Recuerdos del viaje pastoral a Uganda

La labor del Opus Dei comenzó en Uganda en 1996. En 2006, D. Javier (el segundo sucesor de San Josemaría) visitó la “Perla de África”. El viernes 20 de diciembre de 2019 Mons. Fernando Ocáriz aterrizó en la tierra de los mártires.

Uganda (20-22 de diciembre)

Domingo 22

Por la mañana, el prelado del Opus Dei tuvo un encuentro con fieles de la prelatura. Ante la proximidad de la fiesta de la Navidad, Mons. Ocáriz animó a las presentes a mirar al niño Jesús y ver reflejado en él el amor infinito que Dios tiene por cada uno de nosotros.

Tish hizo una pregunta que provocó las risas del auditorio. Comentando la idea de san Josemaría, de que debemos el 90% de la vocación a los padres, quiso saber que a quién debemos el 10% restante. El prelado subrayó que la vocación depende sobre todo de la gracia de Dios. Sin embargo, aclaró que Dios cuenta con la colaboración de los padres a través de la educación.El otro 10% dependerá del entorno, de nuestros amigos y de la educación que recibamos, señaló.

Jacinta preguntó sobre cómo perseverar en la vocación, a lo que Mons. Ocáriz respondió con una idea que san Josemaría recogió en el último punto de Camino: El Amor. —Enamórate, y no "le" dejarás. Al finalizar el encuentro, el prelado saludó a varias familias, a las que impartió su bendición.

Por la tarde, Mons. Ocáriz visitó al arzobispo de Kampala, Cyprian Kizito Lwanga, que quiso agradecerle el trabajo de los fieles de la Prelatura en su diócesis. El prelado, a su vez, le agradeció el trabajo de la Iglesia en Kampala y le aseguró sus oraciones por todos los proyectos de la diócesis.

En otra tertulia con personas de la Obra de Uganda, insistió especialmente en la responsabilidad de cada uno de rezar por el Santo Padre y por la Iglesia. Hubo preguntas sobre los medios de comunicación social, la generosidad en la familia, la ética profesional y social, el apostolado con los sacerdotes, etc. A finalizar este encuentro, se plantó un árbol conmemorativo de su vista con el que se puso punto y final al viaje pastoral del prelado del Opus Dei a Kenia y Uganda.

Sábado 21

Mons. Ocáriz hizo referencia a la breve peregrinación que había realizado esa mañana al Santuario de los Mártires de Munyonyo: el significado del martirio; su testimonio de fe. Para esos mártires -el más joven de ellos tenía 14 años- valió la pena dar sus vidas para permanecer fieles a Cristo. “También nosotros podemos ser santos, dar testimonio... sobre todo en nuestra vida cristiana ordinaria, en nuestra oración, en nuestro trabajo, en nuestra familia, en nuestro deporte, en nuestro descanso, en todo”, señaló.

Explicó que la santidad en la vida ordinaria no consistía en llegar a ser completamente perfectos, sin defectos, sino en “crecer en el amor a Dios y en el servicio a los demás, en la amistad personal, honesta, con los demás”.

Viernes 20

Después de su visita a Kenia, el prelado del Opus Dei llegó a Uganda el viernes 20. Al día siguiente por la mañana tuvo un encuentro con un grupo de estudiantes universitarios y jóvenes profesionales en el Centro de Estudios Tusimba.


Kenia 14-20 de diciembre

En 9 minutos, se resumen algunos momentos del viaje pastoral que Mons. Fernando Ocáriz realizó a Kenia del 14 al 20 de diciembre de 2019.

Jueves, 19 de diciembre

Después de reunirse con los órganos directivos de la Universidad de Strathmore, Mons. Ocáriz, en calidad de Gran Canciller, tuvo un encuentro con el personal y los estudiantes de la Universidad. El Coro de Strathmore fue el encargado de darle la bienvenida.

Al comenzar, Mons. Ocariz recordó cómo el fundador del Opus Dei había pensado en la Universidad muchos años antes de que se iniciara. Animó a profesores y estudiantes a trabajar de forma interdisciplinar y, más concretamente, a los estudiantes les alentó a sentir la responsabilidad de aprovechar los conocimientos y así luego poder utilizarlos en servicio a la sociedad.

Durante el turno de preguntas, la Dra. Magdalene Dimba preguntó al prelado sobre cómo utilizar la investigación académica para fomentar el crecimiento del país en todos los ámbitos. En la misma línea, Philip quiso saber cómo contribuir a la mejora social de las personas que viven en barrios marginales. Ian Wairua -que le regaló al Padre, de parte de todos, un libro sobre Kenia y tres jirafas de cristal kitengela-, preguntó cómo ayudar a los estudiantes en el uso de las redes sociales. El prelado le dijo que la clave es enseñarles a usar bien su libertad para tomar las decisiones correctas, y que la verdadera amistad es siempre un contacto real, físico y no virtual.


