- Introducción. Luz para ver, fuerza para querer
- Meditación I. Acoger el perdón, vivir la misericordia.
- Meditación II. San José, custodio de Jesús y de María.
- Charla: Vocación, misión y carisma.
- Lectura: Exhortación apostólica «Dilexit te», capítulo segundo: Dios opta por los pobres (Papa León XIV, 4 de octubre 2025).
- Examen de conciencia.
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Introducción. Luz para ver, fuerza para querer
Hemos sido llamados por nuestro nombre (Is 43,1). Dios mira a cada uno y le confía un lugar en su sueño para el mundo. «No sois vosotros los que me habéis elegido; soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca» (Jn 15,16).
La iniciativa es siempre suya. Pero esta llamada no se apoya en nuestras fuerzas. Nace y se sostiene en la misericordia de Dios. Él no nos elige porque seamos perfectos, sino porque nos ama; no nos envía cuando ya hemos alcanzado la medida, sino que nos levanta una y otra vez. La experiencia de su perdón es el suelo firme sobre el que podemos responder sin miedo. Al releer nuestra historia en la oración —también sus límites y errores— descubrimos que la fidelidad del Señor ha sido más grande que nuestras resistencias.
San Josemaría hablaba de «la gracia soberana de la vocación»: «Es una visión nueva de la vida (…) como si se encendiera una luz dentro de nosotros»; y es, a la vez, «un impulso misterioso», una «fuerza vital, que tiene algo de alud arrollador» (Carta 9-I-1932, n. 9). Luz y fuerza. Luz, que nos hace ver el camino, lo que Dios quiere de nosotros; y fuerza, para ser capaces de responder a la llamada, decir que sí y seguir adelante en ese camino (Carta del prelado, 28 de octubre del 2020, n. 2).
Nos acompaña san José, hombre justo y fiel. También él supo confiar cuando no entendía todo, sosteniendo en silencio la obra de Dios. En su vida aprendemos que la plenitud no consiste en no fallar, sino en volver a escuchar, acoger y responder cada día.
Que este retiro nos ayude a redescubrir la alegría de haber sido llamados, a pedir luz para orientar mejor nuestra vida según los planes de Dios y a responderle con un sí generoso en las mil actividades y relaciones que componen nuestro día a día.
🙏 Primera meditación
Opción 1. Acoger el perdón, vivir la misericordia
Opción 2: Con la fuerza del amor.
💡 Segunda meditación
Opción 1. San José, custodio de Jesús y de María
Opción 2: En la fiesta de san José: una fidelidad que se renueva.
🗣️ Charla
📙 Lectura
Exhortación apostólica «Dilexit te», capítulo segundo: Dios opta por los pobres (Papa León XIV, 4 de octubre 2025).
💭 Examen de conciencia
Acto de presencia de Dios
Consiste en ponernos bajo su mirada amorosa que nos acompaña y protege. Invocamos al Espíritu Santo para entender cómo hacer nuestra vida más grata a Jesús.
1. La viuda del Evangelio, en su pobreza, echó en el tesoro del templo «todo lo que tenía para vivir» (Mc 12,44). ¿Soy generoso y sueño con que Dios hará cosas grandes con los bienes que pongo a su servicio?
2. «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6, 36). ¿Procuro ser misericordioso para alcanzar también la misericordia de Dios y la de los demás? ¿Pido a Dios que aumente mi capacidad de comprender, pasando por encima de los defectos de los demás, viendo el lado bueno de las cosas?
3. «¿Vosotros guardáis rencor a vuestros hijos? ¿Verdad que no? Así Dios Nuestro Señor, en cuanto le pedimos perdón, nos perdona del todo. ¡Es estupendo!» (Palabras de san Josemaría recogidas en el libro «Antes, más y mejor» de L. Linares). ¿Conservo algún rencor para el que podría pedir al Señor ayuda, de modo que mi perdón sea más real y sincero?
4. «No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto» (Jn 15, 16). ¿Pido luz al Espíritu Santo para que me ayude a descubrir los planes de Dios para mí y me dé la fuerza para seguir su llamada? ¿Cómo podría orientar mi vida, para que sea parte del sueño de Dios para este mundo?
5. «Seguidme y os haré pescadores de hombres» (Mt 4,19). ¿Procuro renovar el sentido de misión que tengo como cristiano confiando en que puedo contar siempre con la compañía del Señor? ¿Me ilusiona pensar en las almas con las que podré compartir la alegría de vivir con Cristo?
6. «El reino de los cielos es como un tesoro escondido en el campo» (Mt 13, 45). ¿Hago memoria de cómo el Señor me ha ido guiando en mi vida? ¿Veo la vocación cristiana como un camino de felicidad?
Acto de contrición
