«Alzad la mirada» La invitación del Papa León XIV y una luz que viene de lejos

Este junio el Papa León XIV llega a España con un lema que es antes que nada un gesto interior: Alzar la mirada. Una invitación a salir de uno mismo, a ampliar el horizonte, a reencontrarse con lo que de verdad importa.

Por primera vez en quince años, un Papa visita España: León XIV estará en Madrid, Barcelona y Canarias del 6 al 12 de junio. El lema que acompaña el viaje, «Alzad la mirada» (Jn 4,35), marca el tono de toda la visita: una invitación a levantar los ojos de las preocupaciones del día a día para descubrir la presencia de Dios y abrirse a los demás.

San Josemaría lo expresó una vez con una imagen que no ha envejecido: «No contempléis nada sólo con ojos humanos, hijas e hijos míos. No miréis con la nariz pegada al muro, porque entonces no veríais más que un poco de pared, algo de suelo y la punta de vuestros zapatos, que ni siquiera estarán limpios porque se habrán manchado con el polvo del camino. Alzad la cabeza, veréis el cielo, azul o nublado, pero esperando vuestro vuelo» [1].

Qué imagen tan exacta del repliegue sobre uno mismo, de la mirada corta que solo ve lo que falla, lo que pesa, lo que falta. Y qué distinta la propuesta: alza la cabeza. El cielo está ahí.


Desde opusdei.org te acompañaremos, durante estas semanas previas y durante el viaje, con recursos para rezar, testimonios, lecturas y la cobertura día a día. Para que desde donde estés, podamos ayudarte a alzar la mirada.

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Pero alzar la mirada no es solo una actitud de ánimo. Es una dirección. Y la pregunta es: ¿hacia dónde? La respuesta a esta pregunta viene de lejos. Como diría san Josemaría, es «vieja como el Evangelio y, como el Evangelio, nueva».

Era el 7 de agosto de 1931, fiesta de la Transfiguración. San Josemaría celebraba Misa en el Patronato de Enfermos de Madrid. En el momento de la Consagración —ese gesto litúrgico que levanta a Cristo ante los ojos del pueblo— escuchó con claridad unas palabras del Evangelio de Juan: «Et ego si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad me ipsum. Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré todo hacia mí (Jn 12,32)» [2].

Y comprendió con fuerza inusitada lo que aquello significaba: que serían los hombres y mujeres corrientes, desde dentro de sus trabajos y sus vidas ordinarias, quienes llevarían a Cristo a lo más alto de toda su actividad humana.

Cristo alzado en la Cruz es el punto hacia donde converge toda mirada que de verdad se eleva. No un ideal abstracto ni una idea de bien. Una persona concreta, levantada con los brazos abiertos, que atrae todo hacia sí: el trabajo, la creatividad, la inteligencia, la convivencia cotidiana. Quien mira ahí descubre que la vida tiene un centro que no se mueve, que los demás dejan de ser ruido de fondo y se convierten en compañeros del mismo viaje, que hasta las heridas —las propias, las ajenas— se leen de otra manera.


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Este junio esa invitación recorre tres ciudades españolas, y lo hace de la mano de tres ejes: belleza, acogida, unidad. En Barcelona, la belleza de la Sagrada Familia que Gaudí levantó como una oración de piedra, muestra que la belleza es un camino más para llegar a Dios. En Canarias, la acogida que se dirige hacia el hermano más vulnerable, que busca a Cristo en la mirada y en las manos de los demás. En Madrid, la unidad, signo de comunión, fermento para un mundo reconciliado [3]. Tres ciudades, tres gestos, un solo movimiento: alzar.

El Papa nos llama a levantarnos. San Josemaría señaló hace casi cien años adónde mirar. Y Cristo resucitado, en lo alto de la Cruz y desde el sagrario, sigue atrayendo todo hacia sí.


[1] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 25-VI-1972.

[2] Capítulo Nuevas luces fundacionales del libro “El Fundador del Opus Dei”, biografía escrita por Andrés Vázquez de Prada.

[3] León XIV, misa de inicio pontificado, 18 de mayo de 2025.