Celebraciones por 26 de junio en Perú

En 14 ciudades del Perú se llegaron a celebrar misas con ocasión de la festividad de san Josemaría, fundador del Opus Dei entre los días 25 y 26 de junio de este año.

San Josemaría es un santo cada vez más familiar para los peruanos. Dentro de poco se conmemorarán los cuarenta y cinco años de su arribo a tierras peruanas, el 9 de julio de 1974, que coincidió con el 21 aniversario del inicio de la labor apostólica del Opus Dei en el Perú

Entre las ciudades donde se celebraron misas por la fiesta de san Josemaría se encuentran: Abancay, Arequipa, San Vicente de Cañete, Chiclayo, Cusco, Chucuito, Huancavelica, Ica, Ilo, Lima (Universidad de Piura en Miraflores, Parroquia san Josemaría en San Borja, Parroquia Santa María Madre de la Iglesia en Jesús María, Colegio Miravalles en Comas, Parroquia Santo Toribio de Mogrovejo en Chosica) Ocoña, Piura, Tacna y Trujillo.

Misa en Parroquia san Josemaría en San Borja

En su homilía, el cardenal Juan Luis Cipriani recordó que había tres cualidades que distinguían a san Josemaría: un corazón maravilloso, que sabía amar y perdonar y que buscaba darse a los demás; una amistad auténtica que nos lleva a hacer amigos, pues pasar por el mundo sin amistad es trágico y la alegría de ser hijos de Dios.

El cardenal Cipriani mencionó que san Josemaría decía que si en algo lo podíamos imitar era en el buen humor y en su amor a la virgen María, dando lo mejor de uno cada día.

Universidad de Piura (Campus Piura)

El arzobispo de Piura, Mons. José Antonio Eguren, señaló en su homilía en el campus Piura de la Universidad, que este año cumple sus bodas de oro: “La vida de la Iglesia siempre ha estado unida al quehacer universitario. Los historiadores son unánimes en reconocer que las universidades nacieron en el seno de la Iglesia. Por eso no sorprende ver que en el nacimiento de la Universidad de Piura tuviera activa participación, Monseñor Erasmo Hinojosa Hurtado, primer Arzobispo de Piura. Fue una carta suya dirigida a san Josemaría, y posteriores contactos con el Santo, los que finalmente lograron, con la gracia de Dios, que el Opus Dei viniera a nuestra Ciudad a desarrollar una labor universitaria”.

“En estos cincuenta años la Universidad de Piura ha contribuido al desarrollo integral de nuestra Región como pocas instituciones entre nosotros, sobre todo fomentando el derecho fundamental de la persona humana a madurar su propia inteligencia y libertad a través de la búsqueda y el conocimiento de la verdad. Hoy es un centro cultural de primer orden al servicio de la Iglesia, de Piura, y del Perú”.

Quisiera finalmente unirme a la alegría de todos ustedes por la reciente beatificación de la numeraria del Opus Dei, Guadalupe Ortiz de Landázuri, quien se ha convertido en la primera fiel laica de la Obra que llega a los altares, beatificación celebrada el pasado 18 de mayo en Madrid, en el aniversario de su primera comunión.

Universidad de Piura (campus Lima)

En tanto, en Lima, monseñor José María Ortega Trinidad, obispo emérito de Juli, en la misa celebrada en el oratorio del Campus Lima señaló: El fundador de la Universidad de Piura “se propuso imitar el espíritu de servicio de Jesús y dedicar su vida entera a hacer el mayor bien posible”. Además, destacó las características de generosidad, alegría y bondad del fundador del Opus Dei. “Cuando Dios encamina a una persona hacia una gran obra, le concede todas las cualidades posibles para desempeñar bien el oficio que le ha encomendado”, sostuvo. En esta línea, comentó, el oficio más agradable del santo fundador de la Universidad de Piura “era poder ser útil a los demás en todo lo que fuera posible”.

Misa en Chosica

En la homilía el padre David Chong explicó que el Opus Dei era como una "academia de preparación para ir al cielo", es decir, la santidad, ser buenos cristianos en esta familia, identificarnos con Jesucristo y la vida de oración. Muchas personas de la Obra están en proceso de canonización y es un camino accesible a todos.

Misa en Chiclayo

El obispo de Chiclayo, Mons. Robert Prevost O.S.A. celebró la santa Misa en la Catedral de Chiclayo. Empezó su homilía saludando a los concelebrantes, al alcalde, las autoridades militares y a los directivos de los colegios Ceibos y Algarrobos que asistieron a la santa misa en la catedral de Chiclayo.

Contó una anécdota de su reciente viaje de ese día a un pueblo de la serranía de su jurisdicción. Tenía que elegir en varias bifurcaciones y se perdieron en el camino. Las señales de celulares no entraban, y por fin, luego de varios intentos, lograron conectarse y fueron guiados al pueblo que iban a visitar. De inmediato comentó la siguiente reflexión: Los jóvenes se encuentran también en momentos de elegir un camino y, refiriéndose a los alumnos, dijo que había que elegir la carrera y también cómo seguir a Cristo, porque todos están llamados a la santidad. Los santos son guías para acertar en el camino a la santidad, entre ellos san Josemaría. Mencionó a la reciente beata Guadalupe Ortiz de Landázuri y a don Álvaro del Portillo como ejemplos de personas de la Prelatura que siguieron el camino que Dios les pidió.

Misa en Trujillo

El padre César Corcuera celebró la santa misa en la Catedral de Trujillo el martes 25 de junio. En su homilía, comentando el evangelio de la primera pesca milagrosa, resaltó la actitud de Pedro ante el prodigio realizado por el Señor, que le llevó a manifestar: “Apártate de mí Señor, que soy un hombre pecador”. A lo que Jesús respondió con la llamada a ser pescador de hombres. Lo mismo sucede en nuestra vida, el Señor no elige a unos “perfectos” para que sean santos, nos llama a todos. Mensaje que ha sido recordado por san Josemaría Escrivá de Balaguer al fundar el Opus Dei por inspiración divina: Todos los hombres y mujeres estamos llamados a ser santos.

Los primeros cristianos, herederos inmediatos de la predicación de Jesús, comprendieron bien el alcance de sus palabras al proponerles un alto ideal de vida: «sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto». La perfección que propone Jesús no es la de la impecabilidad. Aquellos hermanos nuestros en la fe entendieron que la «perfección» a la que están llamados se refiere al amor. Profundizaron en el contenido del Mandamiento Nuevo: «Como yo os he amado, amaos también unos a otros». Eran testigos del amor tan grande del Señor para con cada uno de ellos, y con ese corazón de Cristo se lanzaron a amar, de verdad, al prójimo, tal como Él los había amado. Ellos se sabían «santos por vocación» (Rom 1,7), «elegidos por Dios, santos y amados» (Col 3,12). Buscaban la santidad, en todas las actividades de la tierra. No les era nada extraño el apelativo de «santos». San Pablo inicia sus cartas con un saludo comprendido por todos: «A los santos que están en Filipo…; a los santos en Éfeso…». Es más, el mismo Apóstol nos dice: «Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación» (1 Tes 3, 4).