El Papa toma posesión de la cátedra de obispo de Roma

En la basílica de San Juan de Letrán, Benedicto XVI tomará posesión de la Cátedra de Obispo de Roma el próximo sábado 7 de mayo. Acabada la ceremonia, el Papa se desplazará a la basílica de Santa María Mayor para venerar el icono de la Virgen María "Salus Populi Romani".

El sábado, 7 de mayo, a las 17,30, Benedicto XVI presidirá una celebración eucarística en la basílica de San Juan de Letrán, catedral de Roma, con motivo de su toma de posesión de la Cátedra de Obispo de Roma, según anuncia hoy el arzobispo Piero Marini, maestro de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.

La comunidad eclesial de la diócesis de Roma acogerá a su nuevo obispo, Benedicto XVI, en la basílica del Santísimo Salvador, "madre y cabeza de todas las Iglesias". Los cardenales presentes en Roma, los miembros del consejo episcopal diocesano, los canónigos de la basílica lateranense y el consejo de párrocos prefectos concelebrarán con el Santo Padre.

Acabada la ceremonia en San Juan de Letrán, el Papa se desplazará a la basílica de Santa María Mayor para venerar el icono de la Virgen María "Salus Populi Romani", custodiado en esa iglesia.

Primer saludo desde su ventana

Por primera vez desde su elección como Papa, Benedicto XVI se asomó a la ventana de su estudio en el palacio apostólico para rezar el Regina Coeli y saludar a los miles de fieles que llenaban la Plaza de San Pedro.

"Por primera vez me dirijo a vosotros desde esta ventana -dijo- que la amada figura de mi predecesor hizo familiar a innumerables personas en el mundo entero. Domingo tras domingo, Juan Pablo II, fiel a una cita que se convirtió en una amable costumbre, acompañó durante más de un cuarto de siglo la historia de la Iglesia y del mundo, y nosotros seguimos sintiéndolo más que nunca cerca de nosotros".

El Santo Padre saludó con "afecto especial a las Iglesias Ortodoxas y a las Iglesias Ortodoxas orientales, que celebran este domingo la Resurrección de Cristo. A estos hermanos nuestros tan queridos, me dirijo con el tradicional anuncio de alegría: ¡Christós anesti! Sí, verdaderamente Cristo ha resucitado". El Papa subrayó que esperaba que la Pascua fuera para esas iglesias "una oración coral de fe y alabanza a Aquel que es nuestro Señor común y que nos llama a recorrer con decisión el camino hacia la comunión plena".

"Hoy empezamos el mes de mayo -prosiguió- con una memoria litúrgica muy querida por el pueblo cristiano, la de San José Artesano. Sabéis que yo también me llamo José", agregó en medio de los aplausos de los fieles, y explicó que esa festividad la instituyó el Papa Pío XII hace ahora cincuenta años "para subrayar la importancia del trabajo y de la presencia de Cristo y de la Iglesia en el mundo del trabajo". "Espero -dijo Benedicto XVI- que no falte el trabajo, especialmente para los jóvenes, y que las condiciones laborales respeten cada vez más la dignidad de la persona". El Papa saludó especialmente a los grupos presentes en San Pedro, entre ellos, ACLI (Asociaciones Cristianas de Trabajadores Italianos), que celebran este año el sesenta aniversario de su fundación.

Después, recordó a Juan Pablo II hablando de la Virgen María, a quien está dedicado el mes de mayo. "Con sus palabras y aún más, con su ejemplo, el Papa Juan Pablo II -dijo- nos enseñó a contemplar a Cristo con los ojos de María".

Una vez rezado el Regina Coeli, el Santo Padre dijo: "En estos días pienso a menudo en todos los pueblos que sufren debido a las guerras, a la enfermedad, a la pobreza. En particular, hoy me siento cerca de las queridas poblaciones de Togo, atribuladas por dolorosas luchas internas. Imploro para todas estas naciones el don de la concordia y de la paz".