Favores

Algunos favores concedidos por Encarnita Ortega

En julio de 2004 supe que un chico amigo mío había sufrido un accidente cardiovascular mientras practicaba la pesca deportiva de caña en el puerto viejo de San Sebastián (Guipúzcoa). Es muy comunicativo que siempre ha llenado de alegría a su familia. Le conocí poco tiempo después de trasladarme a San Sebastián, un día que me abordó por la calle para saludarme, mientras me recordaba a su abuelo, un médico, supernumerario del Opus Dei, que había fallecido.

Sentí muchísima pena al conocer su accidente pues el diagnóstico de los médicos era que muy probablemente iba a fallecer y, si salía del coma, quedaría como un vegetal, ya que los servicios sanitarios llegaron muy tarde para atenderle y el cerebro había permanecido sin riego demasiado tiempo.

Por aquellos días de julio había llegado a mis manos la estampa para la devoción privada de la Sierva de Dios Encarnita Ortega, y acudí a su intercesión para que se recuperara. Era el primer favor que pedía, por mi parte, a la Sierva de Dios. Me encaré con Encarnita diciéndole en mi oración unas palabras parecidas a estas: “Encarnita, tú que escuchaste tantas penas y preocupaciones de mujeres fieles de la Prelatura, compadécete de la madre de Rufo y pídele al señor que este chico sane del todo”.

Además de esta oración, encomendé muchísimo su salud, especialmente el 16 de julio, memoria de Nuestra Señora del Carmen. Pocos días después, supe que iba recuperando la conciencia y el habla. Los médicos comentaron a sus padres que aquello era un milagro. Más tarde, tengo entendido que le practicaron una intervención cardíaca para tonificar su corazón. Actualmente, que yo sepa, hace vida normal.

Como pienso que la intercesión de Encarnita Ortega ha tenido mucho que ver en este hecho que relato, lo comunico a la Oficina para las Causas de los Santos de la Prelatura del Opus Dei.

R.H.U.

San Sebastián, España

Me encontré con una amiga que estaba desconsolada. Su situación familiar era insostenible por la actitud de un hijo adolescente y los problemas que estaba creando en la convivencia. Esto sucedía desde hacía meses, y mi amiga no resistía más. Al verla así, le pedí a Encarnita que se solucionaran las cosas. Días más tarde me dijo que era milagroso lo que había sucedido: su hijo estaba cariñoso, centrado en los estudios que había elegido, y los problemas de convivencia habían desaparecido.

Al ser tan increíble el cambio, lo escribo.

A.G.A.

Gijón, España

Desde hace más de un año vive con mi madre una chica de la India. Le correspondían casi dos meses de vacaciones y se iba durante ese tiempo a su país. Busqué alguien que la pudiese sustituir cuando llegara el momento. Como no encontré, decidimos repartirnos este tiempo entre mi hermano y yo.

La primera en ir fui yo. Enseguida me di cuenta de que entre atenderla y hacer lo ordinario no me daba tiempo. Empecé a buscar a alguien que me ayudara y, sobre todo, que luego se quedara cuando yo me fuera. Tarea nada fácil en los meses de julio y agosto.

Durante los quince primeros días no encontré a nadie. Al cabo de estos días, me dieron una estampa de Encarnita y, como a ella le suelo encomendar todos los asuntos de la atención de mi madre, le dije que me consiguiera una empleada. Al quinto día de rezarle conseguí una persona estupenda, sin problemas de horario, pero que se tenía que ir a su país el 9, el 15 o el 25 de agosto. Han pasado las dos primeras fechas sin que se le arreglara el viaje y se irá cuando haya vuelto la otra persona para quedarse en casa.

Estoy muy agradecida a Encarnita.

C.R.S.

Sant Cugat del Vallés (Barcelona)

Hace quince días empecé a pedir a Encarnita que trasladaran a mi hermana a trabajar cerca de Jaén,  donde reside y, si era posible, a la misma capital. Desde hace cuatro años tenía su plaza fija en Cazorla. Por su situación, le suponía mucha dificultad viajar todas las semanas a esa ciudad.

Existían, además, otrassituaciones familiares que hacían más necesario que viviera en su casa en Jaén. En varias ocasiones le habían prometido el traslado, pero nunca se había llevado a término. Este año, antes de empezar el curso, se me ocurrió que Encarnita podía ayudarnos. Empecé una novena pidiéndole que, al finalizarla, se resolviera todo. A los siete días empezó a surgir la posibilidad del traslado a Martos, a 20 km. de Jaén. A los catorce días de comenzar mi petición, le comunicaron a mi hermana que tenía plaza en un colegio céntrico de la capital. Estoy contándolo a muchas personas para que se animen a acudir también a Encarnita.

M.P.G.A.

Jaén

Tengo una hermana que lo ha pasado muy mal económicamente a raíz de su separación matrimonial. Con esfuerzos increíbles, sacó adelante a su hija, pero ahora con 51 años se encuentra sin fuerzas para seguir luchando. El trabajo que tiene no es adecuado para su edad.

Le pedí a Encarnita un imposible: que encontrara un trabajo para el que tuviera condiciones y supusiera un descanso evitando tantas tensiones. En un par de semanas le llamaron de una empresa y comenzará a trabajar. Repito que es un gran favor teniendo en cuenta su edad. Estoy muy agradecida.

