
Al mediodía del 27 de junio, la Basílica de Nuestra Señora de Suyapa acogió la celebración eucarística de la fiesta de san Josemaría Escrivá de Balaguer. Cientos de fieles se reunieron para participar en la Eucaristía, junto con miembros del Opus Dei, cooperadores, amigos y devotos del fundador, mientras otros siguieron la celebración a través de los medios de comunicación y las redes sociales.
La Santa Misa fue presidida por Mons. José Vicente Nácher, arzobispo de Tegucigalpa, quien centró su homilía en tres aspectos esenciales del mensaje de san Josemaría: la santificación del trabajo, la filiación divina y la obediencia a la voluntad de Dios, presentados a la luz de las lecturas propias de la fiesta.
Al comentar la primera lectura, del libro del Génesis, explicó que Dios confía al ser humano el cuidado y la transformación del mundo, y que el trabajo cotidiano adquiere un sentido nuevo cuando se ofrece a Dios. En este contexto recordó unas palabras de Camino: «Pon un motivo sobrenatural a tu ordinaria labor profesional, y habrás santificado el trabajo».

Mons. José Vicente Nácher durante la homilía
En la segunda lectura, tomada de la Carta a los Romanos, destacó la realidad de la filiación divina como fundamento de la vida cristiana. Ser hijos de Dios, señaló, da sentido a la libertad, sostiene en la dificultad y abre a la esperanza de participar de la vida misma de Cristo.
Finalmente, al meditar el pasaje de la pesca milagrosa del Evangelio de san Lucas, invitó a contemplar la confianza de san Pedro, que vuelve a echar las redes fiándose únicamente de la palabra de Jesús: «Según tu palabra, echaré las redes». Esa actitud, explicó, expresa la obediencia cristiana, que nace de la escucha y de la confianza en Dios más que del propio cálculo. En este contexto recordó también unas palabras de san Josemaría: «Ahora, que te cuesta obedecer, acuérdate de tu Señor, obediente hasta la muerte, y muerte de cruz».
La amplia participación de fieles reflejó cómo el mensaje de san Josemaría sigue vivo en Honduras, recordando la llamada universal a la santidad en medio del trabajo, la familia y las circunstancias ordinarias de cada día.

Asistentes a la Santa Misa en la Basílica de Suyapa
Al concluir la celebración, los fieles encomendaron sus intenciones a la Virgen de Suyapa, patrona de Honduras, renovando el deseo de vivir la fe en lo cotidiano y de descubrir, en la vida ordinaria, el lugar donde Dios sale al encuentro de cada persona.