«Recorred vuestro camino de sacerdotes poseídos por la alegría del Evangelio»

Tres fieles del Opus Dei han recibido la ordenación sacerdotal en el santuario mariano de Torreciudad de manos de Mons. José María Yanguas, obispo de Cuenca.

Homilía de Mons. Yanguas


El obispo de Cuenca (España), José María Yanguas, confirió hoy la ordenación sacerdotal a tres diáconos de la prelatura del Opus Dei, un diseñador gráfico y dos filólogos, en una ceremonia celebrada en el santuario mariano de Torreciudad, en Huesca.

Los nuevos sacerdotes son los españoles Javier Pérez León, diseñador gráfico de 55 años, el filólogo de 57 años Gabriel Robledillo, y el mexicano Emanuel Estrada, también filólogo, nacido en Monterrey hace 42 años.

En un ambiente festivo y de agradecimiento a Dios, los nuevos presbíteros estuvieron acompañados por el prelado del Opus Dei, monseñor Fernando Ocáriz, así como por numerosos familiares, amigos y colegas.

El obispo de Cuenca les pidió con la Iglesia ser “sacerdotes alegres, llenos del amor de Dios, deseosos de sacrificaros sin reservas”, asumiendo “gozosamente” su nuevo oficio, “poseídos por la alegría del Evangelio”, como nos pide el Papa Francisco.

El sacerdocio no es oficio de media jornada, es vocación, pasión que consume, ambición de llegar a todos

Monseñor Yanguas destacó que el sacerdocio “no es oficio de media jornada, es vocación, pasión que consume, ambición de llegar a todos”. Pidió a los nuevos sacerdotes ser “hombres de oración”, que ejerzan “un ministerio de consolación” y que sean “amables”, porque “aman a todos y hacen amable la verdad que es Cristo”.

“Sed hombres de oración” fue una constante en la homilía, para una santidad que esté lejos de “los síntomas de tibieza, monotonía o indiferencia”, con el ejemplo de la vida santa de san Josemaría, que “fue y sigue siendo modelo de sacerdotes”, dijo el obispo.

Larga trayectoria profesional

Javier Pérez León, diseñador gráfico nacido en 1963, en Jimena (Jaén), destaca tras su ordenación sacerdotal “el deseo de ser servidor, con los brazos abiertos a todos”, “mediador entre Dios y los hombres”, en expresión del Papa Francisco. “No quiero ser estorbo a la acción de Dios y me gustaría ser sacerdote a la medida del corazón de Cristo, tal como pedía san Josemaría”.

Como diseñador, a la hora de difundir la figura de Jesucristo, señala que “eliminaría el exceso de palabras y usaría un lenguaje multimedia, sin reducirlo a eslóganes y efectos visuales, potenciando la atención a cada persona”.

No quiero ser estorbo a la acción de Dios y me gustaría ser sacerdote a la medida del corazón de Cristo

Gabriel Robledillo tiene 57 años y pertenece a una familia que emigró desde Jódar, en Jaén, a Cataluña. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona y trabajó 16 años en un matadero de aves en Bellvei del Penedés, además de colaborar en Calafell-Radio. Ha sido profesor durante 25 años y es doctor en Teología con una tesis sobre “La cruz en Calderón de la Barca”.

Robledillo se ordena “porque faltan sacerdotes” y “quiero vivir las bienaventuranzas, sin horarios, porque hay mucho trabajo”. Afirma que “no vale el café para todos y tenemos que llegar al corazón, dando a conocer a Jesucristo”.

El tercer nuevo presbítero es el mexicano Emanuel Estrada, filólogo nacido en 1976 en Monterrey y con una vida dedicada a la enseñanza y a la orientación familiar. Afirma que “quiero acompañar a muchos en su caminar, ayudar a que descubran la belleza de la fe cristiana, ser traductor simultáneo de las enseñanzas del Papa”.

Alegría de los familiares

Margarita Robledillo, hermana de Gabriel, estuvo muy emocionada y sintiendo mucho la ausencia física de sus padres. “Ya estuvimos en Roma y ahora aquí, en Torreciudad, estamos felices con mucha familia”.

Juan e Isabel son los padres de Javier Pérez León: “es un día de acciones de gracias”, “estamos muy contentos y el Señor ha escuchado nuestro ruego de tener un hijo sacerdote”. En 1964 cambiaron de aires y se fueron a Madrid, con Javier de pocos meses. Juan era cartero en Jimena y pudo situarse en Madrid, donde conoció el colegio Tajamar y pidió poco después la admisión en el Opus Dei.

Desde Monterrey han venido los padres de Emanuel. “Es una emoción muy grande, estamos muy contentos, ver cómo el Señor de lo pequeño hace cosas grandes, le pedimos que sea un sacerdote santo”. Lupita es la hermana menor, enfermera de terapia intensiva neonatal, y con Estela, su tía, resaltan “la gracia que esta ordenación supone para toda la familia”.