HOPE HUNTERS
Hace un mes celebramos con el Papa León XIV el Jubileo de los jóvenes en Tor Vergata. Esos días nos encontramos con auténticas historias de esperanza que empezamos a contarte hoy.
Mi nombre es Gaby, tengo 26 años, vivo en Cabo San Lucas, Baja California Sur, y estudié pedagogía.
Decidí viajar al Jubileo de los Jóvenes como coordinadora de un grupo por la huella que dejó en mí la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia. Aquella experiencia me transformó profundamente y me acercó mucho a Dios.
Para prepararnos ante una gracia tan grande, quisimos realizar primero una acción de voluntariado. Después de varias gestiones encontramos una Casa de adultos mayores en Italia. Fue sorprendente ver cómo logramos conectar con personas de entre 70 y 100 años, incluso sin compartir el mismo idioma.
Si tuviera que resumir este voluntariado —y todo lo vivido en el Jubileo— en una sola palabra, sería bondad. Me impresionó la bondad de la gente en cada momento. La humanidad es enorme, y aunque como jóvenes buscamos ser independientes —lo cual es valioso—, con el tiempo descubres que no estamos hechos para vivir aislados.
Sea cual sea la edad, creo que todos necesitamos aprender a vivir con otros y a cuidar de otros. Desde mi vocación como pedagoga, me ilusiona poder orientar en ese camino; es, para mí, una forma muy concreta de sembrar esperanza.







