César Risco: “El diaconado es un nuevo modo de vivir, que ilusiona”

César Risco, limeño de 28 años, quien antes de partir a Roma para iniciar sus estudios eclesiásticos, estudió ingeniería civil en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) en el Perú, recibió la ordenación diaconal en Roma, el sábado 3 de noviembre junto a otros 33 miembros del Opus Dei de 16 países. En la siguiente entrevista nos da a conocer sus ilusiones y sus expectativas y sobre el momento actual en la vida de la Iglesia con el Sínodo de los jóvenes.

Opus Dei - César Risco: “El diaconado es un nuevo modo de vivir, que ilusiona”

¿Qué significa para ti recibir la ordenación diaconal?

Significa ponerme al servicio de todas las personas para ayudarles a acercarse a Dios. Para mí el diaconado implica un nuevo modo de servir. De alguna manera, todos servimos a los demás, porque toda actividad profesional se dirige a mejorar la vida de las personas: el comerciante, el policía, el artista, el maestro... Pero el diaconado, y especialmente el sacerdocio, se trata de un servicio muy particular, que supone la llamada y la ayuda de Dios para realizar esa tarea. Por eso el diaconado supone para mí mucho más que un cambio de actividad. Es un nuevo modo de vivir, que ilusiona.

En Roma tiene lugar el Sínodo de los jóvenes. ¿Qué puedes decir a los jóvenes sobre el sacramento del orden sacerdotal?

Estoy seguro de que el Sínodo de los Obispos nos ofrecerá ideas nuevas para presentar de modo aún más atractivo el seguimiento de Jesucristo. De todos modos, me parece que la idea de "escuchar" (https://opusdei.org/es-es/article/sinodo-jovenes-mariano-fazio-vocacion-discernimiento-fe/) que se está usando mucho en el Sínodo, es muy expresiva. Todos necesitamos escuchar porque todos, jóvenes y menos jóvenes, estamos en búsqueda de aquello que nos llene de verdad, que nos dé felicidad y nos haga sentir realizados. Todo hombre está en ese camino, pero en la juventud se siente especialmente esa necesidad. Quizá porque hay mucho más que dar: energías, ilusiones, años de vida por delante. Lo cierto es que la respuesta a esa experiencia es conocida: es el amor lo que nos llena. Personalmente me sirven mucho unas palabras de San Josemaría, que dicen que para ser felices, lo único necesario es un corazón enamorado (cfr. Surco, 795). Y eso es algo que solo Dios nos puede dar. Por eso creo que esa es la clave del orden sacerdotal: el amor de Dios que nos comprende, que nos cura y nos acompaña a través del sacerdote. De modo que les animaría a no tener miedo a abrir el alma a Dios, a acudir al consejo y ayuda de un sacerdote.

El Papa Francisco ha pedido rezar el Santo Rosario a los fieles católicos. ¿Qué puedes decirle a los jóvenes de hoy sobre la devoción a la Virgen?

Que busquen su comprensión y su ayuda, porque es Madre. Y todos los que tengamos la experiencia (o el recuerdo) de tener nuestra madre cerca lo tenemos bien experimentado. Toda madre sabe, aun sin que se lo pidan, lo que sus hijos necesitan. Siempre viven por sus hijos. Ellas saben esperar, aunque las desatendamos a veces. Pues todo eso y más podemos encontrar en la Santísima Virgen. Ella es una ayuda segura para llegar a Dios, y para conseguir gracia ante cualquier necesidad, porque es madre nuestra y Madre de Dios también.