“Recen para que seamos los sacerdotes que Cristo desea”

El próximo 26 de mayo recibirán la ordenación sacerdotal en Roma 38 fieles de la Prelatura. En este artículo hemos agrupado algunos testimonios de los futuros sacerdotes.

Opus Dei - “Recen para que seamos los sacerdotes que Cristo desea”

Justin Gillespie, un norteamericano de anchas espaldas, que con sus casi dos metros ve el mundo desde las alturas, es uno de los 38 fieles del Opus Dei que recibirán la ordenación sacerdotal en Roma el próximo 26 de mayo de manos de Mons. Javier Echevarría.

Justin explica que empezó a vivir el espíritu del Opus Dei "poco a poco, y descubrí durante ese tiempo una paz y una felicidad que no había sentido antes". Licenciado en Literatura Inglesa, el futuro father Justin añade que la vocación le abrió nuevos horizontes en un camino no siempre fácil: “La vocación cristiana no es como recibir un mail o una llamada telefónica de Dios que te dice: Hey, Justin, I've got a plan for you (¡Hey, Justin, tengo un plan para ti!)". Es un proceso que requiere "mucha oración y, a veces, tiempo".

“LA PRIMERA MISA, POR EL ALMA DE MI PADRE”

La ordenación tendrá lugar en la Basílica de San Eugenio, a las 4 de la tarde. Durante la semana previa, los ordenandos se preparan espiritualmente, ensayan la ceremonia, y solicitan oraciones por sus personas y su fidelidad.

Andrés Felipe Suárez, de Colombia.

Sus parientes y amigos acuden a Roma de los cinco continentes, aunque no todos los familiares podrán estar presentes: "Mi padre se llamaba Emilio y falleció cuando yo tenía apenas trece años —relata el colombiano Andrés Felipe Suárez—. Amaba el mundo y las conversaciones sobre temas interesantes. Había sido bautizado y tenía cariño a la Vírgen María desde su infancia, pero huía de cualquier manifestación pública de religiosidad. Tengo de él un recuerdo agradecido, lleno de cariño y admiración. Desearía poder celebrar mi primera Misa en Medellín por su alma".

“SAUDADE DO MEU RIO DE JANEIRO!”

Los futuros sacerdotes provienen de 17 naciones. Aunque la mayoría de ellos llevan viviendo un largo periodo lejos de sus países, mantienen a flor de piel los recuerdos de su tierra natal. Pedro Willemsens es de Río de Janeiro, y al preguntarle por su ciudad no puede contener un suspiro de "saudade do meu Rio de Janeiro!" (¡qué añoranza de mi Río de Janeiro!) Comenta que los años vividos en Europa le han llevado con frecuencia a desear su ciudad “más bonita, sin la pobreza y miseria que castiga a algunos de mis paisanos”.

Pedro Willemsens, brasileño de Río.

Los caminos que les han conducido al Opus Dei, y más tarde al sacerdocio, son variados. Leonardo Bravo, mejicano, cuenta que durante tres años declinó las diversas invitaciones para participar en medios de formación cristiana en un centro del Opus Dei: "Debía fidelidad a mi bolita (grupo de amigos) y, por lo tanto, existía una ley no escrita que me prohibía pisar el centro".

Los candidatos al sacerdocio coinciden en su cariño a Benedicto XVI y a Juan Pablo II. Fabrizio Melchiori, oriundo de Argentina, estuvo en la Plaza de San Pedro la noche de la muerte de Karol Wojtyla. "Pude rezar delante de sus restos mortales tras sólo cinco horas de cola. El clima era excepcional. A pocos metros había un grupo de musulmanes en actitud de profundo respeto; un poco más allá una señora napolitana que apenas podía tenerse en pie; a mi derecha un joven polaco extenuado tras un día de camino en autostop para ver a su Papa".

El irlandés Brendan O'Connor, el mayor de quienes se ordenan, conoció personalmente a San Josemaría: "Tuve el privilegio de estar con él un par de veces en 1973. Me quedó grabado su contagioso optimismo, su afecto y gratitud personal".

