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Una venta por Internet. Una posible estafa. Y el recurso a Isidoro Zorzano.

Opus Dei - Ventas eficaces punto com

Quería vender un portátil y una tablet que ya no usaba y que aún tenían cierto valor en el mercado. Los puse en venta en cinco páginas web distintas que se dedican a la venta de artículos de segunda mano.

Pasaban las semanas y, aun siendo precios muy buenos, solo recibía ofertas ridículas. Siempre me quedaba la opción de llevarlos a alguna tienda que se dedica a la compra-venta de objetos de segunda mano, pero me resistía, pues la tasación que hacen suele ser muy baja.

Miré las estampas de los fieles de la Obra y me incliné por Isidoro: él fue el administrador general del Opus Dei durante unos años, así que era el más idóneo

Después de casi dos meses y queriendo quitarme de encima ambos aparatos, decidí encomendarlo a alguien. Miré las estampas de los fieles de la Obra y me incliné por Isidoro: él fue el administrador general del Opus Dei durante unos años, así que era el más idóneo. Recé la estampa un sábado por la noche.

Al día siguiente, por la tarde, recibí un mensaje de WhatsApp de un chico que me decía que había visto el anuncio y que estaba interesado en el portátil. Más tarde me llamó. Me insistió en que lo quería esa misma tarde, pues se dedicaba a la fotografía y necesitaba el ordenador para hacer un trabajo esa noche. Que tenía el dinero y me pagaría al contado.

A mí tanta premura me mosqueó, pues ya había sufrido algún intento de fraude. Temiendo que fuera otra estafa le dije que sólo admitía pagos a través de la web o por transferencia. Me insistió en que lo necesitaba ya, que no podía esperar, que tenía el dinero en sus manos (y no era poco). No sabía qué hacer. Le dije que podía venir, ver el ordenador y, antes de llevárselo, ingresábamos el dinero en un cajero automático para asegurarnos de que los billetes no eran falsos. Le pareció genial. Volví a rezar a Isidoro para que todo saliera bien. Efectivamente, hacia el final de la tarde apareció el chico. Nada más ver el portátil confirmó que lo quería. Fuimos a un cajero cercano, ingresamos el dinero y aceptó los billetes sin problema. Se llevó el portátil más contento que unas pascuas.

Al acabar la gestión le di las gracias a Isidoro por la rapidez y volví a rezar la estampa: Ahora la tablet

Al acabar la gestión le di las gracias a Isidoro por la rapidez y volví a rezar la estampa: Ahora la tablet. Al día siguiente, lunes, por la mañana, me llamó un chico de otra ciudad de España. Que estaba interesado en la tablet. Me pide que le confirme algunos datos particulares que aparecían en el anuncio y al final me dice: "Mira, como tienes voz de buena persona, te hago el ingreso en tu cuenta corriente y me lo envías". No salía de mi asombro: iba a hacer un ingreso a un perfecto desconocido… Y la cantidad no era pequeña… En este caso era yo el que podía estafarle, pero evidentemente ni se me pasó por la cabeza.

Al día siguiente, martes, recibí el ingreso en mi cuenta y a los pocos días le llegó la tablet a su casa. De nuevo le di las gracias a Isidoro. Ahora tengo otros artículos menores a la venta y se los he encomendado a Isidoro. Si los vendo, vuelvo a escribir.

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