Servir, acompañar y crecer

Durante 2025, un grupo de jóvenes catequistas acompañó a varias niñas de Santa Catarina Pinula en su preparación para la Primera Comunión. Con encuentros semanales y mucha dedicación, la experiencia se convirtió en un camino de aprendizaje y crecimiento para todas.

En 2025, un grupo de jóvenes catequistas, entre ellas Nicole, Laura y María Laura (“Wawis”), emprendieron con ilusión y generosidad la misión de preparar a niñas de Santa Catarina Pinula, Guatemala, para recibir su Primera Comunión. Lo que comenzó como una invitación a servir, pronto se convirtió en una experiencia profunda de entrega, aprendizaje y crecimiento para todas.

Conscientes de la responsabilidad que implica transmitir los fundamentos de la fe, organizaron las sesiones con dedicación y creatividad. Trataron temas esenciales de la doctrina católica —como las oraciones básicas, los mandamientos, el Credo y el misterio de la Santísima Trinidad— procurando avanzar paso a paso y adaptarse al ritmo de cada niña. Para facilitar el aprendizaje, trabajaron en grupos pequeños, fomentaron la participación y prepararon materiales de apoyo que ayudaran a reforzar las ideas clave.

Más allá de los contenidos, buscaron crear un ambiente de confianza y cariño, donde cada niña pudiera expresar sus dudas y aprender con alegría. Con el paso de las semanas, fueron testigos no solo del crecimiento en conocimientos, sino también de cambios concretos en la vivencia de la fe: mayor recogimiento al rezar, más naturalidad en los gestos dentro de la iglesia y un deseo sincero de aplicar los mandamientos en la vida diaria.

La catequesis también transformó a las propias catequistas. Aprendieron a tener más paciencia, a escuchar mejor, a corregir con cariño y a adaptarse a distintas personalidades. Comprendieron que el servicio exige tener un corazón dispuesto y la apertura para seguir formándose. Cada clase fue una oportunidad para profundizar en su propia relación con Dios y para descubrir cómo Él actúa a través de quienes se ofrecen con generosidad.

Así, sábado tras sábado, fueron sembrando pequeñas semillas de fe en el corazón de las niñas, confiando en que darían fruto el día de la Primera Comunión y más allá.