A continuación, Mons. Ocáriz bendijo la imagen de San José en el Santuario de la Sagrada Familia y plantó un árbol conmemorativo de la visita.

Por último, tuvo un encuentro con matrimonios que trabajan en programas de orientación familiar. Les animó a ir adelante con esta labor a pesar de las dificultades, y así formar familias unidas que den estabilidad en la sociedad.

Miércoles, 18 de diciembre

Por la mañana, el prelado del Opus Dei visitó el Eastlands College of Technology, donde fue recibido por un grupo de estudiantes. Se trata de un centro de formación profesional situado en uno de los barrios más necesitados de Nairobi.

El prelado del Opus Dei visitó el Eastlands College of Technology

A su llegada, el prelado fue recibido por el Godfrey Madig, presidente de la junta directiva. Tras rezar unos momentos en la capilla, Mons. Ocáriz estuvo con el personal del centro: les animó a realizar bien su trabajo y a superar los obstáculos que se pudieran presentar en Eastlands. “Es un gran trabajo el que estáis haciendo aquí”, dijo antes de marcharse, considerando el amplio servicio social que presta esta institución.

A continuación, el presidente de la junta directiva mostró a Mons. Ocáriz una maqueta de como quedará el complejo del Eastlands College una vez finalizado, y juntos visitaron algunos de los talleres guiados por alumnos del centro. La visita terminó en las instalaciones deportivas, donde Mons. Ocáriz plantó un árbol conmemorativo de su visita.

“Es un gran trabajo el que estáis haciendo aquí”, les dijo Mons. Fernando Ocáriz

Por la tarde, el prelado tuvo un encuentro en el colegio Kianda con las jóvenes que frecuentan los centros del Opus Dei en Kenia. A su llegada le cantaron “Jambo Bwana”, una canción de bienvenida en swahili.

Mons. Ocáriz les animó a aprovechar la formación espiritual que reciben y les recordó que “con Jesús, todas podéis acercar a la gente a Dios, como los apóstoles y los santos”.

D. Fernando pidió a las jóvenes que rezaran por el Santo Padre, recordándoles que el día anterior había sido su cumpleaños

Jelina mostró al prelado el bastón de mando que usan los padres de su comunidad (Samburu), y que significa ser cabeza de familia que la mantiene y protege. La joven aprovechó para peguntar cómo mostrar el agradecimiento a los padres. Mons. Ocáriz respondió que un modo fundamental era rezar por ellos a diario y ser agradecidos.

Rosa y Vanetine preguntaron cómo discernir la propia vocación y superar el miedo al compromiso tanto en el celibato como en el matrimonio. El prelado respondió que la vocación, en ambos casos, exige sacrificio. “Todos tenemos una vocación: ser santos y ser apóstoles. Dentro de esa llamada general, hemos de descubrir nuestra propia vocación particular. Pídele al Señor en la oración que te dé luz y fortaleza para hacer su voluntad”, dijo.

“Todos tenemos una vocación: ser santos y ser apóstoles. Dentro de esa llamada general, hemos de descubrir nuestra propia vocación particular”

Ante la pregunta de Assumpta, una joven sudanesa, el prelado habló de la necesidad de perdonar. “Una señal clara de que uno ha perdonado es la determinación de rezar por aquellos que nos han ofendido”.

Igualmente instó a las jóvenes a rezar por el Santo Padre, recordándoles que el día anterior había sido su cumpleaños.

Martes, 17 de diciembre

Mons. Fernando Ocáriz charló un rato con 15 familias procedentes de diversas ciudades del país, y que le trajeron algunos regalos: una escultura, libros de catecismo para niños escritos por uno de los presentes, un belén y café de las plantaciones kenianas. También saludó a algunas jóvenes que reciben formación cristiana en el club juvenil Faida.

Luego visitó Kibondeni College of Catering and Hospitality Management, un centro de formación en el sector de la hostelería, que está ayudando especialmente a las jóvenes a capacitarse profesionalmente y así mejorar su nivel de vida. Kibondeni cumple 50 años de actividad. Para celebrar ese aniversario, el prelado, los responsables del centro y algunas alumnas, acudieron a una capilla y allí se cantó un himno en kiswahili a la Virgen. Sheila, una joven que recibió el bautismo hace poco tiempo, encendió la vela que había recibido durante el sacramento, mientras que Bakhita -hija menor de la recepcionista del colegio- dejó un ramo de flores.

El prelado, con la ayuda de Tyler y Joseph, hijos de miembros del personal, plantó una palmera Thika junto a la ermita de la Virgen. Luego todos celebraron el aniversario con un pastel elaborado por las alumnas.

