Cervós experimentó en primera persona cuando, tras un grave accidente, recibió innumerables atenciones por parte del fundador del Opus Dei.

La 'Orangerie' del palacio vienés de Schönbrunn.

En una comunicación al congreso que, por motivos de salud, no pudo leer personalmente, el cardenal Franz König mencionó su trato con el fundador del Opus Dei durante el Concilio Vaticano II. Resaltó la profética convicción del beato Josemaría de que el "Telón de Acero" que dividía a Europa desaparecería un día, con ayuda divina. Se refirió a la invocación que a este propósito hacía con frecuencia el fundador del Opus Dei desde que en 1955 había rezado por primera vez ante el icono de María Potsch en la catedral vienesa de San Esteban: Sancta Maria, Stella Orientis, filios tuos adiuva! (¡Santa María, Estrella del Oriente, ayuda a tus hijos!). Una oración que ha promovido en todo el mundo el interés por los cristianos en Europa central y oriental, a los que tan vinculada está la trayectoria histórica de Austria. "Porque —concluyó el cardenal König— el camino hacia una Europa más grande pasa por Europa central".

La santidad no es una teoría

Janne Haaland Matlary

"La libertad de los hijos de Dios" fue el tema tratado por la noruega Janne Haaland Matlary, que ha representado al gobierno de su país y a la Santa Sede en diversos foros internacionales. Matlary aportó su propia historia personal, el testimonio de quien en cierto momento de la vida encuentra en el cristianismo una verdad atractiva, pero que aparentemente podía no pasar de ser una teoría. Después, sin embargo, había descubierto en los escritos del fundador del Opus Dei ese "algo divino" que está presente en todas las circunstancias de la vida humana. También en las de la política internacional, donde, dijo, a veces parece no existir más que la ley del más fuerte.

Heidi Burkhart, directiva de una ONG de cooperación internacional, señaló entre otros asuntos cómo aprendió del fundador del Opus Dei a preocuparse no sólo del bienestar material, sino también de las almas de las personas que viven en países menos desarrollados.

La sesión de clausura del congreso centroeuropeo fue amenizada por la actuación de un coro. En el acto, además, se presentó una biografía audiovisual del fundador del Opus Dei, y un grupo de niños dirigidos por actores de teatro interpretaron una escena dramática alusiva al tema del trabajo.

El rev. Martin Schlag, vicario de la prelatura del Opus Dei en Austria, República Checa, Eslovaquia, Hungría y Croacia, presidió una misa de clausura en la iglesia de San Carlos.