C.V.M.

Valencia

Agradezco a Dios, por intercesión de Encarnita Ortega, la conversión de mi padre que desde hace mucho tiempo estaba lejos de la fe católica. En julio de 2004 sufrió una operación en la pierna y había encomendado a Encarnita su recuperación física. Sabía que era un pedido difícil, pero no desistí y seguí pidiendo a Dios su curación física y, si no fuera posible, la curación espiritual. Mi padre sigue sometiéndose a tratamiento para la cicatrización de su pierna pero, para mi sorpresa y alegría, supe en septiembre de 2005 que tomó la decisión de acercarse a la Iglesia Católica y a los sacramentos. Creo que Encarnita ayudó a mi padre en ese proceso de conversión a Dios.

D.M.E.

Roma

Una de mis nietas vivía en el campo cerca del Mar del Plata con sus padres y nueve hermanos. Es de un carácter muy fuerte y orgulloso y se llevaba pésimamente con sus padres; es muy intransigente. A los 18 años quiso ir a vivir sola a Mar del Plata y, ante la rotunda negativa de sus padres, esperó a cumplir 21.

A pesar de que su padre le dijo que si se marchaba nunca más la iba a recibir en su casa, se marchó el mismo día de su cumpleaños. En Mar del Plata pasó un año y medio muy malo, sin conseguir ningún trabajo estable. Vivió en pensiones o en casas de amigas; no le pagaron nunca los pequeños trabajos que conseguía. Y entonces acudió a su abuela en Buenos Aires. La recibió, pero siempre haciéndole comprender que había obrado mal y que tendría que buscarse ella un trabajo y un lugar dónde vivir. Angustiada por la vida que llevaba mi nieta lejos de su familia, la encomendé mucho a Encarnita.

Al llegar a Buenos Aires, pasó dos meses en mi casa, consiguió un trabajo fijo en un pensionado de señoras con buen sueldo, casa y comida con las hermanas de una Congregación. El haber venido a buscar refugio en casa de la abuela y haber conseguido un trabajo sin haber hecho ella ni nosotros nada por conseguirlo, lo atribuyo a la intercesión de Encarnita y le estoy sumamente agradecida, y le sigo encomendando a todos mis nietos.

M.B.M.

Buenos Aires

A los pocos días de haberme dado de alta en Internet, sufrí una migración ilegal a otra compañía que me dejó sin servicio. Me costó mucho conseguir servicio en la nueva compañía, y el que me dieron era malísimo, así que, después de un mes de desatención, logré darme de baja sin los problemas que normalmente ocurren en estos casos.

Había encomendado el asunto a Encarnita y obtuve la gracia que le había pedido. Con toda celeridad, volví a darme de alta en la compañía anterior y el servicio fue muy bueno. Posteriormente, me ayudó a resolver situaciones delicadas. La última me ocurrió cuando intenté conectar una impresora. Leídas las instrucciones, fue imposible conectarla. Le volví a pedir el favor y, al primer intento, se puso en funcionamiento. No tengo ninguna duda de las diversas gracias obtenidas por mediación de Encarnita y dejo constancia.

C.C.G.

Barcelona

Tengo una prima, que es además amiga mía, a la que diagnosticaron un cáncer hace varios años. Ha estado en tratamiento continuo, y últimamente estuvo peor con la aparición de derrames pleurales, utilización habitual de oxígeno, etc. Se considera católica pero ni se confesaba ni daba importancia a la Santa Misa del domingo. En una ocasión, le hablé del sacramento de la confesión, de la asistencia a la Santa Misa y de recuperar la vida de piedad, así como el trato con la Virgen del Pilar, de la que había sido devota.

Comencé una novena a Encarnita, rezando su estampa todos los días. Hablé con ella con ocasión de un aniversario familiar y me comentó que mis oraciones le estaban haciendo efecto: había ido al Pilar y se había confesado. Continúo rezando a diario pidiendo su salud física y espiritual, pero el primer favor ya me lo ha concedido, por lo que quiero dejar este testimonio.

C.A.M.

Vitoria (Álava)

Mi hermano atraviesa una difícil situación económica. Empecé a encomendárselo a Encarnita, pidiéndole que nos diera luces para ver qué medios podríamos poner para mitigar algo el problema. Mi cuñada tiene un grado de incapacidad laboral muy elevado. Como hace tiempo trabajaron unos años en Suiza, decidieron hacer los trámites para solicitar en aquel país la pensión de invalidez correspondiente a los años cotizados allí. Pasados unos meses en espera de la contestación, le vino aprobada, aunque no en el porcentaje de minusvalía que tiene. Para mí ha sido la respuesta de mi oración a Encarnita, y lo considero un favor que Dios nos concede por su intercesión, tanto por haber movido a mi hermano a solicitarlo, como por haber venido aprobado.

No sabemos la cantidad que será, porque son pocos los años que estuvieron allí, y además contamos con que hay que esperar unos meses para que el cobro se haga efectivo, pero lo que sea nos ha dado mucha alegría, y yo le estoy muy agradecida.

C.O.B.

Santiago de Compostela