Cuando en 2016 llegó a ser secretario al obispado, el padre Jasson Sempertegui no sabía conducir ni había tenido trabajos de oficina. A sus 26 años, acababa de ser ordenado como sacerdote hacía cuatro meses por monseñor Robert Francis Prevost —hoy Papa León XIV—, quien lo había convocado para apoyarlo con su agenda, sin que se conocieran mucho previamente.
—Él llegó y me dijo el primer día que estuve allí: “Necesito que me lleves a tal sitio”. Y yo le dije que no, porque no sabía manejar. Se quedó un poco sorprendido. “¿Cómo un sacerdote no sabe conducir?”, preguntó. Le expliqué que nunca me había hecho ilusión, ni los autos, ni sentarme en el volante. Su mente se descuadró un poco —cuenta Sempertegui entre risas—. “Yo aprendo si usted me enseña”, le dije así en plan de broma y él me contestó: “Te voy a enseñar”.
Y así ocurrió, agrega Jasson Sempertegui, pues el entonces sacerdote estadounidense, quien se había nacionalizado peruano, lo llevó a una explanada afuera de Chiclayo con el auto del obispado para que practicara. Chiclayo es la quinta ciudad más populosa de Perú y ahí Robert Prevost fue obispo durante ocho años, algo que dejó huella en el lugar. El pasado 8 de mayo, cuando se cumplió el aniversario del primer año del pontificado de León XIV, hubo celebración en las calles de la ciudad, bailes típicos, exposiciones de fotos y de algunos ornamentos litúrgicos. Llegaron delegaciones de distintas parroquias y se realizó una masiva misa que contó con la presencia del Presidente de la República de Perú, José María Balcázar.
“Acudió mucha gente y luego hubo un conversatorio en el que participé, junto a otros ponentes. En el descanso intermedio, la gente comentaba cosas como ‘qué hiciste el día que fue elegido Papa’. Todo el mundo se acuerda dónde estaba, qué hacía en el momento en que salió la fumata blanca”, relata Sempertegui, quien ha visitado ya en seis ocasiones a su amigo, el Sumo Pontífice, en el Vaticano.

—¿Han conversado de cuándo el Papa va a venir a nuestra región?
—Quiere venir a Chiclayo. A todos los sacerdotes que han pasado por allí nos lo ha dicho y ya lo anunció la Conferencia Episcopal Peruana, pero estamos a la expectativa de que se comunique oficialmente.
—¿Cree que el Papa visitará también algún país vecino?
—Yo creo que irá a esos países que Francisco no visitó, como Argentina y Uruguay. También es importante que se muevan las conferencias episcopales, los presidentes, que le haga esa invitación oficial y haya eventos importantes. Tienen que buscar ese motivo importante para que el Papa pueda ir, porque le gusta viajar. Él llegó a decirme una vez que llegó a tener 1millón de millas de vuelo. Osea, es una cosa de locos. Estar en un avión le encanta.
Jasson Sempertegui, hoy de 36 años, es originario de Chiclayo, el noveno de nueve hijos. “Me gusta decirles a las mujeres que vienen a la parroquia y tienen tres, cuatro hijos, ‘mi madre te gana’”, dice con el buen humor que lo caracteriza. Su familia vende cervezas “de toda la vida” en el pueblo, cosa que le causaba especial gracia a Robert Prevost. Sempertegui fue secretario del obispo desde 2016 a 2019, año en que emigró a Europa para cursar estudios de Filosofía en la Universidad Gregoriana de Roma y un doctorado en la Universidad de San Dámaso de Madrid.
Diez años atrás, en 2016, el hoy Papa tuvo un par de secretarios que no encajaron en el rol. Sempertegui se convirtió en la tercera opción y pensó que quizás tampoco era su lugar. “Siendo joven, yo quería hacer cosas, no estar sentado. En ese momento no lo entendí y sé que pude haber dicho que no, pues él no te imponía las cosas, sino que te las preguntaba: ‘¿Quieres ser mi secretario, quieres trabajar aquí?’. En perspectiva, te das cuenta de lo importante que es decir que sí a la Iglesia, y ser generoso con lo que te pida, aunque a veces no lo entiendas”.
