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Para Aristóteles “el alma es en cierto modo todos los entes”. El intelecto humano puede aprehender la forma de todas las cosas a nuestro alcance. Conocemos no solo aquello que nos rodea, sino todo lo que, gracias a las comunicaciones actuales, llega a nuestro alcance. El acceso a la cultura e información es más expedito que nunca. Los secretos de la materia subatómica, los planetas más recónditos, las incontables formas de la arquitectura de todas las épocas, o el misterio del límite entre la mente humana y la neurociencia. Nuestras posibilidades de aprender son prácticamente ilimitadas.

Este panorama se puede ver frustrado por otros contenidos más “atrayentes” pero no tan provechosos. La cultura y los libros pueden ser tediosos en comparación con videojuegos, reels o videos. Quiero mostrarte que puedes realmente disfrutar con el estudio y el aprendizaje de cosas nuevas. Tener el hábito de la gente estudiosa con seguridad te abrirá interesantes oportunidades en lo académico o laboral. Pero te ayudará también a desarrollar múltiples intereses, tus relaciones humanas, con Dios y en los innumerables desafíos de la vida.

El hábito de disfrutar estudiando

Muchas actividades humanas son tediosas en un inicio, pero una vez que las dominamos, disfrutamos más. Por ejemplo, practicar un deporte o tocar un instrumento. Con el estudio ocurre algo similar. Por eso Santo Tomás de Aquino habla de la estudiosidad como parte de la virtud de la templanza. El hábito de la estudiosidad se adquiere con la práctica.

Aunque el alma desea conocer verdades profundas, nuestro cuerpo tiende a escapar del esfuerzo y quiere quedarse en la zona de confort. Sin el hábito de la estudiosidad, no podrás aplicarte a a comprender contenidos complejos o profundos. Luego, solo podrá adquirir conocimientos de fuentes poco desafiantes. Esa persona será la presa perfecta de contenidos de bajo nivel intelectual, material adictivo y nocivamente estimulante, como la pornografía o ingenuas teorías conspirativas; contenidos que, por lo demás, abundan en Internet en nuestros días.

Sin el hábito de la estudiosidad, no podrás aplicarte a a comprender contenidos complejos o profundos.
Papa León