Etiqueta: Comentario al Evangelio

Hay 365 resultados para la etiqueta "Comentario al Evangelio"
Evangelio del domingo: el fruto eterno de la santidad

Evangelio del domingo: el fruto eterno de la santidad

Comentario del domingo de la 11° semana del tiempo ordinario. “El Reino de Dios viene a ser como un hombre que echa la semilla sobre la tierra, y, duerma o vele noche y día, la semilla nace y crece, sin que él sepa cómo”. Jesús quiere sembrar en los que le escuchan el santo deseo de tener una vida fecunda, recordando que el Espíritu Santo actúa en nuestra alma sin darnos cuenta y va haciendo fructificar nuestra vida sin que nosotros sepamos cómo.

Evangelio del sábado: la belleza de la sencillez

Evangelio del sábado: la belleza de la sencillez

Comentario del sábado de la 10° semana del tiempo ordinario. “Que vuestro modo de hablar sea: «Sí, sí»; «no, no». Lo que exceda de esto, viene del Maligno”. El idioma de la hipocresía es propio de quienes no aman la verdad. Se aman solo a sí mismos, y, de este modo, buscan engañar, implicar al otro en su engaño, en su mentira. Por el contrario, el hombre sencillo sabe descubrirse y descubrir a los demás como verdaderos hijos de Dios, a los que cuidar, habitar, amar.

11 de junio: Sagrado Corazón de Jesús

11 de junio: Sagrado Corazón de Jesús

Comentario de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. “No le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con la lanza. Y al instante brotó sangre y agua”. Conocer el Sagrado Corazón de Jesús para creer en su Amor es la necesidad más honda de nuestro propio corazón. Acudamos a la intercesión de la Virgen y de san Juan, cuyos corazones latieron al unísono con el de Cristo, para que no dejemos nunca de pasmarnos frente a este misterio.

Evangelio del jueves: por el perdón hacia el amor

Evangelio del jueves: por el perdón hacia el amor

Comentario del jueves de la 10° semana del tiempo ordinario. “Si al llevar tu ofrenda al altar recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, vete primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve después para presentar tu ofrenda”. Toda ofensa entre los hombres es una ofensa a Dios. Es un modo de decirle a Dios, “esa persona que está ante mí no es buena, no es un regalo, un don para mí. Te has equivocado al crearla y ponerla junto a mí”.

Evangelio del lunes: bienaventurados

Evangelio del lunes: bienaventurados

Comentario del lunes de la 10° semana del tiempo ordinario. “Al ver Jesús a las multitudes, subió al monte (...) y abriendo su boca les enseñaba”. Jesús en las bienaventuranzas nos muestra el camino de la felicidad. Con ellas nos ofrece un cambio. Uno de esos cambios que producen transformaciones muy importantes y nos conducen a hacer el bien en la tierra.

Evangelio del sábado: los ricos en el reino de los cielos

Evangelio del sábado: los ricos en el reino de los cielos

Comentario del sábado de la 9° semana del tiempo ordinario. “En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos los que han echado en el gazofilacio, pues todos han echado algo de lo que les sobra; ella, en cambio, en su necesidad, ha echado todo lo que tenía, todo su sustento”. Esta pobre mujer nos da un ejemplo vivo de cómo la pobreza cristiana nos hace más libres para amar a Dios y a los demás.

Evangelio del jueves: amar a Dios y a los hombres

Evangelio del jueves: amar a Dios y a los hombres

Comentario del jueves de la 9° semana del tiempo ordinario. “El primero es: Escucha, Israel, el Señor Dios nuestro es el único Señor; y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Estos dos preceptos constituyen el núcleo de la moral cristiana: amar a Dios con todo el corazón y a los demás como a nosotros mismos.

Evangelio del miércoles: no es Dios de muertos, sino de vivos

Evangelio del miércoles: no es Dios de muertos, sino de vivos

Comentario del miércoles de la 9° semana del tiempo ordinario. “Estáis equivocados precisamente por no entender las Escrituras ni el poder de Dios”. En la falta de comprensión de las cosas de Dios siempre hay algo de culpa propia. El Espíritu Santo viene en nuestra ayuda para abrir nuestra mente y nuestro corazón a Dios.