La afición de León XIV por los autos se notó desde el día que llegó, cuenta el padre Jasson. Nunca tuvo chofer, siempre conducía él, con sus gafas oscuras, y siempre cuidaba mucho los autos. “Los curas, por lo general, no tienen autos, sino que les pertenecen al obispado, que los gestionan. Y él compraba unos nuevos, que a veces un poco llamaban la atención, pero él decía: ‘No hay que asustarse por eso, hay que comprar un buen auto’. A veces en una parroquia algunos sacerdotes iban un poco con pudor, decían: ‘Monseñor, ese auto de repente es demasiado’. Él respondía: ‘No, úsalo, que es útil para ir a los caseríos, a los pueblos’. Unas camionetas enormes, bonitas, que hasta ahora duran”.
No solamente compraba y vendía los vehículos, sino que los recogía. A veces iba a Lima para eso y de allí volvía manejando a Chiclayo, aproximadamente 800 km. “Y sabe mucho de motores —agrega Sempertegui—. Es que él de joven fue instructor de conducir, en Estados Unidos un par de años, y alguna vez trabajó también como chofer, para sobrevivir en los años que estuvo en la universidad estudiando Matemática”.
—¿Cómo recuerda la elección de León XIV?
—Yo estaba en Madrid, estudiando el doctorado, y estaba destinado en una parroquia, en un pueblo que se llama Colmenar Viejo, en las sierras de Madrid. Le había escrito al (ahora) Papa un correo un día antes del cónclave, el 6 de mayo, diciéndole que rezaba por él, que le dijera que sí al Señor si salía elegido. Me lo contestó ese mismo día,
—¿Y qué le respondió él?
—Sobre todo, agradecía el apoyo que le había dado, las conversaciones, la amistad, y me hablaba del amor a Cristo. Él pensaba continuamente que era imposible que un norteamericano fuera elegido como sucesor de Pedro. Creo que ya se sentía como alguien al que veían candidato, y entonces él continuamente decía: “Yo no puedo ser”. Se encomendaba a Dios, la situación debe generar un temor reverencial enorme.
Previo a entrar a la ilustre reunión que cambiaría su vida para
siempre, Robert Prevost pensaba en eso. “Yo creo que era algo que sonaba mucho en la prensa, y luego por esa tradición eclesial, de que nunca hay un Papa norteamericano, porque no se les debe dar mucho poder. Muchas leyendas así, que parece que no se pueden romper. Luego, él sí es muy sudamericano también, tiene esa riqueza que aporta mucho para la Iglesia. Además, tiene una experiencia interesante de vida, de recorrido eclesial”.
Latinoamericano como es, se viralizó una foto del entonces monseñor Prevost andando en burro, en la sierra de Chiclayo, llegando a Lanchipampa Incahuasi en noviembre de 2020. “Él fue a visitar un caserío y para llegar hay que subir la montaña, y llega un momento en que la camioneta no puede seguir. La gente le había llevado un burrito y él contento se sube. Le toman una foto que ha recorrido el mundo. ¿Pero ese tipo de cosas ha pasado una vez? No, muchas veces”.
El 8 de mayo de 2025, Sempertegui estuvo conversando con un sacerdote de Chiclayo y, al terminar, le dijo en tono de broma: “En unas horas te llamo para hablar sobre el Papa Prevost”. Empezaba una reunión con un grupo de señoras en la parroquia de Colmenar Viejo, cuando salió la fumata blanca. “Desarrollamos el grupo de oración rezando por el Papa, que no sabíamos quién era. Terminó la reunión, la gente se fue a sus casas y yo me quedé allí solamente con una señora. Recuerdo que ella miraba al elegido y decía: ‘Mira, qué bien’, y se fijó que yo estaba sorprendido, con unos ojos enormes, me decía: ‘¿Pero tú lo conoces?”.
En la adoración eucarística de la parroquia, esa tarde, el párroco contó que Sempertegui había sido secretario del recién electo Papa. La gente al final de la adoración formó una cola para felicitarlo. “‘Yo no he salido elegido, a mí no me saluden’, pero la gente estaba muy contenta. Luego, fuimos a un bar cerca de la parroquia a tomar unos refrescos, y les empecé a contar cosas del Papa hasta la medianoche. Es un día que te queda para siempre”.
Sempertegui pidió permiso en el doctorado y fue la semana siguiente a Roma. Estuvo con el Papa el día antes del inicio del pontificado, el sábado 17 de mayo. Recuerda que, a pesar de haberlo visto muchas veces en Roma o en Madrid, “verlo de blanco es otra cosa, te impacta. Gracias a Dios, no lloré, porque no quería dar ese espectáculo. Estaba súper nervioso”.