Lunes, 16 de diciembre

El prelado predicó en inglés en la escuela Kianda a un grupo de mujeres del Opus Dei. “Todas y todos podemos ser colaboradores de Dios. Eso es algo que va más allá de nuestras propias habilidades y talentos, y requiere superar obstáculos internos y externos. Hagamos como san Josemaría: con una gran fe, miremos hacia el futuro con optimismo sobrenatural”.

Este optimismo, dijo, se basa en el amor de Dios por nosotros: “Si Dios está con nosotros, ¿quién está contra nosotros?, dice la Escritura. Dios Padre nos ha dado los medios para vencer en nuestra lucha personal y ser fructíferos en nuestro apostolado. Como a menudo subrayaba nuestro fundador: El único camino para nosotros es la oración: ¡oremos! Si oramos constantemente, seremos capaces de ver con los ojos de Dios, verlo a Él en cada tarea y en cada persona”.

El resto del día lo dedicó a trabajar con los organismos de gobierno de la prelatura en Kenia y a reunirse con personas del Opus Dei en pequeños grupos.

Domingo, 15 de diciembre

El prelado acudió a la Universidad de Strathmore (campus de Madaraka) para reunirse con un grupo de fieles de la Obra. Le recibieron algunos que viven en Tanzania.

Nicolás -el primer supernumerario de África- le regaló una pequeña estatua de unos pastores y Leshan, que es de la tribu Maasai, un collar decorativo que visten los hombres de su comunidad. Algunos procedentes de la costa lo nombraron anciano “mijikenda” en una breve ceremonia.

John, que es director de una escuela, preguntó a Mons. Ocáriz cómo lograr educar a los alumnos más allá de los méritos académicos: “Una verdadera educación se dirige al intelecto, sí, pero también a la voluntad y al corazón”, explicó el prelado. Hay cosas que se enseñan por cómo los profesores tratan a los estudiantes, haciéndoles sentirse únicos, y además rezando por ellos.

Robert, un hombre de negocios y padre de cuatro hijos, pidió un consejo sobre cómo lidiar con la corrupción que encuentra a veces en su trabajo. Mons. Ocáriz recordó que la Conferencia Episcopal del país ha lanzado recientemente una campaña para animar a los católicos a no ceder a la corrupción. “Tú, por tu parte, cumple tus deberes profesionales lo mejor que sepas y puedas; y anima a los demás a hacer lo mismo. Si encuentras a alguien corrupto, desprecia la corrupción, pero no a la persona. No le mires como a alguien peor que tú, piensa en cómo ayudarle, por su bien y por el del país”.

Por la tarde, visitó el colegio Kianda, donde fue recibido con los típicos saludos y bailes africanos. Algunas de las asistentes, que vestían ropas tradicionales y llevaban regalos en la cabeza, le saludaron en los dialectos locales. El prelado mencionó que ese recibimiento le había hecho pensar en la alegría que debemos tener en Adviento, una alegría que debemos contagiar a los demás, incluso en tiempos de prueba.

Durante la tertulia, se dieron noticias de algunas de las iniciativas de desarrollo social en las que estaban involucradas varias de las participantes. Por ejemplo, Domtila habló de su “Centro de Crisis de Embarazo” para chicas jóvenes en Kibra, un barrio marginal de la ciudad, y de las vidas de los bebés y de las mujeres que se habían salvado gracias al trabajo que allí desarrollan.

Virginia habló de la importancia de vivir la pobreza material y espiritual; Eunice le contó que está esperando un hijo; María le preguntó sobre cómo hablar a los demás de Jesucristo; Mónica y Jennifer le invitaron a visitar la parte oriental del país e incluso le regalaron una mochila y unos binoculares con los que poder apreciar los parques naturales de Kenia…

Rose quiso saber cómo debe afrontar un cristiano una enfermedad terminal. “Piensa mucho en Nuestro Señor y en cuando, durante su Pasión, tuvo que soportar la sensación de haber sido abandonado por Dios. Míralo en la cruz y abandónate así en las manos del Padre”.

Sábado, 14 diciembre 2019

Le recibieron en el aeropuerto de Nairobi las familias Njais, Sibondos y Beauttahs, junto con el vicario del prelado en África del Este, Silvano Ochuodho.

Varias familias recibieron a Mons. Fernando Ocáriz en el aeropuerto de Nairobi

Al igual que en otros viajes, monseñor Ocáriz dedicará mucho tiempo a las personas de la Obra y quienes participan en los medios de formación en los dos países a los que acudirá.

Además, visitará algunas iniciativas, como Strathmore University, Eastlands College of Technology, un proyecto para formar a microempresarios y a técnicos eléctricos y de automoción dirigido a jóvenes procedentes de entornos desfavorecidos; y Kibondeni College, una escuela de hostelería que cumple ahora 50 años