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Para un cristiano, el papa no es simplemente un experto en religión ni un comentarista de la actualidad. Es el sucesor de Pedro, llamado a confirmar en la fe a sus hermanos. Su misión no es que nos quedemos mirándole a él, sino ayudarnos a mantener la mirada en Cristo. San Josemaría resumía esta unión con una expresión: «Omnes cum Petro ad Iesum per Mariam», todos con Pedro, a Jesús por María.

Por eso, al papa no se le da follow. Se le sigue, porque nos señala el camino hacia Jesús.

Una voz que señala a Jesucristo

A lo largo de la historia, los papas han hablado sobre cuestiones muy distintas: la oración, la familia, la alegría cristiana, la misericordia, la defensa de la vida, la paz, el cuidado de la creación, la evangelización o la vocación de cada persona.

Pero, en el fondo, todos esos temas apuntan hacia una pregunta: ¿cómo seguir a Jesucristo aquí y ahora?

Cuando leemos un texto del papa, por tanto, podemos ir un poco más allá de «¿qué dice sobre este tema?» y preguntarnos:

  • ¿Qué me invita a vivir como cristiano?
  • ¿Qué aspecto del Evangelio me ayuda a descubrir de nuevo?
  • ¿Cómo puede acercarme más a Jesús?

San Josemaría insistía precisamente en la importancia de conocer el pensamiento del papa y procurar llevar sus enseñanzas a la propia vida.

¿Cómo se comunica el papa?

No todos los textos del papa son iguales. En las homilías comenta la Palabra de Dios y ayuda a aplicarla a la vida diaria. En las audiencias generales ofrece catequesis sobre distintos aspectos de la fe. En las encíclicas y exhortaciones apostólicas desarrolla con más profundidad cuestiones importantes para la Iglesia y para el mundo. También hay discursos, mensajes, cartas o intervenciones dirigidas a grupos concretos.

La mejor manera de acudir a ellos es hacerlo directamente en fuentes oficiales. Los textos completos pueden encontrarse en la web de la Santa Sede y la actualidad del papa en Vatican News.

Porque un mensaje del papa no tiene por qué quedarse en una noticia que aparece hoy en la pantalla y mañana desaparece. Puede convertirse también en materia de oración.

Leer más allá de los titulares

Muchas veces conocemos las palabras del papa por una frase que circula en redes sociales. Puede ser un buen punto de partida, pero casi nunca es suficiente.

Todo mensaje tiene un contexto: unas personas a las que se dirige, una preocupación pastoral y una intención concreta. Antes de sacar conclusiones merece la pena preguntarse: ¿de qué está hablando realmente?

Puede hablar de una situación social y estar invitándonos, en el fondo, a vivir mejor la caridad. Puede referirse a un problema del mundo y estar recordándonos la esperanza cristiana.

El Evangelio es Palabra de Dios; las palabras del papa no lo son. Pero sus enseñanzas pueden ayudarnos a comprender mejor esa Palabra y a descubrir cómo vivirla en nuestro tiempo.

¿Cómo rezar con un texto del papa?

Un mensaje del papa también puede convertirse en punto de partida para hablar con Dios. No hacen falta grandes conocimientos. Basta comenzar con sencillez: «Señor, ¿qué quieres mostrarme a través de estas palabras?»

Una manera práctica de hacerlo puede ser esta.

1. Hacer una primera lectura: entender

Primero, lee el texto despacio. Sin buscar enseguida una aplicación personal ni decidir si estás de acuerdo o no. Intenta comprender qué quiere decir.

Después puedes preguntarte:

  • ¿Cuál es la idea principal?
  • ¿Qué frase me ha llamado más la atención?
  • ¿Qué preocupación o deseo del papa descubro detrás del texto?
  • ¿Qué me ayuda a descubrir sobre Dios o sobre la vida cristiana?

A veces basta una frase que se queda dando vueltas por dentro.

2. Darle una segunda lectura: dejar que me interpele

Después llega una pregunta más personal: «¿Qué tiene que ver esto conmigo?»

El papa habla a toda la Iglesia, pero sus palabras también pueden llegar a cada cristiano. No porque cada texto esté escrito pensando en nuestra situación particular, sino porque el Espíritu Santo puede servirse de esas palabras para iluminarnos y hacernos descubrir algo que Dios quiere decirnos en ese momento.

Podemos preguntarnos:

  • ¿Hay algo aquí que necesito escuchar hoy?
  • ¿Hay alguna frase que me ha incomodado? ¿Por qué?
  • ¿Qué me mueve a agradecer y qué a pedir?
  • ¿Hay alguna llamada concreta que estoy evitando?

Si el papa habla de alegría cristiana, quizá la pregunta sea: «¿Transmito esperanza a quienes tengo cerca?». Si habla de misericordia: «¿Hay alguien a quien necesito perdonar?». Si habla de oración: «¿Estoy dejando realmente espacio para Dios en mi día?».

3. Un paso concreto: llevarlo a la vida

La oración no termina en una idea bonita. Busca una respuesta.

Después de leer y rezar podemos elegir algo pequeño: dedicar más tiempo a la oración, servir a alguien sin que se note, cuidar una relación, acercarnos a una persona que lo necesita o vivir con más alegría una responsabilidad cotidiana.

La pregunta final puede ser muy sencilla: «Señor, después de leer esto, ¿qué pequeño paso puedo dar para parecerme más a Ti?»

Caminar con el papa actual y redescubrir a los anteriores

Seguir de cerca al papa actual permite descubrir poco a poco las llamadas y prioridades que propone a la Iglesia. Hoy podemos hacerlo directamente a través de los textos, homilías, audiencias y mensajes de León XIV disponibles en la web del Vaticano. (Textos de León XIV)

Pero seguir al papa de hoy no significa empezar de cero. También podemos volver a los textos de quienes le precedieron y descubrir que muchas preguntas actuales llevan décadas siendo pensadas desde el Evangelio.

Por ejemplo:

  • Si quieres pensar sobre el amor, las relaciones y el cuerpo, puedes acercarte a las catequesis sobre la teología del cuerpo de san Juan Pablo II, como la dedicada al significado esponsalicio del cuerpo humano. (Leer la catequesis de Juan Pablo II)
  • Si quieres profundizar en qué significa amar de verdad y vivir la caridad, Deus caritas est, de Benedicto XVI, parte de algo esencial: el cristianismo nace del encuentro con una Persona. (Leer Deus caritas est)
  • Si estás pensando en tu vocación, tus decisiones o tu futuro, Christus vivit, de Francisco, está dirigida precisamente a los jóvenes y habla de discernimiento, llamada y vida cristiana. (Leer Christus vivit)
  • Si te preocupa la ecología y nuestra forma de habitar el mundo, Laudato si’ propone mirar el cuidado de la creación desde nuestra relación con Dios, con los demás y con la tierra. (Leer Laudato si’)

Así, leer a los papas se convierte casi en una biblioteca para las grandes preguntas de la vida.

Leerle y rezar por él

En medio de tantas voces que reclaman nuestra atención, escuchar al papa puede ayudarnos a volver a la esencial: Jesucristo.

Pero hay un paso más. No se trata solamente de leer al papa, sino también de rezar por él. San Josemaría animaba a hacerlo cada día, consciente del peso de su misión al servicio de toda la Iglesia.

Podemos terminar cada lectura precisamente así: pidiendo por el papa, por sus intenciones y por toda la Iglesia. Y después volver a nuestra vida con una pregunta: «Jesús, ¿qué quieres que haga yo con esto que acabo de escuchar?»