Hizo la genuflexión con la izquierda, le besó el anillo y, ya fuera de protocolo, se dieron un abrazo fuerte. “Nos sentamos a con
versar como una hora. Le comenté muchas cosas, de mi familia, de gente que me envió recados y cositas para él. Luego, le dije: ‘Me gustaría tener un solideo suyo, pero fui a comprar alguno para que usted lo use y luego me lo dé, pero no he encontrado’. Y él me dijo: ‘Yo tengo ahora dos solideos y uno me queda un poco grande, te lo regalo. ¿Quieres que te lo firme?’, y yo le digo: ‘Claro que sí, fírmelo, por favor’. Lo hemos expuesto aquí en Chiclayo, aunque en España me ofrecieron de todo por ese solideo. Pero pude con las tentaciones”, bromea.
—¿Cómo describe la amistad que se forjó con León XIV?
—Siento un agradecimiento infinito por tantos momentos compartidos en esos cuatro años de trabajo y amistad. Me dio toda la confianza, en el día de mi cumpleaños me invitaba a comer, tomaba en cuenta mis opiniones y me escuchaba con aprecio. Siempre se ha reído de mis bromas, tiene la sonrisa dispuesta y está esperando que le cuentes alguna cosa, que lo hagas reír y él, si va teniendo confianza contigo, te va tomando el pelo.
La última vez que se vieron, durante abril de este año, Sempertegui le comentó un chiste sobre una antigua leyenda de conspiración. “Le dije que en los medallones de la Basílica San Pablo Extramuros, donde están los mosaicos de los papas, él era el último de la última cornisa, donde decían los italianos que estaría ubicado el Papa del fin del mundo. Y él me decía: ‘Pero la leyenda dice que el Papa del fin del mundo se iba a llamar Pedro II. Debí haber elegido ese nombre para que ya el mundo se acabara’. Y se rio conmigo”.
“Weak on crime”: es una expresión que se refiere a una autoridad que tiene mano blanda contra el crimen. Así llamó el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a León XIV en el pasado abril. No fue la única ofensa que profirió ni la única vez que su gobierno habló del Papa por cómo se ha opuesto a la guerra: “Dios no bendice ningún conflicto; (...) quien es discípulo de Cristo, príncipe de la paz, nunca está del lado de quien ayer empuñaba la espada y hoy lanza las bombas”, dijo recientemente en la Iglesia Caldea de Bagdad, Irak.
—¿Qué piensa de los ataques verbales contra el Papa?
—Su deseo de predicar el Evangelio, ese empeño que pone, inspira mucho y no deja de ser una voz que se escucha fuera de la Iglesia. Me parece que ese es el camino, ser instrumento y transmitir a Dios sin temor. Sin acomodarlo, sin reducirlo, sino transmitirlo tal cual es. Y eso el Papa lo está haciendo y nos está enseñando también a no tener miedo.
El sucesor de Francisco I es un hombre que escucha, agrega su amigo, pero luego defiende su postura con mucha tranquilidad. “Por su modo de ser, por su carácter muy sereno, él va con mucha prudencia. No tenemos hasta ahora su primera encíclica. La gente, cuando salió elegido, me decía: ‘Su primera encíclica, ¿cuándo va a salir? ¿Dentro de un mes?’. Y yo decía: ‘Dentro de un año o quizás dentro de dos’. Tampoco habrá que desesperarse por eso, llegará cuando él lo crea oportuno. La Iglesia no va al ritmo del mundo, Dios tiene otro paso”.
Sempertegui concluye, alegre, que como amigo debe acompañar al Papa León XIV, dentro de lo posible. “Yo creo que es muy importante para él saber que cuenta con sus amigos. Es inevitable saber que ya no se le puede tener de la misma manera como antes. Cuando él viajaba de Chiclayo a Roma, pasaba por España y nos veíamos en el aeropuerto de Barajas y hablábamos, tomando algo. Ahora toda su vida ya es pública y ya nunca se sentará con nadie en un aeropuerto a tomar algo. Para los que somos algo cercanos a él, hay que ser conscientes de que escribirle un mensa je y que te conteste ya es un regalo”.
—¿Cree que ha cambiado la forma de ser de León XIV?
—No puedo dar ninguna seguridad, pero creo que a él esto le ha permitido leer su propia vida, cómo de alguna manera cada etapa le ha permitido a él enriquecerse, para algo que Dios le tenía predestinado. Desde que él sentía que iba a ser elegido o quizá desde el momento de la elección, creo que entiende su vida de otra manera.
Publicado en El Mercurio de Chile / por José María Ruy Pérez / 23 de mayo de 2026.

