Te dejamos AQUÍ un texto para acompañar tu oración durante este rato, por si te ayuda a arrancar tu conversación personal con Él.
Jesús, gracias por estar aquí. Gracias porque siempre estás, aunque a veces no te note, aunque mis pensamientos se vayan lejos.
Señor, esta noche vengo a verte. No traigo nada pensado para decirte, ni grandes cosas que ofrecerte… solo el deseo de estar Contigo. De acompañarte un rato. De dejar que este silencio me acerque más a Ti.
A veces cuesta parar. Me cuesta creer que basta con estar aquí, sin hacer nada más. Pero sé que en este rato contigo algo se ordena dentro. Aunque no lo note, tu presencia trabaja en lo escondido. Por eso quiero quedarme, Jesús: porque sé que me miras, que me escuchas, que me sostienes.
Jesús, esta noche te quiero pedir por todas las personas que sufren. Por quienes viven con una tristeza que no saben explicar, por quienes viven con miedo, con un agobio muy profundo, con pensamientos que los superan. Por quienes sienten que su vida no tiene sentido, o que no vale la pena seguir.
Te pido por quienes están en hospitales, por los que están solos, por los que se sienten agobiados con su futuro, por los que buscan refugio en adicciones vacías, en la bebida, en la droga, en todo aquello que promete alivio pero deja más vacío.
(Háblale de personas que conoces en estas circunstancias y por quienes te gustaría pedir hoy)
Tú los conoces, Señor. Conoces sus nombres, sus historias, sus deseos más profundos, su angustia… No hay dolor que no hayas visto, ni corazón que no te importe.
Hazles sentir que no están solos, que Tú permaneces incluso en la oscuridad. Señor, que todos ellos te puedan sentir muy cerca - como te tengo yo ahora. Ayúdales a saberse y sentirse acompañados en este sufrimiento y devuélveles la esperanza - tu esperanza. Y acompaña también a sus familiares y cuidadores, dales fuerza para acompañar a los suyos y vivir estos momentos.
Me da pena decirlo Señor, pero hay tantas veces que se me olvida el sufrimiento de la gente. Me meto en mi rutina, en la uni o el colegio, en mis planes, en mis compras, en mis líos… y no lo pienso. Me impresiona pensar que hay familias peleando por lo más básico, que haya gente que se sienta tan sola, abandonada por su familia, y personas con tanto sufrimiento que piensen en terminar con su vida. Y yo aquí, que a veces me lío con chorradas, o que no valoro lo que tengo.
Te pido perdón, Señor, por las veces que he juzgado a alguien sin saber lo que llevaba dentro. Por cuando he pensado que alguien era raro, distante, frío… sin imaginar su dolor.
Por cuando me he alejado por pereza, por comodidad, por estar con mi grupo… cuando alguien necesitaba compañía.
Ayúdame a mirar a los demás como Tú los miras. A tener un corazón como el tuyo: grande, cercano, que no se acostumbra al sufrimiento de los demás. Que los demás no me sean indiferentes, Jesús.
Haz que mi fe no se quede en palabras, sino que se note en cómo trato a los demás.
(Pide a Jesús, con tus palabras, que te ayude a mejorar en esas cosas que te apartan de los demás)
Jesús, también quiero darte gracias.
Gracias por todo lo que tengo, por todo lo que soy. Por las personas que me acompañan, por mi familia, por mis amigos, por los profesores que me enseñan, por las oportunidades que me das.
Gracias incluso por las cosas que no entiendo, por los días difíciles que me ayudan a crecer, por los vacíos que me hacen buscarte más. Gracias, Jesús, por seguir conmigo incluso cuando no te busco.
(Agradece con tus palabras lo que quieras)
Señor… teniéndote tan cerca, también quiero aprovechar para dejarte aquí lo que me preocupa.
(Háblale de lo que lleves, dentro - personas que te han pedido que rezaras por ellas, gente que te preocupa, decisiones que te cuestan, cosas que no sabes como resolver, intenciones, etc.)
Quédate con nosotras Señor, quédate conmigo. Quédate, Jesús, con las que están aquí, y con las que no pudieron venir. Con quienes se sienten lejos, confundidos, solos. Quédate también con los que esta noche piensan en rendirse.
Hazles sentir, aunque sea un instante, que su vida vale, que hay un sentido más allá de lo que ahora duele.
Jesús, enséñame a ser instrumento tuyo: que mi forma de mirar, de escuchar, de estar, pueda llevar consuelo a alguien.
Enséñanos a llevar esperanza, a acompañar, a sostener.
A estar donde Tú estarías.






