DESCÁRGATE EL MATERIAL COMPLETO AQUÍ.
Nos viene bien hacer una pausa consciente en mitad del mes, salir del piloto automático y sentarte un rato con Jesús para mirar tu vida con calma y con verdad. En vez de huir de lo que te pasa, haz justo lo contrario: pon todo delante de Él —lo que va bien, lo que te pesa, lo que no entiendes— y deja que te ayude a recolocar el corazón. Es un parón necesario para recordar hacia dónde vas y por qué merece la pena seguir avanzando en tu vida interior.
Suele ser un tiempo concreto con un contenido pensado cada mes: una o varias meditaciones, un rato de lectura espiritual, examen de conciencia y silencio. Nada extraño ni complicado. Más bien un espacio para escuchar, para dejarte interpelar y volver a empezar con más claridad.
Si aprendes a parar con Jesús, aprendes también a caminar mejor el resto del mes.
Descárgate el material completo AQUÍ.






