¿Qué significa ser verdaderamente libre? San Josemaría escribe: "Libremente, sin coacción alguna, porque me da la gana, me decido por Dios. Y me comprometo a servir, a convertir mi existencia en una entrega a los demás, por amor a mi Señor Jesús" (Amigos de Dios, nº 35). Elegir servir es el desbordamiento natural de un amor que se entrega libremente: la libertad en su plenitud.
Tony se dedica a seleccionar profesores para escuelas concertadas. No siempre llega a ver a los alumnos a los que, al final, alcanza su trabajo, pero sabe que están ahí e intenta recordar que son ellos por quienes trabaja. En este vídeo cuenta qué significa encontrar tu lugar dentro de una historia más grande y cómo aprender a ver el propio trabajo como servicio te da algo que la simple satisfacción profesional nunca puede ofrecer: la serenidad y la certeza profunda de que, estés donde estés en el camino, avanzas en la dirección correcta.
Tony: Ahora mismo trabajo como responsable de selección de personal en Seaton Education Partners. Les ayudo a contratar profesores para una red de colegios charter, es decir, colegios públicos gratuitos gestionados de forma independiente.
¿Dónde encuentras belleza en tu trabajo?
Tony: Creo que hay muchos lugares donde encuentro belleza en el trabajo. Por ejemplo, cuando visito los colegios donde enseñan los profesores que yo he ayudado a contratar y puedo verlos en acción. Eso es muy bonito.
Pero también hay otra cosa. En todas nuestras entrevistas hacemos una pregunta: “¿Qué es la verdad?”. Escuchar las respuestas de la gente a esa pregunta suele ser algo muy bonito. Las respuestas que dan las personas, con historias de vida muy distintas, a veces son realmente profundas. Escuchar esas respuestas es, sin duda, uno de los aspectos más bonitos de mi trabajo.
¿Por quién haces esto?
Tony: En mi trabajo paso mucho tiempo en la oficina. Trabajo para un colegio, pero no estoy dentro del colegio. Así que parte del reto es recordar que, aunque no los vea con frecuencia, lo sigo haciendo por los niños del colegio.
Por eso, cuando voy a los centros y veo a los alumnos, o veo a los profesores en acción, ese es uno de los mejores momentos del día. Porque ahí veo claramente por qué hago este trabajo.
San Josemaría decía que la vocación profesional forma parte de la vocación divina. ¿Qué significa eso para ti?
Tony: Me gusta mucho esta idea porque en el mundo hay muchísimas cosas que podemos hacer que nos gustan, que son buenas y que merece la pena hacer. Tengo algunos amigos que están en distintas academias militares. A estos chicos les encanta volar aviones o saltar de ellos —porque están en el equipo de paracaidismo— y disfrutan muchísimo con eso.
Y cuando hablan de ello dicen que esa es su manera de vivir su vocación cristiana en medio del mundo. Me parece increíble: puedes volar aviones, saltar en paracaídas, estás en una academia militar, tienes la matrícula pagada… todo son ventajas. Y además, ese es tu camino de santidad, la forma concreta en que vives tu vocación cristiana. Me parece algo realmente impresionante.
¿Qué consejo darías a alguien que está empezando a trabajar?
Tony: Este consejo me lo dio un amigo y mentor, el padre de un buen amigo mío. Me sugirió pensar el trabajo y la carrera profesional como un camino hacia un destino. Ahora mismo no sabes cuál será ese destino. Puede que dentro de 25 años estés en un lugar que hoy ni siquiera imaginas.
Pero él me ayudó a entender que se trata de ver tu posición actual como una oportunidad para crecer y servir a la sociedad en el lugar donde estás ahora. Puede que más adelante tengas que ir hacia otro sitio. Ahora estás aquí, luego quizá estés allí… pero siempre vas avanzando.
No es tanto como subir una escalera corporativa, sino como ir encontrando un camino. Ese camino puede ir a la izquierda o a la derecha, pero siempre va hacia arriba. Y mientras sigas avanzando en la dirección correcta, vas por buen camino.
Por eso, si alguna vez te preguntas: “¿Será este el trabajo adecuado?” —porque creo que nuestra generación busca mucho el sentido y el propósito en el trabajo, y eso es algo bueno—, también veo como reclutador que mucha gente cambia de empleo en cuanto se siente insatisfecha.
Yo intento ayudar a ver esto de otra manera: está muy bien querer un trabajo que te guste. Pero también hace falta paciencia y entender que este trabajo no es necesariamente para siempre. Puedes verlo como una oportunidad para crecer y para aportar algo a la empresa donde estás, a la comunidad de la que formas parte.
Y desde ahí seguirás avanzando y encontrarás tu camino. Eso da mucha paz y mucha serenidad, saber que las cosas también acaban encajando en la vida profesional.





