Etiqueta: Evangelio del día

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Evangelio del martes: la serpiente de Moisés y la Cruz de Jesús

Evangelio del martes: la serpiente de Moisés y la Cruz de Jesús

Comentario del 2° martes de Pascua. “Igual que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser levantado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea tenga vida eterna en él”. La liturgia, en continuidad con el día de ayer, nos presenta la segunda parte de la conversación entre Nicodemo y Jesús. El Señor nos recuerda que la Cruz será un momento crucial en su misión de donarnos la vida eterna.

Evangelio del lunes: acostumbrarse a la lógica de Dios

Evangelio del lunes: acostumbrarse a la lógica de Dios

Comentario del 2° lunes de Pascua. “Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él”. Jesús aprovecha la curiosidad de Nicodemo, judío influyente, para invitarlo a abandonar sus esquemas de pensamiento y aprender la lógica divina, caracterizada por una vida atenta a las inspiraciones que el Espíritu Santo quiere comunicarnos.

Evangelio del sábado: apóstoles con goteras

Evangelio del sábado: apóstoles con goteras

Comentario del sábado de Pascua. “Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda criatura”. La falta de fe de los apóstoles no es obstáculo para que Jesús les encargue semejante misión. Pidamos al Espíritu Santo que transforme las carencias y debilidades personales en ocasión de amar más al Señor y a los demás.

Evangelio del viernes: pesca milagrosa

Evangelio del viernes: pesca milagrosa

Comentario del viernes de Pascua. “La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces”. Después de una noche de fatiga aparentemente inútil, pues regresan con las redes vacías, basta un instante a Dios para regalar a los discípulos mucho más de lo que podían esperar. Dios es el autor de la gracia.

Evangelio del jueves: llagas gloriosas

Evangelio del jueves: llagas gloriosas

Comentario del jueves de Pascua. “Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona”. Jesús resucitado nos invita a contemplar las llagas gloriosas de sus manos y sus pies. Él no desea que nos olvidemos jamás de cuánto nos ha amado, pues en sus llagas hemos sido curados.

Evangelio del miércoles: al partir el pan

Evangelio del miércoles: al partir el pan

Comentario del miércoles de Pascua. “¿No es verdad que ardía nuestro corazón dentro de nosotros, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?”. El mismo Jesús que explicó las Escrituras a los discípulos camino de Emaús nos habla cuando escuchamos bajo la luz del Espíritu Santo las palabras del Evangelio.

Evangelio del martes: bienaventurados los que lloran

Evangelio del martes: bienaventurados los que lloran

Comentario del martes de Pascua. “Suéltame, que aún no he subido a mi Padre; pero vete donde están mis hermanos y diles: «Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios»”. La Magdalena ha visto al Señor, porque nunca dejó de amarle. Por eso, está preparada para la misión apostólica. Ha merecido ser llamada “apóstola de los apóstoles”.

Evangelio del lunes: sin miedo

Evangelio del lunes: sin miedo

Comentario del lunes de Pascua. “No tengáis miedo; id a anunciar a mis hermanos que vayan a Galilea: allí me verán”. Las santas mujeres, reconfortadas por haber visto a Jesús, vencieron el temor, y fueron las primeras en cumplir el mandato apostólico.

Evangelio del Domingo de Pascua: ¡Jesús vive!

Evangelio del Domingo de Pascua: ¡Jesús vive!

Comentario del Domingo de Pascua (Ciclo B). "Entonces entró también el otro discípulo que había llegado antes al sepulcro, vio y creyó". Para leer las señales que Dios nos da de su cercanía, necesitamos acoger el don de la fe. De nuestra parte podemos poner el afán sincero de buscar al Señor, como lo hicieron María Magdalena, Juan y Pedro en el Domingo de Pascua.

Evangelio del Jueves Santo: Jesús lava los pies

Evangelio del Jueves Santo: Jesús lava los pies

Comentario del Jueves Santo. “Si yo, que soy el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros”. Del gesto del lavatorio de los pies aprendemos a dejarnos salvar por Jesús, a acompañar a los demás en su camino y a adorar a la Eucaristía.