“MIS PADRES ESTÁN MUY FELICES”

El fundador del Opus Dei decía que el 90% de la vocación se debe a los padres. El mejicano Ricardo Furber palpó esta realidad desde pequeño: "De mis padres, tengo bien grabada en la cabeza, sus desmañanadas para llegar, todos los días, a la misa de las 7. Nunca me insistieron en que les acompañara, aunque el domingo era diferente. Ese día nos pedían que fuésemos juntos. Cuando mi padre me llevaba al colegio, rezábamos algunas oraciones a la Virgen. Antes de acostarnos, teníamos la costumbre de dar las buenas noches a nuestros padres, y ellos aprovechaban para hacernos la señal de la cruz en la frente".

Paolo Arcara, de Como (Italia), comenta: "Creo que mis padres están muy felices de mis decisiones y, sobre todo, de verme contento. Todo esto compensa, con abundancia, la lejanía de casa que, alguna vez, se haya podido notar".

EL COMPROMISO DE LOS LAICOS

El holandés Eugen Graas.

Al acercarse el momento de la ordenación, Eugen Graas, holandés, resalta el papel fundamental de los fieles laicos en la construcción de la Iglesia y en la evangelización de la sociedad: "El sacerdocio juega un papel esencial en la vida de la Iglesia, que gira alrededor de la Eucaristía. Pero son los fieles laicos los que cristianizan desde dentro la sociedad y la hacen más justa mediante su dedicación a la familia, su actitud ética en el trabajo y su compromiso en las estructuras sociales".

Fabio Quartulli es parisino. Su pasada pertenencia a la célula comunista Ho Chi Minh le ha otorgado una cierta celebridad entre sus compañeros de ordenación. Ahora le preguntamos: ¿Qué queda todavía de la militancia comunista? Y responde: "una gran preocupación por los países del Este de Europa, particularmente por Rusia (...) y un especial cariño por las iniciativas sociales que los fieles del Opus Dei promueven en todo el mundo".

CONGO: UN SUFRIMIENTO QUE GOLPEA LA CONCIENCIA

Freddy Ngandu, del Congo.

Tras la ceremonia del 26 de mayo, los nuevos sacerdotes comenzarán sus labores pastorales en los cinco continentes. El congoleño Freddy Ngandu describe la situación de su país como "un grito de desamparo continuo que golpea en la conciencia de cada congoleño". Y continua: "Vale la pena llevar a los demás la formación y la experiencia adquirida durante mi estancia en Roma. Es poco, pero es algo que puede servir al país".

Un sentir común de los futuros sacerdotes es el que expresa el venezolano Luis Armando Silva: “Nos sabemos sostenidos por las oraciones de muchas personas. Las necesitamos para responder generosamente a este gran don. Recen para que seamos los sacerdotes que Cristo desea”.

Los nombres de los 38 ordenandos y su país de origen son:

Brendan O'Connor (Irlanda); Eugen Graas (Holanda); Francisco Vera Zorilla (Estados Unidos); Andrew Paris (Australia); Stephan Patt (Alemania); Félix Antonio Navarro Pérez (España); Ignacio Barrera Rodríguez (España) Santiago Álvarez Avello (España); Eduardo Gil Sáenz (España); Ignacio Carriazo Hernández (España); Efraín Guillermo Hennessey Preciado (Colombia); Pablo Pérez-Rubio Villalobos (España); Andrea Cumin (Italia); Lloyd Mercado Singco (Filipinas); Leonardo de Jesús Bravo Gutiérrez (Méjico); Luis Armando Silva Ortiz (Venezuela); Andreas Paul Kuhlmann (Alemania); Estanislao Mazzuchelli Urquijo (España); Juan Manuel Varas Arias (Chile); Andrés Felipe Suárez Berrío (Colombia); Josemaría Hernández Blanco (España); Fernando Rafael Milán Fitera (España); Fabio Quartulli (Francia); Carlos Villar López (España); Randifer Estacio Boquiren (Filipinas); Frédéric Ngandu Muteba (Rep. Dem. del Congo); Francisco José Olalla Gallo (España); Paolo Arcara (Italia); Pedro Willemsens (Brasil); José Ricardo Furber Cano (Méjico); Justin Edward Gillespie (Estados Unidos); Fabricio Melchiori Herlax (Argentina); Anthony Njugi Gichuki (Kenia); José María Lix-Klett Adduci (Argentina); Hugo Aníbal Dávila Andrade (Guatemala); Carlos Ruiz Montoya (España); Pablo María Edo Lorrio (España); Gabriel Fernández Castiella (España).