Intervenciones del Papa León en Barcelona

El Papa León XIV visita Barcelona el 9 y 10 de junio. Recogemos aquí el programa oficial de su viaje apostólico e iremos incorporando los textos íntegros de sus principales intervenciones. Una ocasión para acompañar al Santo Padre con la oración y la escucha atenta de su mensaje.

Visita del Papa a Barcelona

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Martes, 9 de junio

Miércoles, 10 de junio

Página especial de la visita del Papa

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Martes, 9 de junio de 2026

13:00 Rezo de la Hora Media en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia.

La llegada del Santo Padre a Barcelona lo situó en el corazón de la identidad apostólica de la ciudad. Su primer acto tuvo lugar en el Altar Mayor de la Catedral, donde presidió el rezo de la Hora Sexta —una de las principales oraciones de la tradición de la Iglesia—, junto a miembros del Cabildo Catedralicio, la curia diocesana, seminaristas, formadores y voluntarios que habían participado en la preparación de la visita.

Junto al sepulcro de santa Eulalia, patrona de Barcelona, León XIV dio inicio a su etapa catalana. Recorrió después el claustro de la Catedral, donde contempló la tradicional fuente del Ou com balla, vinculada a la solemnidad del Corpus Christi, y firmó el Libro de Oro.

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20:00 Vigilia de oración en el estadio olímpico Lluís Companys.

La vigilia de oración en el Estadio Olímpico «Lluís Companys» de Barcelona fue el gran acto pastoral de la visita del Papa a la Ciudad Condal. Ante cerca de 40.000 personas, León XIV presidió un encuentro que comenzó con una actuación de castellers —las torres humanas que son patrimonio inmaterial de la humanidad— y que combinó testimonios personales, música y oración. El hilo conductor de la tarde fue la figura evangélica de Nicodemo: como él, todos somos, dijo el Papa, «peregrinos en la noche», buscadores de verdad en medio de la oscuridad de la propia vida.

El centro del encuentro fue el diálogo del Santo Padre con tres jóvenes que compartieron experiencias marcadas por el sufrimiento: el vacío de una sociedad que lo reduce todo al éxito y a la imagen, la depresión y el intento de suicidio, y la violencia familiar vivida en la infancia. León XIV respondió a cada uno con cercanía y hondura. 

Frente a la presión del rendimiento, invitó a cultivar una «sana inquietud» interior y a buscar a Dios en la realidad cotidiana, sin huir de ella. Ante el dolor de la enfermedad mental, recordó que Dios no abandona a nadie en la oscuridad —«Él recoge nuestras lágrimas y el grito de nuestro sufrimiento que otros no escuchan»—, y pidió que los sistemas sanitarios incluyan la salud mental entre sus prioridades.

Al hablar sobre el perdón —la pregunta de una joven criada en un centro de acogida tras la violencia de su padre—, el Papa ofreció una de las reflexiones más personales de la tarde: el perdón no es un acto inmediato ni equivale siempre a restablecer la relación anterior, sino un camino largo que se recorre paso a paso, pidiéndole al Señor que ensanche el espacio del amor allí donde hemos sido heridos. «Somos pecadores perdonados, estamos en paz y somos capaces de perdonar», concluyó. La vigilia se cerró con la actuación de Sergio Dalma junto a la Escolanía de Montserrat.

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Miércoles, 10 de junio de 2026

10:50 Visita al centro penitenciario Brians 1.

León XIV realizó la primera visita de un pontífice a un centro penitenciario en España. En el auditorio del «Brians 1» —el mismo espacio donde cada domingo se celebra la misa—, se reunió con unos 80 reclusos y escuchó el testimonio de dos mujeres internas, dando así visibilidad a los desafíos que afrontan las mujeres durante el cumplimiento de condena y su proceso de reinserción social.

