Para conmemorarlo, sacerdotes y fieles de la iglesia Nuestra Señora de la Paz participaron en una jornada de celebración que inició con una Santa Misa de acción de gracias. Posteriormente, el padre Francis Wurmser dio una bendición especial en la Plaza San Josemaría, ubicada frente a la iglesia.
Al ritmo de la marimba del colegio El Roble, el padre Francis compartió entrañables recuerdos. Contó que san Josemaría tenía un gran deseo de conocer Guatemala. En dos ocasiones previas estuvo cerca de venir: en 1970, durante su estancia en México, y en 1974, cuando visitó varios países de Sudamérica. Sin embargo, por distintas razones, esos viajes no se concretaron. Finalmente, en 1975, su anhelo se hizo realidad.
Durante su estancia, visitó el terreno donde se construiría la iglesia Nuestra Señora de la Paz. Años después de la visita, frente a la iglesia se hizo una plaza donde se colocó un bajorrelieve de san Josemaría. Este monumento se convirtió en testigo perenne de su paso por Guatemala.

Plaza de san Josemaría frente a la Iglesia Nuestras Señora de la Paz
Además, el padre Francis compartió que el fundador del Opus Dei tenía planeado participar en diversas tertulias con personas de todos los ámbitos: hombres, mujeres, laicos y sacerdotes. Los planes de Dios son diversos, san Josemaría se enfermó y debió cancelar gran parte de sus actividades, dejándonos el don de su sufrimiento físico y el dolor de no poder estar con sus hijos, que ofreció por la labor de América Central.
La visita de san Josemaría Escrivá a Guatemala fue breve, pero su impacto perdura. Al recordarla, sentimos la alegría de saber que su mensaje de amor a Dios y de entrega a los demás sigue vivo. San Josemaría nos invitó a soñar en grande, a pedir cosas grandes al cielo, con la certeza de que Dios escucha nuestras plegarias. Su paso por Guatemala fue, sin duda, un regalo que celebramos con gratitud y esperanza.