"La santidad que Nuestro Señor te exige se alcanza cumpliendo con amor de Dios el trabajo, las obligaciones de cada día, que casi siempre se componen de realidades menudas". San Josemaría
"La santidad que Nuestro Señor te exige se alcanza cumpliendo con amor de Dios el trabajo, las obligaciones de cada día, que casi siempre se componen de realidades menudas".
Comentario al Evangelio del jueves de la 3.ª semana del tiempo ordinario. “Y les decía: Prestad atención a lo que oís. Con la medida con que midáis se os medirá y hasta se os dará de más”. El corazón de un cristiano es, así, un corazón abierto, que no se cierra al propio egoísmo, que no se pone límites: no cuida hasta cierto punto, no perdona hasta un determinado momento, no espera mirando el reloj.