En su saludo, el Papa partió de la dignidad incondicional de toda persona, fundamentada en el amor de Dios, para dirigir a los presentes unas palabras de aliento: «Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona.» Citando a san Agustín, les recordó que el pasado no condena el futuro, y los animó a confiar en la gracia: «Dios te ama como eres, pero te sueña mejor.» Los invitó a no ceder a la tentación de sentirse menos y a «alzar la mirada» hacia quien, a través de quienes los acompañan, nunca deja de mostrarles cercanía. El Papa comenzó su intervención saludando en catalán a los presentes.

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12:00 Oración del Santo Rosario en la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat.

Con motivo del milenario de la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat, León XIV presidió el rezo del Rosario ante la Mare de Déu, patrona de Cataluña. El acto reunió a la comunidad benedictina, autoridades eclesiásticas y miles de fieles, tanto en el interior como en el exterior del monasterio, y contó con el canto de la Escolanía, la más antigua de Europa. El Papa comenzó su intervención en catalán, evocando además su vinculación personal con la Moreneta desde sus años como párroco de Santa María de Montserrat en Trujillo, Perú.

En su discurso, el Santo Padre invitó a los presentes a seguir el programa de vida cristiana que encierra la palabra de María en Caná: «Haced lo que Él os diga.» Señaló que esa obediencia exige deponer las armaduras con las que el ser humano protege sus heridas y sus miedos: «Depongamos hoy a sus pies las corazas que han endurecido poco a poco el corazón», afirmó, contemplando al Niño Dios en brazos de la Virgen como imagen de un amor que se entrega sin defensas. Concluyó pidiendo a María que enseñe a renunciar a las palabras hirientes y a cultivar el amor en todos los ámbitos de la vida. Desde el balcón de la Abadía, bendijo a la multitud congregada en la plaza.

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16:30 Encuentro con las realidades de caridad y asistencia diocesanas en la iglesia de San Agustín.

León XIV se reunió en la iglesia de Sant Agustí —atendida por los padres agustinos en el barrio del Raval, junto a una comunidad de Misioneras de la Caridad— con representantes de las entidades de caridad y asistencia de la Archidiócesis de Barcelona. Ofrecieron su testimonio miembros de Cáritas Diocesana, de la Fundación Obinso —dedicada a personas con adicciones— y una religiosa adoratriz en el acompañamiento de mujeres víctimas de trata. El Papa improvisó buena parte de su intervención, arrancando con unas palabras sencillas: «Aquí me siento en casa.»

El momento más emotivo llegó con las preguntas de Renzo, un niño de seis años, que interrogó al Santo Padre sobre el sufrimiento, la soledad de los mayores, el perdón y su propia vocación. León XIV respondió a cada una con cercanía: recordó que fue en la orden de san Agustín donde descubrió su llamada al sacerdocio, y afirmó que «todo niño es un sueño de Dios». Sobre los abuelos, pidió que nadie los deje solos: «No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores.» Y sobre el perdón, explicó que perdonar no significa olvidar ni justificar el daño, sino «no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón».

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19:30 Santa misa en la Basílica de la Sagrada Familia e inauguración de la Torre de Jesucristo.

En el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, León XIV presidió la Santa Misa solemne en la Basílica de la Sagrada Familia ante unas 4.000 personas. Antes de entrar al templo, vivió uno de los momentos más emotivos de la jornada: Valentina, una niña de trece años con discapacidad visual, le explicó la Torre de Jesucristo a través de una maqueta táctil accesible. El Papa rezó también ante la tumba de Gaudí en la cripta.

En su homilía, León XIV describió el templo como «una elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz» y recordó que Gaudí, declarado venerable por la Iglesia, lo concibió como una peregrinación espiritual hacia el encuentro con Cristo. Invitó a la asamblea a alzar la mirada hacia el Crucificado Resucitado y a «levantar el rostro de quienes yacen en el polvo», subrayando que la Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo «no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios».

Tras la misa, el Santo Padre bendijo la Torre de Jesucristo —172,5 metros, la más alta de las 18 torres del proyecto de Gaudí— completando así la obra iniciada hace más de un siglo. La noche concluyó con un espectáculo de luz y música proyectado sobre el templo, interpretado por la Escolanía de Montserrat.

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Arquebisbat de Barcelona / Dr. G. SIMON